Esto es Brasil, un inmenso país 15 veces mayor que España y con más de 200 millones de habitantes. Linda con Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guayana, Suriman y Guayana francesa. Y 7.500 kilómetros de costa. Está dividido el país en 26 estados.
Cuadernos.JC Mariscal
martes, 18 de agosto de 2026
sábado, 21 de marzo de 2026
Etiopía
En un correo madrugador que nos envían las Lineas Aéreas Etiopes se adjuntan dos vales para dos personas (nosotros, nuestros nombres están allí) en los quese nos invita a habitación de hotel en el aeropuerto con desayuno, comida y cena, estancia de 5:30 am a 9;30 pm. Increible, vagamente recuerdo que esto era algo que se daba en el siglo pasado... Y atención, el hotel es de 5 estrellas y nos llevan y traen del aerpuerto. Monea Javi en internet y el Skylight resulta serel hotel más lujoso y grande de Etiopía. Ver para creer. Nos cambia la cara,de un viaje de vuelta en principio penoso (18 horas de espera en el aeropuerto) a este inesperado regalo. Estábamos valorando el pedir una "visa de tránsito" para visitar Addis Abeba durante esas largas horas pero... casi mejor que lo pensamos, una vez "fuera del aerpuerto" ya veremos qué hacer.
Dos horitas en el Livingston Lodge, repasando fotos y recuperando musculatura. El amigo James nos lleva al aeropuerto desde donde volaremos a Johanesburgo (2,5 horas).
Larga espera (6 horas) pero entretenida, el sistema se ha caido y todo se hace manualmente. Una cabezadita en las cinco horas y media que dura el vuelo y poco antes de las 5 de la mañana estamos en Addis Abeba. Ya en el hotel, lo primero desayunar y mientras lo hacemo decidimos contratar un conductor-guía que nos entretuviese unas horas por la ciudad. Una vagueza imperdonable pero somos humanos. Kalek, que así se llama, nos lleva a una iglesia ortodoxa (de los 140 millones de etíopes que hay, más de la mitad son ortodoxos), vamos a ver a Lucy (interesante recorrido por la historia del homo sapiens), luego la mayor universidad de África, nos dicen (ubicada en el que fue palacio de Haily Selassie, "emperador" de Etiopía hasta 1974), disfrutamos con la ceremonia del café (y lo compramos, reconocido como uno de los mejores del mundo), nos llevamos hasta muestras para buscar compradores. Finalmente vamos al "mercato" , el más grande de África, andamos por él en coche pero subimos a la azotea de un restaurante y desde lo alto apreciamos la inmensa pobreza que recorre Addis Abeba, que por muchas zonas céntricas podría competir con ciudades europeas. Comemos (con las manos) el plato nacional (algo así como "enjir"), vegetariano, delicioso. Es final del Ramadán y, aunque los musulmanes son "solo" un 20% la ciudad está de fiesta y no hay mucho más que se pueda hacer.
| Visitando a Lucy |
| Ceremonia del café |
Ya en la recta final de este viaje interrumpo la sesión fotográfica para contar un chascarrillo que nos hemos traído Javi y yo durante todo el viaje. En carreteras sudafricanas, todas en obra, aparece de repente "un banderitas" indicándote que reduzcas velocidad; a los quinientos metros otro "agitador" dándote a entender que vas bien y un tercero y un cuarto y así hasta que uno te dice que ya está, que vuelve la normalidad. Javi meditaba en voz alta y decía: cuando estos hombres vuelven a casa y su hijo les pregunta: ¿Papá, qué has hecho hoy? Agitar una banderita roja, hijo, bajarla un poco y volver a empezar. Y todos los días igual. Pues como este digno trabajador hemos visto varios miles durante el viaje, en todos los paises visitados: guapas administrativas que te sellan un papelito que sirve para cruzar un puente y que nadie te reclama; un camarero que retira una y otra vez lo que hay sobre la mesa en la que comes y que otro tiene que volver a poner; una señorita que, en un hotel de cinco estrellas, repartr a la entrada del comedor botellines de 330cc de agua y no hace otra cosa a lo largo del día (Soy entregadora de botellas hijo); un señor que revisa tu maleta y te impide entrar en Addis Abeba con los prísmáticos (te los requisan por un día); un policía que te para en medio de una carretera nacional y te pregunta de dónde vienes y adónde vas (y eso es todo, gracias, siga adelante); otros varios que te paran y te fumigan (mal de pies y no sé qué más.. )....¡Qué triste sensación de trabajos inútiles! Solo pensar en la vuelta a casa (¿Qué has hecho hoy papá?) da vértigo.
| Kalef y nos. Mercato al fondo |
| Kalef y Javi |
| Intrépido viajero bajando de la azotea |
Volvemos al hotel, podríamos haber aprovechado para ir a la piscina o al Spa, pero no nos da la vida. A las 23:15 sale nuestro vuelo a Madrid, boeing 787 en el que escribo estas últimas líneas.
Hasta la próxima.
| Barajas, cafecito de 5:30 de la mañana. Retomamos la chupa. Pesan los tantos paises y sus gentes, chaparrones, emociones, conocimientos, palizas, animalitos... |
viernes, 20 de marzo de 2026
Zambia
Nos dan chaleco, casco y pala (remo), unos rápidos consejos de seguridad y..... a bajar 790 desiguales escalones (de altura variable, entre 20 y 40 cms) que destrozan la mejor de las rodillas. Con casco y chaleco puestos los calores se hacen inaguantables, pero somos jóvenes y no damos señal de abandono. Bajamos al río Zambeze. Se cruzan con nosotros entre 10 y 15 chavales, como cabras locas (ellos); eran los porteadores, los que habían bajado todo el equipo a la orilla del río. Había cuatro botes, 6 u 8 kayaks, las correspondientes tripulaciones (6 personas por bote incluído el fotógrafo) y unos 7 despistados como nosotros. Molidos como estábamos no tuvimos oportunidad de estirar las piernas, al bote y a remar (o no).
12 rápidos, en el agua casi dos horas. Dice Javi, que hace unos cuantos años hizo rafting en la India, que lo del Zambeze le parece mejor. Yo no lo había hecho antes, no tengo referencia con la que comparar, debo decir que el paseíto de marras me ha resultado impresionante.
Ahí van las fotos. Espero que a la vuelta podamos enseñar algún pequeño video a los interesados.
miércoles, 18 de marzo de 2026
¡Victoria!
Antes de echarnos al agua y contar nuestra particular odísea, un inciso. El seguidor preocupado seguro que se pregunta cómo volvemos. Porque recordará que vinimos por Catar. El vuelo de vuelta también era vía Doha. Seres impresentables se han metido en otra guerra más, así llenan los bolsillos y además despistan a los de casa, que se creen sus embustes. En resumen, que hace unos días, viendo que querían seguir con los tiros y con los acorazados y con sus portaviones de última generación y con las bombas atómicas, en fin, con sus cosillas...pues que pensamos que mejor evitar el golfo pérsico. Preguntamos a las maravillosas líneas aéreas que tenemos en España, pero los muy hijos de puta tampoco renunciaban a sacar tajada de la guerra, 1500€, 2000, 3000...lo que usté quiera. Sabíamos que nuestros amigos GyS, del Kruger, a los que la guerra les pilló calentita, consiguieron vuelo con las líneas aéreas Argelinas (algo falló del algoritmo porque para conseguir un precio razonable tuvieron que sacar billete de ida y vuelta; jodieron a la máquina. Llegaron bien a casa, un día tarde). Con los argelinos no conseguimos nada que no nos fastidiase todos los planes. Volvemos a través de Etiopía, con sus líneas aéreas, llegamos un día más tarde. En Addis Abeba, la capital, estaremos unas 16 horas....pero esa es otra historia...
Vamos al agua. A las 9 ya estábamos a la puerta de las cataratas. Íbamos preparados como auténticos profesionales, con nuestras chanclas, nuestras buenas chupas, la mochila para el teléfono... el día magnífico, el sol brillaba... nada anticipaba la tragedia. Son 16 cataratas en Zimbabue y 3 en Zambia (el ya conocido puente separa los países y por tanto las cataratas). Hasta la catarata 4 todo iba bien, en las fotos se apreciaría nuestra cara de felicidad si supiésemos hacer fotos; lo prometo, estábamos ensimismados con el espectáculo y secos como el bacalao (salado). Obsérvense con atención nuestras chupas, sologotitas de agua... Poco a poco nos fuimos mojando más y más. En las próximas 12+1 imagenes, con cariño y mucha comprensión se podrá apreciar la evolucíón en el nivel de caladura de las prendas, atención a mi camisa, p.ej.
El telefonito empezó a peligrar. La tortura se hizo progresivamente insoportable a partir de la séptima catarata... En la 12, tras varias paradas en las que el agua toda nos venía desde arriba y al frente solo veíamos blanco, tomar un atajo que nos llevase a la entrada.
Fin de la primera parte. Eran las 11.
Y ahora ya sí, a por las fotos.
| Este sí que sabía lo que es hacer un buen café |
