jueves, 27 de agosto de 2026

Paraty

La gente no se cree lo de la luna, habría sido más fácil decir que la caída había sido en el baño. Lo sé, pero es que las cosas son como son. Y la luna en posición mecedora despista a cualquiera; si a la vez que miras al cielo estás andando con el móvil en la mano, la caída es matemática.

Nuestra siguiente etapa es Patrimonio de la Unesco. La ciudad, Paraty, lo merece. Nuevamente somos afortunados por hacer la visitar en temporada baja. El número de turistas es razonable, lo que nos permite disfrutar con la vista solo en el suelo y en el horizonte; el tercer elemento, el turista, sería nuestra perdición, caída segura. Las vías romanas eran pura planicie comparadas con las paratianas. Veanse fotos.

La ciudad tiene también el encanto del canal que la atraviesa. Un delicioso paseo que nos lleva del hotel al centro histórico y a la playa. 

Paseo en barca por la Baia carioca



La luna por estos trópicos.
Dicen que también Osa Mayor y Osa Menor son diferentes



No lo he dicho, no lo digo todo. 
En Paraty nos llovió


Sí, ya lo sé, como para que se resbale un tercero y nos pierda la mano derecha




Desde el mar


En el canal
En el canal













Celia y Dani, que iban por su cuenta, decidieron venir a cenar con nosotros a Paraty. Imposible resistirse ante nuestra buena propuesta. Sería, y fue, una cena a la luz de las velas (eléctricas) con música en directo. Un buen pianista (Dani así lo afirma) que supo amenizarnos también con bossa nova y  MPB (Música Popular Brasileña para el que no lo sepa) en general.



Es una de las islas a la que nos aproximamos con nuestro barco. Más que una isla parece un jardín enorme. Millonarios excéntricos....hasta helipuerto tenía la islita.







miércoles, 26 de agosto de 2026

Mangaratiba y Angre dos Reis

A Mangaratiba solo venimos cuatro; Celia y Dani van a Paraty. 

Camino de un mirador cerca de la ciudad nos cruzamos con la  Cavalgada do Piseiro, fiesta anual en la que se concentran en Mangaratiba cientos de caballos ( y caballistas). La policía nos para en medio de la carretera y nos invita a disfrutar del espectáculo; afortunadamente no hay videos en youtube a los que dirigir a los seguidores, tendrán que venirse para acá...o pedir una grabación a alguno de los viajeros. 

En la confianza de que la cena será como debe, decidimos tomarnos solo unas tapitas y nos acercamos a un recinto en el que se celebra el día festivo.Todavía hay poca gente pero el volumen de la música y la cantidad de policías son tan marcados como si el festival estuviese ya en pleno apogeo. En  más de un puesto vemos anunciados "torresmos"....y eso pedimos: puros torreznos que nada tienen que envidiar a los de Soria.                                                               


Tía y sobrino a la espera del torresmo



Torresmos... pero no de Soria


Festival de la Cavalgada


Mirador Imperial. Pena de luz. 

El plan era dormir en Angre dos Reis y allí nos dirigimos. El nombre de la ciudad ya nos tiene un poco mosqueados (parece que la traducción es Arroyo de los reyes pero a nosotros nos causa como desasosiego, lo de "angre" suena a enfadado, enfado de los reyes podríase decir).  

No tenemos alojamiento reservado y tras desechar un hotel que apuntaba maneras pero que descubrimos situado como en medio de una favela, nos dirigimos a otro que, aunque alejado del centro, se ubica junto a una preciosa playita y con unas notables vistas. No es oro todo lo que reluce. Se trataba de un "condominio", unas instalaciones mitad hotel mitad "airbnb" y aunque la sensación que todos tenemos es la de estar metiendo la pata optamos por el puto "Inn", "Angre inn";los reyes, enfadados, nos alojan.

Al pollo de la recepción no nos le podemos imaginar riendo, ni con los hermanos Marx, ni con Eugenio, ni con  Mr. Bean, ni con la madre que lo parió. Personaje siniestro digno de ser llevado a la pantalla, dice Sergio. Son las 6, ya ha oscurecido y las luces blanquecinas de todo el recinto no ayudan, la atmósfera es un poco cutre. El amigo del frac, que así viste, coge dos rollitos de papel higiénico y muy diligente nos enseña las habitaciones y nos invita a alquilar sábanas y  toallas, una novedad en los modelo de alojamiento, al menos para nosotros. 
Dejamos las maletas y salimos disparados a tomar algo en el centro de la ciudad. De alguna manera sentimos negatividad en el ambiente; y se confirma cuando al volver al hotel descubrimos que al parar cae agua por debajo del coche. ¿Será el líquido refrigerador? 
 
Y algo más sucede en torno a esta ciudad y a este hotel. Se barajan varias hipótesis y en todas ellas hay un damnificado. Me explico: que si unos atracadores dan un tirón y rompen la clavícula a uno del grupo pero el herido consigue tirar al suelo al atracador y es la policía la que se hace cargo (luego la propia policía promueve la entrega de la medalla al mérito civil al herido). 
La otra hipótesis es que uno del grupo oye por la noche ruidos extraños, sale al balcón y al ver que la luna está como tumbada (nada que ver con la luna española) queda embelesada, tropieza con la puerta y se rompe la clavícula. 
Sea como sea, por la mañana nos vamos al hospital. Rx que va, tomografía que viene y que a Lola le regalan cabestrillo para  unas semanas. Y ya van dos.

Hemos llegado a la conclusión de que ni nos gustan los reyes enfadados ni los arroyos ni la madre que lo parió ni nada que se le parezca.

De momento solo dos. Y eso sí, ambos con un muy  buen humor.

Por la mañana también llevamos el coche al hospital, aquí hubo más suerte, solo era agua del aire acondicionado.. y que a veces gotea...

martes, 25 de agosto de 2026

Costa Verde

A Río también volveremos Lola y yo y seguiremos contando cosas. El resto del grupo ya ha estado dos días más, sugiero que se visiten sus correspondientes blogs 😅

Salimos de Río, iniciamos un viaje de cuatro días por la Costa Verde, la que va desde el sur de Río hasta el norte de São Paulo. Antes de coger el coche, los tres mayores recorremos a pie por la mañanita las playas de Ipanema (nuestro apartamento está a cinco minutos) y Copacabana. Los más jóvenes van a la playa a jugar a la "altinha", un juego de balón que yo no conocía y que me parece divertido. Ahí va el  Enlace Altinha  para el que se anime; regla única: las manos no valen. 

A media mañana recogemos los dos coches que teníamos alquilados y emprendemos camino juntos los seis; Celia y Dani van a hacer parte del recorrido por libre pero este primer día lo pasamos todos juntos. 

!Y qué bien comemos!  Es en Muruqui, poco más al sur de Itacuruça....en un "mirante", (mirador) que es precisamente el nombre del restaurante. 

Dani y el que suscribe en la terraza del Mirante (restaurante de Muruqui). Una joya.

No conseguimos adaptar nuestros horarios a los del país en el que estamos y empezamos a comer a las 3 (como debe ser un sábado, que diría el otro). Así que acabamos de comer cuando queda menos de una hora para anochecer (aquí y ahora en torno a las 6). Por suerte, el hotel al que habíamos echado el ojo está en el mismo Muruqui, a diez minutos del restaurante. Y la suerte no nos abandona: el hotel es nuevo, los dueños son muy amables y el precio bueno (42€ la habitación... que tiene hasta cocina).  

Antes de que se vaya el sol...y abrigaditos...

El sol apremia (el sol que se va), así que dejamos las cosas y corriendo a dar una vuelta por el pueblo. Un pueblo de verdad, con casas de no más de dos pisos. Con ser una zona turística (en verano, no ahora, que en el hotel solo hay otras dos parejas), se percibe pobreza en el pueblo, nada que ver con nuestras inigualables costas europeas. La playa también es diferente, y también los chiringuitos. En palabras de uno de nosotros, aquí hay alma.


Muruqui. Playas de las de antes.


Nadie parece tener ganas de cenar. Yo creo que es para conservar más tiempo el buen sabor de boca que nos ha dejado la comida. Pero algunos no renunciamos a una caipirinha y ahí nos tenéis.


Milagros de los videógrafos, eran casi las 9 de la noche.

Hubo también quien no quiso renunciar a dar unos pases de altinha (testigo es el balón que se ve a los pies de la caipirinha derecha), cayó en el asfalto (a quién se le ocurre, se juega en la playa, coño) y decidió dejar este deporte para siempre. El del fondo, el que sujeta con su mano la bolsa de hielo sobre el brazo.

Mejora rápidamente he de decir.


lunes, 24 de agosto de 2026

Río de Janeiro

 A Salvador volveremos al final del viaje, acabaremos de visitar la ciudad y hasta quizás tengamos la oportunidad de "observar" algo de candomblé. Aunque soy reacio al turismo religioso, tengo entendido que el candomblé tiene algo de filosófico (una forma de vivir) y mucho de cultural por lo que tiene un gran interés antropológico. Así que ya veremos.

Pero ahora toca volar a Río, al sur, a dos horas y media. Volamos a mediodía lo que nos permite ver las dos ciudades desde el aire y vale la pena. En Río nos esperan Celia, Dani, Sergio y Javi.  Tenemos un piso alquilado para los seis, en Ipanema, casi ná.  

Esa primera noche nos regalamos una picaña como es debido; "carne con de todo", para los que no sepan de qué hablo. Mañana hay que madrugar para la visita al Corcovado, una de las maravillas del mundo, a quién se le ocurre, a quién se le ocurre incluirla en las siete grandes. En fin.

De la picaña no tengo fotos pero del Corcovado hasta aburrir. Abramos boca.

No debería decirlo: es un montaje y hubo quien pagó por la fotito de los c.



























Qué día amigos, qué odisea la de subir al Corcovado. En otras palabras: !Vaya Cristo!

Poco más de las 9 y ya estábamos en la estación del tren que nos llevaría hasta el cielo, donde el jorobado (que no otra cosa significa corcovado); dicen que su silueta es a lo que recuerda (yo no lo veo por  ninguna parte). Pues bien, que nos dan unos tiques con entrada al tren cuatro horas después. Decidimos ponernos a la cola de los que se quieren saltar los horarios; al cabo de casi una hora descubrimos que son muchos los listos que han pensado lo que nosotros, calculamos que nos quedan más de tres horas de cola y decidimos cambiar de estrategia: nos vamos y ya veremos. 
El ya veremos es una vendedora de tiques para autobús que nos promete que con este billete (solo un 20% más caro), a las 11:15 iniciaremos la escalada...Y además, entretanto, suerte con la que hemos nacido algunos, nos podemos tomar un cafecito con sus buenos dulces. Y  lo del café se hace realidad; lo de las 11:15 se vuelve pesadilla. Ahorraré detalles. 
A eso de las 2 del mediodía ya estamos en la última de las colas, la que nos dará acceso VIP a los ascensores que llevan a la cumbre. Pero como no siempre todo sale bien del todo, es justo entonces cuando comenzamos a recibir en nuestros móviles alertas de potentes vientos.... Que no nos expongamos, que estemos a cubierto...insisten los mensajes. !Y nosotros, camino del airoso y aireado Corcovado! Esta vez sí que es una pena no poder cargar algún video que tengo en el que se aprecia la ventolera con la que nos regalaron los dioses arriba del cerro en el que se apelotonaban, nos apelotonábamos, los incautos turistas.

A las 4:30 comenzamos a comer. Somos gente con suerte, este día nos ahorramos la cena.

Ah, se me olvidaba: como en los mejores tiempos tuvimos nuestra pequeña bronca con las joyitas de la Compañía de autobuses. Nos devolvieron la mitad de lo que habíamos pagado. (Haciendo honor a la verdad diré que el abono en la tarjeta todavía no se ha completado).

La comida, cojonuda. 


Nota: Río vista desde arriba, no me digan que no, eso sí que es una maravilla, se ponga como se ponga la Iglesia (que algo tendrá que ver con la catalogación, digo yo)

domingo, 23 de agosto de 2026

Salvador de Bahía

Fue Salvador la primera capital de Brasil. Pasó el testigo a  Río. Hoy la capital es Brasilia.  Era la ciudad por la que entraban la mayor parte de los esclavos traídos desde África. Al parecer, hoy en día es la ciudad no africana con más personas de raza negra; debo decir que ni Lola ni yo lo hemos notado. 

Esta información nos la dio J, un compañero de avión con el que pasamos buenos ratos durante el vuelo. Él nos dio mil pistas para visitar la ciudad; vive entre Madrid y Salvador, así que sabe lo que dice. Tan enamorado de Salvador que consiguió que nuestras expectativas aumentaran más de lo aconsejable; como pasa con un libro, con una película, con una canción o con una persona, es mejor no contarlo todo, dejar algo a la imaginación de cada uno, al descubrimiento personal, al azar, a lo inesperado, a la sorpresa. 


En la "cidade alta" está lo más bonito de Salvador. La visita obligada es Pelourinho pero nos dijo J que  Sant Antonio de Alem, solo "un poco más allá" era más interesante.  Y es verdad. Las calles, largas y tortuosas, son un homenaje al colorido, cada casa pintada de un color pero como por arte de magia nada desentona; todo bastante decadente. Agosto es temporada baja y se nota, somos muy pocos paseando y los restaurantes, abundantes, no tienen mucha gente. Además es miércoles. Falta "ambiente", yo lo agradezco; pagamos un precio: el espectáculo de capoeira, que estaba entre nuestros objetivos, solo es en fin de semana, seguiremos intentándolo. Para los que no lo recuerden,  ahí va un enlace con youtube: Enlace Capoeira 

Detras de los capoeristas está la Fundación casa de Jorge Amado, uno de los grandes escritores en lengua portuguesa. Inolvidable su "Gabriela, clavo y canela" y su "Tereza batista cansada de guerra". Los que le hemos leído no podemos pasar por su casa y no visitarla, y más siendo miércoles (museos gratis).




Al fondo Fundación Jorge Amado. Estamos en Pelourinho



Lola camino de San Antonio 








Durante este viaje releo, esta vez en portugués, "Capitães de areia". Una dura historia sobre los niños callejeros de Brasil escrita hace 90 años y que, me temo, es una historia no terminada. Amado fue un comunista convencido, un hombre de profundas convicciones y siempre del lado de los desheredados. Una pena que fuese connivente con los regímenes comunistas de mediados del siglo XX, supongo que la  misma que él (y tantos otros)  hubiera sentido de haber sido consciente.


Visitamos la calle 7de septiembre, un varullo de tiendas y  gente digno de oriente. Visitamos el Museo del mar, entramos en el Mercado Modelo, fuimos al Museo de Arte Contemporáneo, la Catedral etc, hablamos con unos y con otros y al final del día cenamos al aire libre a la vista (y oída) de una tamborrada como es debido y que como en años anteriores  no acierto a subir al blog. Así que de nuevo un enlace y hasta mañana Enlace tamborrada













martes, 18 de agosto de 2026

Brasil. La boda


 


Esto es Brasil, un inmenso país 15 veces mayor que España y con más de 200 millones de habitantes. Linda con  Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guayana, Suriman y Guayana francesa. Y 7.500 kilómetros de costa. Está dividido el país en 26 estados.

Este viaje también es especial. Vamos a la boda de Antonio y Laís. Lola y yo volamos hoy directamente a Salvador, en el estado de Bahía. Javi, Celia, Sergio y Dani están ya volando a Sao Paulo y a continuación a Río de Janeiro donde nos juntaremos a ellos en dos días. 

Y desde Río, poco a poco, los seis hacia Sao Sebastiao, donde se celebra la boda. 

Así que sí, un poco distinto de otros viajes. Lola y yo estaremos en Brasil un mes; solo  En nuestros planes actuales está el pasar por siete estados, un poquitito por cada uno...

sábado, 21 de marzo de 2026

Etiopía

 En un correo madrugador que nos envían las Lineas Aéreas Etiopes se adjuntan dos vales para dos personas (nosotros, nuestros nombres están allí) en los quese nos invita a habitación de hotel en el aeropuerto con desayuno, comida y cena, estancia de 5:30 am  a 9;30 pm. Increible, vagamente recuerdo que esto era algo que se daba en el siglo pasado... Y atención, el hotel es de 5 estrellas y nos llevan y traen del aerpuerto. Monea Javi en internet y el Skylight resulta serel hotel más lujoso y grande de Etiopía. Ver para creer. Nos cambia la cara,de un viaje de vuelta en principio penoso (18 horas de espera en el aeropuerto) a este inesperado regalo. Estábamos valorando el pedir una "visa de tránsito" para visitar Addis Abeba durante esas largas horas pero... casi mejor que lo pensamos, una vez "fuera del aerpuerto" ya veremos qué hacer.  

Dos horitas en el Livingston Lodge, repasando fotos y recuperando musculatura. El amigo James nos lleva al aeropuerto desde donde volaremos a Johanesburgo (2,5 horas). 

 Larga espera (6 horas) pero entretenida, el sistema se ha caido y todo se hace manualmente. Una cabezadita en las cinco horas y media que dura el vuelo y poco antes de las 5 de la mañana estamos en Addis Abeba. Ya en el hotel, lo primero desayunar y mientras lo hacemo decidimos contratar un conductor-guía que nos entretuviese unas horas por la ciudad. Una vagueza imperdonable pero somos humanos. Kalek, que así se llama, nos lleva a una iglesia ortodoxa (de los 140 millones de etíopes que hay, más de la mitad son ortodoxos), vamos a ver  a  Lucy (interesante recorrido por la historia del homo sapiens), luego la mayor universidad de África, nos dicen (ubicada en el que fue palacio de Haily Selassie, "emperador" de Etiopía hasta 1974), disfrutamos con la ceremonia del café (y lo compramos, reconocido como uno de los mejores del mundo), nos llevamos hasta muestras para buscar compradores.  Finalmente vamos al "mercato" , el más grande de África, andamos por él en coche pero subimos a la azotea de un restaurante y desde lo alto apreciamos la inmensa pobreza que recorre Addis Abeba, que por muchas zonas céntricas podría competir con ciudades europeas.  Comemos (con las manos) el plato nacional (algo así como "enjir"), vegetariano, delicioso. Es final del Ramadán y, aunque los musulmanes son "solo" un 20% la ciudad está de fiesta y no hay mucho más que se pueda hacer.


Visitando a Lucy



Vista de la ciudad desde la habitación del hotel



Ceremonia del café











Ya en la recta final de este viaje interrumpo la sesión fotográfica para contar un chascarrillo que nos hemos traído Javi y yo durante todo el viaje. En carreteras sudafricanas, todas en obra, aparece de repente "un banderitas" indicándote que reduzcas velocidad; a los quinientos metros otro "agitador" dándote a entender que vas bien y un tercero y un cuarto y así hasta que uno te dice que ya está, que vuelve la normalidad. Javi meditaba en voz alta y decía: cuando estos hombres vuelven a casa y su hijo les pregunta: ¿Papá, qué has hecho hoy?  Agitar una banderita roja, hijo, bajarla un poco y volver a empezar. Y todos los días igual. Pues como este digno trabajador hemos visto varios miles durante el viaje, en todos los paises visitados: guapas administrativas que te sellan un papelito que sirve para cruzar un puente y que nadie te reclama; un camarero que retira una y otra vez lo que hay sobre la mesa en la que comes y que otro tiene que volver a poner; una señorita que, en un hotel de cinco estrellas, repartr a la entrada del comedor botellines de 330cc de agua y no hace otra cosa a lo largo del día (Soy entregadora de botellas hijo); un señor que revisa tu maleta y te impide entrar en Addis Abeba con los prísmáticos (te los requisan por un día); un policía que te para en medio de una carretera nacional y te pregunta de dónde vienes y adónde vas (y eso es todo, gracias, siga adelante); otros varios que te paran y te fumigan (mal de pies y no sé qué más.. )....¡Qué triste sensación de trabajos inútiles! Solo pensar en la vuelta a casa (¿Qué has hecho hoy papá?) da vértigo. 




Kalef y yo


Kalef y nos. Mercato al fondo


Kalef y Javi

Intrépido viajero bajando  de la azotea 














Lucy. Consúltese reconstrucciones.






Volvemos al hotel, podríamos haber aprovechado para ir a la piscina o al Spa, pero no nos da la vida. A las 23:15  sale nuestro vuelo a Madrid, boeing 787 en el que escribo estas últimas líneas. 

Hasta la próxima.



Barajas, cafecito de 5:30 de la mañana. Retomamos la chupa. 
Pesan los tantos paises y sus gentes, chaparrones, emociones, conocimientos, palizas, animalitos...