jueves, 29 de febrero de 2024

Xoxo

Pronúnciese jojo. El lugar se llama Santa Cruz de Xococotlán. Tiene un cementerio (panteón dicen aquí) que el día de los muertos debe ser un verdadero espectáculo. Ayer fui a Jojo por otro motivo, porque celebraban el “martes de brujas”, lo hacen todos los martes de cuaresma. No es sino una verbena con su orquesta, sus atracciones, puestos de comida y gente, mucha gente. 

Saliendo todo guapito del hotel Dainzú

Me acerqué en camión (autobús municipal). Tuve la suerte de encontrarme con una de las empleadas del hotel, Marta. El camino se hizo entretenido, hablamos un poco de todo; el tráfico, congestionado, ayudó a que la charla se dilatase. 

Sube un turista (se nos distingue a kilómetro) y con la prepotencia que nos caracteriza, se movió a lo largo de todo el camión, avasallador.  Un detalle: se puso la mochila por delante. Yo me pregunto, qué llevarán, yo sé lo que suelo llevar en  mi mochila: agua, una guía, algo de comer y otras cosas sin importancia, nunca el pasaporte, rara vez dinero o tarjetas (eso lo suelo llevar más pegadito). No había necesidad. No nos damos cuenta de la desconfianza que transmitimos. En el metro de Londres, pues vale, en la Gran Vía de Madrid, puede ser….pero en este autobús, como en tantas y tantas ocasiones, no tiene sentido. Siento un poco de vergüenza ajena (y propia cuando hago cosas similares)



La feria en Xoxo


Marta, entretanto, me habla de cómo son los mexicanos: nobles, calurosos, dice. Lo comparto.

Ella sigue camino de su pueblo, me deja a dos cuadras de la verbena.

La estrella del lugar es el tamal. Me cuentan de qué va. Como no sirven cerveza, pregunto si me puedo traer una lata. Sí. Me acerco a un abarrote (tienda de comestibles, qué bonito) y luego me pido un tamal de chichillo, especialidad de Xoxo. No sé por dónde empezar. La mesera (camarera) me ayuda: es que esto tiene su chiste Don (digamos, señor), me dice; y me explica cómo hacer. Rico, muy rico. La clave, como siempre, el chile, este es especial de Xoxo. El centro de la fiesta son las tamaleras.



Las tamaleras



Tamal antes del chiste
Comiento el tamal 

 


Necesito azucar, en un puesteclllo me ofrecen una manzana dulce….con mil sacramentos (ahí van unas fotos de lo que fueron poniendo a la manzanita). No pude con ella.



Antes de 

Comenzamos

Seguimos

Y seguimos

Ya casi

!Listo!



Si para nosotros es difícil adaptarnos a esta comida tan, digamos, colorida, no me imagino lo que será para ellos cuando llegan a Europa y buscan tamales, tortillas, mole, chile, chile, chile…tienen que pasarlo mal, muy mal.

Una nota de color: la persona que presenta a la orquesta da entrada a las autoridades del lugar, que digan dos palabritas. Así empieza su discurso: "gracias a nuestras autoridades, muchas gracias, pero permitan que pida un primer aplauso para el que año tras año posibilita que se celebre estos martes de brujas…" y ni corto ni perezoso pide un primer aplauso para Dios. Como lo cuento. La orquesta me llena los oídos de deliciosos boleros, yo, que me los sé todos, disfruto como un niño, como cuando lo era…


La policía abarrota (nada que ver con abarrote, creo) la feria. Ya se sabe, en estos sitios, en estas ciudades, la seguridad es lo primero, llenan los lugares de policías que no hacen nada, que más bien causan incomodidad y clara sensación de inseguridad. No tengo fotos pero la cantidad de policías municipales, nacionales, con metralleta, sin ella , con porra  etc es realmente llamativa. Supongo que es difícil gestionar el tema de la seguridad, mejor dicho, estoy seguro. Pero crear psicosis de inseguridad no ayuda. Y las frases hechas, que todos repetimos una y otra vez, tampoco ayudan. El eco de esas frases van de uno a otro, ahora no solo a través de la televisión o el cine, también de las redes sociales….y del boca a boca…Se debería hacer un esfuerzo por no repetir las cosas sin pensar lo que decimos, hacemos que la alarma se expanda sin justificación. No ayuda.


Ya son las nueve y me vuelvo para Oaxaca, a tomarme un café “comme il faut”.



“De mis pensamientos voy a mis pensamientos vengo” 

(porque para estar conmigo, con mis pensamientos tengo).


Son muchas horas en soledad, dándole al coco. Y al viajar veo tanta gente diferente que no dejo de maravillarme de cómo son las cosas en este mundo para los seres que le habitamos. 

Imaginemos nueve mil millones de objetos similares (una forma geométrica por ejemplo) pero 

ninguno igual al otro. Ahora pensemos que hablo de seres humanos (valen otros animales), todos tenemos una morfología similar (más o menos altos, más o menos rubios, gordos, feos, bellos etc) pero todos diferentes. Cada uno se diferencia del de al lado por no sé muy bien qué, pero se diferencia. Me gusta pensar que yo soy solo yo, no hay más JCM con mis genes. Las ideas de mismidad y otredad me maravillan. Me gusta pensar en mi como  ser individual, que nadie piensa igual que yo, que yo actúo de forma distinta a cualquier otro, que yo soy yo. 

Y me gusta saber que a cada uno de los seres humanos que me encuentro en mis viajes les pasa exactamente lo mismo. Tienen sus ideas, solo suyas, sus inquietudes, solo suyas, sus gustos, solo suyos, sus amigos, solo suyos, sus amores, solo suyos. 

Qué bien pensado está todo esto.


Juan Muñoz, en el Reina Sofía








miércoles, 28 de febrero de 2024

Magdalena Apasco

 Unos titulares sustituyen a otros por el mero capricho de la vida. Tengo ahora que darles el protagonismo a unos niños del colegio Magdalena Apasco.Me los he encontrado en Monte Albán. Simpáticos, cariñosos y educados, hemos echado unas risas, les he prometido que pondría la foto en mi blog. Alguno ha dicho que haría comentarios. Veremos.




Monte Albán está muy cerca de Oaxaca  (de nuevo, no se olvide, la x se pronuncia jota). Me habían dicho que mejor que las famosas de Teotihuacán (cerquita de Ciudad de México). Estas no las he visto, “ni por pienso”. Me huelo que las de Monte Alban tienen el corazón que les falta a las otras. Y, como en otras ocasiones, serán muchos los llamados pero somos pocos los elegidos. De nuevo un inesperado y más que sorprendente lugar en el que más de una vez me quedo extasiado, con ganas de llevármelo puesto, pero físicamente, nada de fotografías. Eso que decimos," me lo comería", pues eso, sin patatas.

El pueblo, los zapotecos.

Y una vez más, olvídense de las fotos, solo el cara a cara vale.
























Casa amarilla, tercera  a la derecha

Y ya que hablamos de cara a cara, hablemos del que he tenido con Delia Abigail antes de subir al autobús. Estaba montando el puesto, me dice que vende fruta, que ahorita se acerca al mercado a comprarla y acaba de montar el quiosco. No paramos de hablar, simpática, inteligente, educada, una delicia. Le pongo tarea, cuando vuelva me tiene que colocar Burgos en el mapa y decirme un monumento famoso de mi ciudad. Prometido. Lleva treinta años con este puesto y antes fue su madre y luego será su hija. Nació justo enfrente (tercera puerta ), con  14 o 15 hermanos. No sabe exactamente cuántos, es que su padre vivía con sus dos mujeres, por cierto, hermanas ellas. Dice que esto ya no es así.  Aparece su hija, adoptiva, ésta me dice que en algunos sitios (menciona Chiapas) también se daba, hasta hace no mucho, la convivencia con dos mujeres, pero madre e hija. Ahora ya no. Delia tiene que trabajar, está pagando la carrera de médico a un hijo. Se va con el yerno 
(“adoptivo”) al mercado,a por la fruta.  
Yo a lo mío, a las ruinas.





Ay, cómo lo siento, no he hablado de la tarde guapa que tuve ayer por esta maravillosa ciudad que es Oaxaca. 

Rápidamente: varias librerías, un andador turístico que no es cultural, con gente que pasea y alguna cafetería, con una soprano que canta “oh sole mío” y alguna ranchera, un payaso que me dice que le gustan mucho los españoles, hablan mal, como nosotros, dice.  La biblioteca municipal, un edificio bonito, como ocho salas, dieciseis bibliotecarias y !Dos lectores!, los he contado (para los lectores no gasté mucho tiempo). 

Un hotel, hotel Quinta Real, antes convento, Santa Catalina de Siena; me invitan a visitarlo, nueva sorpresa.  Solo decir que he preguntado si me valen los puntos paradores para venir en otra ocasión…. En la Casa de la Ciudad, otra biblioteca, también sin gente; aquí una pequeña exposición con planos de la ciudad, alguno con más de dos siglos, la ciudad no ha cambiado, Oaxaca sigue siendo Oaxaca.



Biblioteca municipal

Andador, de los de andar


























Como si fuese un plano de ayer... Oaxaca


De vuelta vengo hablando con Elsa, una francesa que quiere practicar el español. Pasamos un rato muy agradable compartiendo información sobre qué visitar y qué no (más adelante hablaré de Tulum; de Chichen Itza ya hemos dicho bastante). En Monte Albán he hablado con mucha gente, americanos, mexicanos, franceses, los niños (!!)…. también con puros “londoners”, me ha hecho mucha ilusión; diré el porqué: una pareja mayor, les he pedido que me hiciesen una foto, al contestarme !he reconocido el acento! , les he preguntado si eran de Londres….y !bingo!. Se puede uno imaginar cómo de hueco me he sentido. Al poco aparecieron otros dos ingleses, esta vez de Manchester, me lo han tenido que decir (espero que mi amigo Vincent, que me sigue, me perdone, para por allá, entre Liverpool y Manchester).






Ya desde el autobús, antes de bajar, distingo el colorido del puesto de Delia Abigail. Qué sorpresa, es mera fruta….pero “pelaíta”.  Me he bebido un zumo, me he comido una papaya y me he llevado a casa un kilo de fresas. A las nietas las he comprado chuches. He quedado en volver.

Delia no había tenido tiempo para apreciar la catedral de Burgos, dice que mejor va a Burgos. Me dice que la gusta Camilo Sexto, a mí también.









Mañana más y mejor. Siempre mirando adelante








Cartelería. Ya tocaba.