miércoles, 11 de marzo de 2026

Un muy recomendable jardín


Un saluto a tutti i follower italiani
Greetings to all ex-brexit & southafrican followers
Salve para os seguidores da Brasil
Saludos para todos. 


Y nos dieron las doce y la una, las dos y las tres... y con piernas encogidas y espalda molida bajamos del maldito gratuito kayak, pero con una sonrisa, porque el esfuerzo había merecido la pena. Las montañas entre las que remamos se reflejaban en el agua dejando poco espacio a la sombra y mucho para nuestro ir y venir de una orilla a otra como auténticos profesionales (aunque torpes en el manejo de timón) haciendo inacabable la navegación. Baste decir que los  cuatro kilómetros andando (martin  pescador etcetc) entre la ida y la vuelta en kayak sirvieron de alivio a todos nuestros males. 

Salimos sin comer, sobre la marcha reservamos noche en Knisna donde al llegar buscamos un KFC (aquí florecen como setas), malcomimos, acogida en el hotel  como siempre magnífica, descanso, vuelta por la ciudad, centro y "waterfront", y sin cenar, castigados a dormir. 

Nos había gustado el comedor del hotel donde pensamos se desayunaba y yo creo que por eso no cenamos, confiábamos en un amanecer luminoso. Y así fue: el desayuno estaba incluído (no había opción) y ¡era servido! Ecos de un pasado glorioso en el que, ya que uno se preparaba el desayuno en casa a diaro, cuando salía fuera se lo servían.  

Tengo fé en que algún día los hoteles vuelvan a ofrecer, como norma, el desayuno servido; y que el precio de la habitación lo incluya todo. ¡Putos desayunos buffet ! Da lo mismo las estrellas que tenga el hotel; para todos ellos el cliente es solo un tragón que quiere llenar la panza por la mañana. Lo sé, esto que pido un sueño. 



De nuevo al volante, camino de Tsitsikamma.


A las 9:15 ya estamos a la entrada del "parque de los monos" donde nos esperan más de 650 simios de 10 especies diferentes corriendo (y volando) a nuestro alrededor, libres como pájaros. Una guía (para solo 6 personas) nos hace el paseo entretenido; admiración y sonrisa en nuestras caras. La mayoría de las especies tienen su origen en sudamérica, centroamérica e India. Proceden de particulares, zoos, circos y a veces centros de investigación. Para un estudioso de los animáles esto debe ser el edén. También para nosotros.




Da gusto verla. Acababa de echar un polvo, lo digo de verdad. 















ByN se llama. Dicen que es de los más "tontos"





Y hablando de paraísos,  justo al lado está el "paraíso de las aves", un enorme recinto cerrado que nos transporta al amazonas. No hemos visto nunca nada igual, tan bien hecho. Se empieza por poco, echándo uno la culpa de no ver aves a la propia falta de agudeza visual, pero al poco rato comenzamos a verlas y ya no paramos en las dos horas de paseo, "paseo marcado y entre abundantísima flora". 




















Hoy dormimos en Jeffreys bay,  dudamos si acercarnos ya a la bahía, optamos por un último empujón. Al fin y al cabo es la 1:00 y hasta las 6:30 no oscurece. Nos han hablado de que en los alrededores del Parque Tsitsikamma está el puente más alto del mundo desde el que se puede hacer puenting (216 metros) y que también merece la pena visitar el parte Tsitsikomo; solo por lo bonito del nombre habrá que entrar. Allá que nos vamos. La inseguridad (y el hambre) hace que, para empezar, nos pasemos el puente; no nos importa, seguro que a estas horas no habría ningún chalado al que admirar 😂


A cambio tenemos un segundo error en la carretera y decidimos seguir nuestro instinto. Entramos así en Nature's valley ( sin traducción, a aprender idiomas, coño). Paradisíaco. Un 

precioso lago  a este lado de la arena, el océano índico al otro. Nos quedamos sin palabras. Dos personas en el agua (del lago), cuatro caravanas, tres coches y una playa sin fin. Metemos los pies en el Índico, no más.  La foto con la que comienza este artículo es allí, se me tiene que notar la cara de felicidad. 


En el próximo capítulo hablaré un poco sobre los "increibles espacios en Sudáfrica".











Saliendo de Nature's Valley 





Entre monos arriba y abajo un babuino (camino del puente colgante)






A eso de las 6:15 llegamos a nuestro destino.  Una lástima la hora de retraso que acumulamos, ya no podríamos disfrutar de día de las vistas etc que sabíamos ofrece la Bahía de Jeffrey. El hotel, una vez más, de lujo. El hotel , la habitación, los servicios y la gente que nos atiende. De puro lujo. No lo he dicho pero, salvo en Ciudad del Cabo, nuestro presupuesto por noche está entre 40 y 60 euros, quién da más. Salimos pitando, antes de ponerse el sol (sobre las 7:30). Y efectivamente: no llegamos a ver los delfines que visitan a diario esta costa pero apreciamos la belleza del lugar. 
Y el día cerró con medalla. En un restaurante griego (¿?) un pescado entero para los dos, en torno a un kg, a la brasa, para chuparse los dedos, 200 rands, unos 10 euros. Y de la attención no hablamos. !Como para no dejar propina! ( aprovecho, la propina aquí, en servicios, es una norma tácita, no menos del 10%. Hasta ahora no nos hemos echado atrás ni una sola vez, faltaría más).

Y con esto y con ahinco hasta mañana a las cinco (volamos desde Port Elisabeth a las 8:15). 









martes, 10 de marzo de 2026

Tras la montaña el lago


La verdadera ruta jardín



 Al coche sin desayunar, que queremos llegar cuanto antes al jardín y son tres horas y media de N2. En "bahía de los mejillones" aparcamos en el centro y buscamos un sitio donde comer algo ligero y, cómo no, al lado del mar. A nuestro lado un motero joven que nos pregunta si somos italianos; no se desilusiona demasiado cuando le decimos que somos españoles, se nota que admira a Rossi pero que sabe quien es Marc Marquez.
Al amigo Cristiam, que así se llama,le gusta hablar... y no paramos. Nos da las claves para lo que van a ser nuestros próximos días. Cristian es un chaval simpático donde los haya, es de una ciudad de interior, a 600 kms de esta bahía en la que por cierto no hay mejillones; lleva 6 meses trabajando por aquí, de momento vive solo, en breve vendrá la novia. Se percibe que ha motosurcado el jardín en el que andamos. 
Antes de dejar Mossel Baii (nuevo nombre) nos regalamos con un cafecito al lado del mar. Y, ¡vaya lado! Las fotos no muestran ni una pequeña parte de esta bonita ciudad en la que comienza la ruta.




Lo que se puede llegara conseguir en un sitio especial.  
Al lado de Javi se sentaba Cristian, nuestro informante. 



El mismo sitio, distinta perspectiva

 


Junto al índico antes de tomar rumbo a Wilderness


Wilderness es nuestra siguiente etapa. Llegamos a eso de las 5. No hemos reservado hotel. Y como en los viejos tiempos vamos llamando a una puerta y a otra, preguntamos acá y allá. En un hotel que nos gusta, un poco estrellado para nosotros, que ya hemos decidido ponernos en modo mochilero-sesentón y no nos acaba de cuadrar ( aunque seguro que nos dejaríamos querer), preguntamos precio y resulta que es un 50% más caeo que en Booking; se lo hacemos saber a la recepcionista y hete aquí que nos aconseja otro hotel en el que seguro-seguro nos dan un buen precio. Entramos al juego , llamamos, nos preguntan si somos pensionistas (¿.), que sí coño, que en España sí, y nos dejan un precio cojonudo, especialmente para el hotel de que se trata. Viejo como Matusalén, pero con sabor y bien puesto. Con piscina, desayuno, al lado del lago... y con canoas a nuestra disposición. En fin, que pensamos en ponernos a partir de ahira en modo buscador cuando andemos tras un sitio donde dormir 😂 Ahí quedan unas fotos del lugar. 





¡Vaya elemento!




Nuestras vistas





Nuestra terraza




Ese de la señal,el Fairy Knowe era nuestro hotel. Un lujo al alcance de unos pocos. 


Cenamos en el centro, centrito para ser precisos, centro de un lugar precioso para caminantes y otras especies de viajeros currantes. Hasta el nombre ayuda a imaginar el lugar: Wilderness. Restaurante Pomodoro, nos lo aconsejó el amigo Max, del Marloch. Queda todo dicho: a la rica pasta.

Vovemos a madrugar, 7:30 desayunando, hoy toca kayakada y caminata. Bien dicho está, como se verá. Ya de día apreciamos mucho más lo que de bueno y bonito tiene el hotel "del Inserso" (menos esto cualquier cosa, lo juro). Empezamos por las fotos, que no dicen todo pero que quizás sirvan para adivinar el sufrimiento de estos dos pobres vagabundos. 









Caminata a catarata entre 
Kayakada y kayakada













Esta vez el que chupa cámara es el que suscribe


Al preguntar a Jacques, el recepcionista con el que negociamos tarifas, cómo hacer para acceder al parque y hacer el llamado "Half collared kingfisher trail" (traduzcase como " caminata del pez pescador") que llega hasra unas bonitas cascadas en el parque, nos ofrece el uso de los kayaks que tiene el hotel. La alternativa es contratarlo, justo al lado, en "Aventuras en el paraíso". Mirados como somos nos quedamos con la versión gratuita. Y así nos fue. Los de los mercedes nos adelantaban todos y con  la hora y media de la ida quedamos baldados, no te digo con la vuelta; nos adelantaban hasta los niños. Para ser exactos, a la ida no nos adelantaba nadie porque salimos los primeros y, claro, como no veíamos cuando llegar ni a donde pues desesperaditos. Javi dice que tiene kayak para 15 años. Yo, callo. 
Lo mejor, tampoco pagamos entrada al parque para hacer la del pescador. Paramos con la canoa y nos juntamos a los que venían con "aventuras en el paraíso", con los que habían entrado por la puerta y aquí paz y después gloria. 

Hasta mañana amigos. 










lunes, 9 de marzo de 2026

Hacia la "Garden route"

En el mapa de abajo se dibuja, en azul oscuro, nuestra segunda etapa, el recorrido que vamos a hacer en los próximos días. Desde Ciudad del Cabo hasta Port Elisabeth (cuyo nuevo nombre es  Cqeberha;como para recordarlo). Empezamos en el Atlántico pero rápidamente nos vamos al Índico (Cabo de las Agujas es el punto "técnicamente exacto" en el que ambos océanos se juntan). A veces le dicen "Ruta jardín"

Pero la verdadera "Ruta  jardín" solo va desde  Mossel Bay hasta Stormsriver (cerca de Port Elisabeth), es decir,los 200 últimos kilómetros; aquí es donde centraremos nuestros esfuerzos.

La falsa ruta jardín


A las 8 abren la oficina en la que tenemos que recoger el coche y allí estamos los primeros, no sea que nos den un coche con el volante a la izquierda 😂. Y aquí se conduce por la izquierda. Javi toma el mando y dedica la primera hora a reordenar los hemisferios cerebrales, yo estoy igual. Y cuando creemos que nuestro camino es de rosas nos encontramos que la Nacional 2 se convierte en un camino de tierra; más tarde retomamos la N2 y nos damos cuenta de que google nos había mandado por un atajo que cruza enormes granjas (repletas de ovejas y vacas). Un disfrute en todo caso. 


El atajo....


De camino hacia Hermanus donde buscamos ballenas, recorridos casi 100 kms paramos en Gravouw, en el valle de Elgin. Al entrar en la ciudad nos quedamos sorprendidos de la cantidad ingente de gente que hay por las calles. Y lo más sorprendente, colas interminables en los cajeros automáticos. Es sábado, esto podría justificar lo primero pero lo de los cajeros no se entiende. El paisaje es espléndido, sabemos que en valles como este lo que hay que hacer es subir montañas y montar a caballo o darse una bicicletada, pero no es el caso, son las 10 y ni siquiera nos hemos desayunado. 
Y es entonces, desayunando, cuando se nos desvela la cruda realidad: hoy es el día de cobro semanal, ¡tatatán! Y lo que es peor, hoy se juega un partido de rugby, deporte nacional, entre los dos equipos locales, o sea, el no va más, un clásico.  En cuanto a qué hacer, excluidas las actividades físicas y la visita a una bodega (también  otro clásico, especiamente en el área de Cape Town) se habla (la gente, las guías, el chatgpt etc) de dos actividades que no hay que perderse: visita al "Peregin Farm" y visita al "Railway Market". Corremos un velo. ¡Qué turistadas! Al menos reparamos rápidamente en la cosa y salimos disparados. 


El Railway Market. Bonito, pues sí. Como lo es una 
bonita tienda de Zara o un mercado reconstruido 
de Santander o Valladolid. Turistada, no hay más que decir. 

 Hermanus debe ser el paraíso, pero de junio a diciembre. Ahí mismo, desde el borde de las rocas, nos cuenta Enmanuel (un inmigrante venido de Malawi, que trabaja aquí en la construcción desde hace cinco años), se pueden ver decenas de ballenas, un espectáculo. 
Habrá que volver. Que Javi deje de decir, como me acaba de decir (cuando le comento lo que escribo): ¡Ah! Hermanus, el pueblo de las no-ballenas. 😎


 

Podríamos haber "pegado" unas cuantas  ballenas... De hecho lo pensamos, pero mejor imaginárselo. 


Todavía en Hermanus
El restaurante se llama "el pincho" y los muy cachondos tienen escrito en el menú que la palabra es de origen vasco, luego van y resulta que el pincho es una brocheta (¿revoltijo con"pincho"moruno?), que si tal y que si cual. Otra turistada. Pero la comida estaba buena, especialmente los calamares... a la romana...





Hoy dormimos en Greyton, no muy lejos de Hermanus pero con un ojo puesto en la bahía de Mossel. El hotel es modesto, habitación tirando a cutre pero instalaciones acogedoras; y la gente, como siempre, encantadora. 
Como llegamos de día damos un buen paseo por el pueblo y alrededores. Greyton está al pie de unas montañas que le dan un toque de magia y calidad no muy frecuentes. Se entiende que sea un sitio visitado (aunque haya que salirse 30 kms de la N2). Atentos a la magia: tan embebidos andábamos que no hicimos fotos ponibles (la que pongo es un horror). Así que ahí van dos enlaces

Greyton en fotos, y en inglés


Nota sobre el video: me parece que la primera imagen está tomada en el hotel en que dormimos; de lo  que estoy seguro es de que la chica que habla no estaba allí

Hasta otra. 



sábado, 7 de marzo de 2026

Ciudad del Cabo

Llegamos al hotel a eso de las 5:15. Tiempo justo para apreciar que la habitación es buena; sin  pensarlo dos veces nos lanzamos al reconocimiento de la ciudad antes de que oscurezca. Ciudad moderna, de altos edificios, buenos bancos y estilosas consultoras. Y mucha gente en la indigencia; mucha, demasiada. 
El hotel es muy céntrico. Pero todo el que tiene boquita nos dice que en cuanto se haga de noche a casita; puta seguridad, puto miedo.
Cuando tras dos horas de paseo decidimos recogernos, nos encontramos abarrotadas las calles aledañas a nuestro hotel. Un 90% de la gente es blanca, grandotes ellos, tiarronas ellas, esto es, sudafricano  "típico";  y sirviendo, la mayoría negros,  Eso sí, todos conviven en total cordialidad.  Tardamos en conseguir mesa, finalmente nos comemos una muy rica hamburguesa;  la fiesta nos rodea. 

A cinco minutos del hotel está la zona más famosa de Ciudad del Cabo. Se llama Bo Kaap. Origen malayo, mezquitas dicen que muchas, no peatonal, de notable  colorido. Muchas referencias a un supuesto interesante museo Bo Kaap y resulta que ha cerrado. Curioso el lugar, poco más diría yo aunque para casi todas las guías es "lo que uno no se debe perder en Cape Town". Verdad es que el nombre es bonito. 

Bo Kaap

Teníamos idea de subir a la montaña que vigila la ciudad (Table Mountain) pero el día sale nublado y no tiene sentido. Una pena porque nos apetecía una de teleférico, También pensábamos acercarnos a ver pigüinos, pero ida y vuelta son dos horas de coche y hoy era el  "día de no sentarse".
Así que deambulamos por la ciudad y disfrutamos de un bonito parque con árboles muy curiosos, es el Company's garden, nos gusta mucho, dos fotos ilustran lo que digo. 
Pegada al parque, la Biblioteca Nacional. Se queda uno sin palabras.  Qué pena de no-cultura. Al menos se entra sin problemas, y , como siempre, entre sonrisas. 




La biblioteca nacional de Sudáfrica



No estaban operativos, lo comprobé. 


El día lo acabamos en el llamado "V&A waterfront" , un enorme "centro comercial" , mitad al aire libre, mitad repleto de inacabables tiendas de todo tipo de cosas y decenas de restaurantes, supuestos interesantes museos (dónde me pregubto), pegadito al puerto, miles de perdidos  guiris, como nosotros; en fin, un horror que se repite por medio mundo. Siento ser  tan drástico pero es como lo veo. Además tienen el valor de llamarlo V&A, lo que inexorablemente recuerda al gran "Victoria &Albert Museum" de Londres. Aquí al parecer la A es de Alfred ( hijo de la reina Victora). Me temo que más pronto que tarde inaugurarán  otro centro parecido en Johanesburgo por ejemplo al que podrían llamar "Picaso stonefront". 

Hemos pasado un buen día, en hermandad; hemos andado más de 20 kilómetros 👍  Pero claro que la ciudad no me dice nada, se me notará hasta en la cara. 


Al fondo el Rainbow Warrior, de Green Peace, qué hará por aquí. 


Invención del marco electrónico. 


viernes, 6 de marzo de 2026

Cantos, bailes, al agua y a volar


Ya hemos dicho adiós a Marloch y Kruger; y volado a Ciudad del Cabo.

Anteayer hicimos una excursión que en principio no nos hacía mucha ilusión: visita a una aldea 
Suazi. Nos temíamos turistada. Y así fue. 
Pero-pero la cosa acabó bien. La actividad incluía un espectáculo de cante y baile suazilandeses (supongo que se puede decir así) de mucha calidad, además de ser generoso en duración, unos 45 minutos. 
No cruzamos a Suazilandia (tierra de suazis),la aldea está en la frontera; el país está en medio de Sudáfrica y hoy se llama Esuatini (menos "british", más "auténtico"). El cambio lo ha promovido, no hace nucho, el dictador y rey actual;al parecer no es del gusto de muchos de sus habitantes, supongo que si no te gusta el rey tampoco lo que promueve.
En unos días tenemos previsto entrar a Suazilandia, ya lo contaremos... si no nos censuran por lo que decimos.

Pueblo Swazi, bailando



Pueblo Swazi, tocando



Pueblo Swazi, cantando


Las fotos no reflejan el buen espectáculo que vimos, así que ahí van unos enlaces para disfrute de los lectores. A los  muy frikis seguro que Javi les puede enseñar, a la vuelta, algún vídeo en el que se aprecia una mayor interacción entre el público y lis artistas; a mi  pesar. 







Esa tarde nos regalaron el paseo en barco que no pudimos hacer cuando estaba previsto y que sustituímos por el rodaje de una película de miedo. Solo nueve viajeros, casi todos de la nueva hornada, nosotros ya éramos veteranos... hasta habíamos visto al león...😂

Las fotos dicen lo que hay que decir. En las casi dos horas de "crucero" ( así me lo llaman: "cruise") tuvimos la oportunidad de practicar nuestro idioma con un suizo (no confundir con suazi) que a los 18 años pasó uno en Salamanca para aprender nuestro idioma.  Viene por aquí con el hermano y la madre, quien cumplía años. 6 de marzo, San Olegario. El amigo dio muchas vueltas por España pero nunca fue a Burgos; no se lo perdonamos.

El capitán de la nave




Buscando cocodrilos. Nos hemos tenido que conformar con un muy agradable paseo.


Nos despedimos del Kruger. Ha sido una buena semana. 
No he contado los diferentes safaris que hemos hecho pero sépase que los ha habido de todo tipo: calurosos, con viento, con frío, con arena como de desierto, con 42 grados, de madrugada, al atardecer, cabreados (como aquellas largas 4 horas nada más que el inmenso y magnífico Kruger, ni un puto bicho); y también emocionantes (ese mismo día de las 4 horas acabó con los mejores avistamientos, empezaba a oscurecer).
Solo saco una pega a estos días: la cantidad de horas que hemos pasado sentados; si los teléfoninos midiesen horas de silla, igual que miden lo que ándamos, habrían saltado todas las alarmas. Los dos estamos loquitos por llegar a un sitio y "hacernos un Forrest Gump".

Nota: hay también un safari nocturno que nosotros no hemos hecho. Y me alegro, me parece de un invasivo inaceptable (viajeros bien alimentados con linternitas, haciendo fotos sin parar y jodiendo a los animales; no le veo sentido).

Ahí van dos últimas fotos de alguna de las zonas comunes del hotel. Empezamos a sentir nostalgia.
No pongo foto de la piscina porque no cabe...

Javi informándose del  menú de cena



Seguimos. Para los que se quejan de que últimamente se escribía poco y desordenadamente. 

Pues eso, que ahora ya empieza nuestro recorrido por el país. Antes de salir habíamos barajado varias opciones pero hicimos bien en no decidir nada. De hecho  nunca pensamos en empezar como hemos empezado. Teníamos contratado el viaje de vuelta a Johanesburgo (6 horas con madrugón y larga espera en el aeropuerto)para  allí coger un avión; la alternativa era empezar el recorrido en coche por el norte en coche desde el Kruger. Lo que hemos hecho es viajar a Ciudad del Cabo desde un aeropuerto pequeño situado a solo hora y media, en Nelspruit, y al que el hotel se brindó a llevarnos "a nuestra conveniencia". Y sin coste. Y con una sonrisa. 😀  Cómo no hablar bien de esta gente y de este hotel. 

A nuestro chófer, Mamba, ya lo conocíamos, pero como hoy íbamos solos con él en un coche, pues hemos intimado y nos ha contado mil cosas de Sudáfrica y de Suazilandia (de donde es y donde vive su madre y su hija de ocho años) que irán saliendo en próximos capítulos, cuando se vayan sedimentando. 
Por ahora solo diré que Mamba, siempre de buen talante, con una sonrisa que rápidamente se convierte en risa, y con claras ganas de vivir, nos transmitió, permítaseme el mal chiste, negrura, como la de  su piel.

El aeropuerto de Nelspruit, pequeño, puro estilo africano, solo se puede definir de una manera: encantador. Por cierto, que por aquí también se están cambiando los nombres. Adiós holandeses, adiós británicos, queremos nuestro idioma y nuestras cosas.
Nelspruit es ahora Mbombela; dónde vas a parar, la frialdad del uno y y la sonoridad del otro.


! A volar¡