domingo, 30 de agosto de 2026

La fiesta blanca

Los que han echado un vistazo a la web de los novios sabrán que hay una primera etapa, el jueves, a la que podríamos llamar fiesta blanca. Viendo una sola  fotografía se entendería el nombre. Como en este viaje la imagen vale más que mil palabras (de las mías), hoy aburriré con unas cuantas fotos.

Una muestra

De momento parece que el tiempo está de nuestro lado. La meteorología que dicen los más atrevidos. La lluvia ha cesado y el sol nos ilumina. 


Ayer, primer contacto con los novios y con la familia brasileña; hoy llegan Marta y Juanma, se unen al equipo “familia-novio”, ya somos ocho.


Los ocho con Eloise y Devlio


En total unos 70 invitados. Si restamos  10 o 12  familiares de uno y otro lado,  yo diría que la edad media del resto de invitados está por debajo de los 30 años. Cualquiera de los que leen esto entenderá que la energía generada haya sido muy especial.  


Pues atentos, que hay más.


Empieza la fiesta, Es para conocernos, en algún caso para reconocernos. 


Por un lado están los brasileños, que, eso sí, son de muchos orígenes: Devlio, Italia, incluso ya tiene la doble nacionalidad; Eloise, España, pronto tendrá la doble nacionalidad; la mujer de Valdemir, Michi, que junto con hermana y madre, también en la boda, son de origen japonés…y se les nota; Valdemir es el padre de Laís.


Del resto de brasileños no conozco detalles pero apostaría a que  hay brasileños de otros orígenes. Están Bianca hija de Devlio, y Lís, nieta, pizpireta y relista. Están las hermanas de Eloise: Elaine y Erlise (a los padres de las tres la letra e de principio y final les debía decir algo, habrá que averiguarlo). Sobrinos: Felipe, el paracaidista, que se nos presentó de gala y Nathalia, que vive con su pareja norteamericana, Sam, en Denver, también aquí con nosotros. En fin, un curiosito popurri. No vamos a indagar en las religiones de cada uno; tengo entendido que aquí en Brasil es habitual la mezcolanza imposible.


Los países recorridos por Antonio y Laís también han dejado huella. Del paso por Dinamarca, India, Luxemburgo y Bélgica tenemos: francés, Louis, emparejado con brasileña, Fernanda; italiano, Marco, con pareja italiana, Mónica; un indio con su india (lo siento, no recuerdo los nombres);hay también un australiano, emparejado con norteamericana de San Francisco; catalán, Marc, con otra española…en fin, un verdadero plato combinado. De la nueva vida en Texas todavía falta consolidar amistades, sé que hay unos portugueses que no pudieron venir.


Del colegio, de uno y otro lado, están las amigas de Laís, cuyos nombres no recuerdo; solo el de la niña pequeña de una de ellas, Victoria se llama. El resto, bien jovencitas, con una energía envidiable, la sonrisa puesta en todo momento.  Del lado de Antonio los amigos del colegio, un grupo de ocho que ya casi se multiplica por dos, por aquello de las parejas.  Juan, Marisol, Santi, Miguel, Paula, Rafa, Casta, Sergio, Jimena (argentina), Adrián, Lucía, etcétera. Yo recordaba algunos nombres, la  cara que sí identifiqué claramente, fue la de Juan; Antonio y él eran niños de 8, 10, 12 años, yo casi también era un niño (digamos de 45),  misterios de la memoria, me pareció reconocer su sonrisa. A Santi le recordaba bien; aunque ahora vive en Granada, es de Valladolid, como la mayoría, pero sus padres son de Aranda. Entre las nuevas las hay hasta gallegas, que es mucho decir. 


Ahora imaginen los lectores una caipirinha a la que además de estos ingredientes (nacionalidad, idioma, profesión, origen, ciudad etc) añadimos un tanto de  azúcar, un mucho de hielo y cachaça a discreción según la hora del día. Un regalo de la vida es lo que nos encontramos. Esto tuvimos, un regalo de la vida.

















































Por cierto, vengan a Brasil todos los que esto lean, y beban caipirinha, de todo tipo y a todas horas. Me lo agradecerán.


Aprendiendo a preparar caipirinha


Me he perdido, lo sé. Los aeropuertos dan para mucho, luego lo explico. Estábamos con la fiesta blanca. Buen rollo. Se puede sobreentender: empezamos a relacionarnos y aprendimos a preparar la caipirinha; luego jugamos. Celia hizo de maestra de juegos, se formaron grupos de diez, se hacía sonar el inicio de una canción y el grupo que la adivinase, premio. En fin, que nos reímos… Luego, en el mismo lugar, al aire libre, en el comedor del hotel ( no lo he dicho, frente al mar) la cena. Cómo no, amenizada por un cantante/guitarrista purito brasileiro. Una delicia.




Anto y Laís. Presentando la velada

 


Celia organizando juegos



La verdadera estrella de la noche. Calma, ese no es el vestido de novia.

Y el sol que se va. La noche anterior, no lo sabíamos hubo un eclipse, era de luna.



Empezamos bien.


sábado, 29 de agosto de 2026

La consagracao Umbanda

 Ayer por la noche Eloise, la madre de Laís, le comentó a Lola que había un rito de la religión Umbanda que quería hacer hoy nada más acabar el  "café da manha", leasé desayuno. ¿Y podemos apuntarnos? Por supuesto. 

Allí estábamos los seis a primera hora, al borde de la playa, preparados para lo desconocido, lo espiritual, lo simbólico, lo trascendente. Estamos Eloise,Devlio, los bien dispuestos novios y los seis magníficos (nosotros).  Se trata de una consagración a la reina del mar (lemanjá), a la que se le piden bendiciones para los novios. El ritual lo conduce, con mucha seriedad, con convicción, con entrega y con mucha fé, Eloise.  

Los novios, unidos de las manos, mirando al mar; Eloise frente a ellos, les une por encima con un lazo azul, explica en que consiste el rito, les exhorta para que se sientan totalmente involucrados con lo que está sucediendo, les dice palabras bonitas, palabras de amor que no alcanzo a escuchar; pero el tono es inconfundible. Luego se da la vuelta, se acerca a la orilla, arrodillada con los brazos extendidos implora a la divinidad (supongo), por la felicidad de los novios. Vuelta frente a la pareja, corona de rosas para la "noiva" y de laurel para el "noivo", más palabras bonitas que medioentiendo, más deseos de amor, más bendiciones.

Nos unimos al ritual y uno a uno, todos besamos y abrazamos a los novios.

Emocionante, muy emocionante, incluso para un descreído como yo.

 

Ahí están, por fin, los novios.... Tony y Laís, Antonio y Laisiña.

















Los novios ya listos para la ceremonia "oficial" 





viernes, 28 de agosto de 2026

Camino de São Sebastião

null Todavía tenemos tiempo para darnos un bañito en la piscina del hotel, para hacer un poco de musculatura en el gimnasio y para dar un último paseo por la el canal hasta la playa. Ahí va.





Ya en SS el equipo está al completo. Unos se toman un cafecito con su correspondiente nata y otros, los mejor organizados, se van a hacer las últimas compras. La boda tiene sus códigos. Para aquellos que no hayan accedido a la web de la boda, ahora pueden Boda Lais & Antonio


Magníficos pastéis de nata en SS ciudad.


Ültimas compras

Celia y Dani también de compras y posando para las cámaras

Somos de los primeros en llegar y  por fin nos encontramos con Laís y Antonio. Tomamos contacto con el hotel y con la familia brasileña. Empieza la boda. 

Porque algunas bodas, ya se sabe, se han vuelto gitanas. Nada de casarse y comer; qué mínimo que unos días reunidos amigos y familia y hacer no una ni dos sino muchas celebraciones.... Y este es el caso. Iremos viendo....

Por fin la novia....

Cena en el hotel. Primera foto de familia






jueves, 27 de agosto de 2026

Paraty

La gente no se cree lo de la luna, habría sido más fácil decir que la caída había sido en el baño. Lo sé, pero es que las cosas son como son. Y la luna en posición mecedora despista a cualquiera; si a la vez que miras al cielo estás andando con el móvil en la mano, la caída es matemática.

Nuestra siguiente etapa es Patrimonio de la Unesco. La ciudad, Paraty, lo merece. Nuevamente somos afortunados por hacer la visitar en temporada baja. El número de turistas es razonable, lo que nos permite disfrutar con la vista solo en el suelo y en el horizonte; el tercer elemento, el turista, sería nuestra perdición, caída segura. Las vías romanas eran pura planicie comparadas con las paratianas. Veanse fotos.

La ciudad tiene también el encanto del canal que la atraviesa. Un delicioso paseo que nos lleva del hotel al centro histórico y a la playa. 

Paseo en barca por la Baia carioca



La luna por estos trópicos.
Dicen que también Osa Mayor y Osa Menor son diferentes



No lo he dicho, no lo digo todo. 
En Paraty nos llovió


Sí, ya lo sé, como para que se resbale un tercero y nos pierda la mano derecha




Desde el mar


En el canal
En el canal













Celia y Dani, que iban por su cuenta, decidieron venir a cenar con nosotros a Paraty. Imposible resistirse ante nuestra buena propuesta. Sería, y fue, una cena a la luz de las velas (eléctricas) con música en directo. Un buen pianista (Dani así lo afirma) que supo amenizarnos también con bossa nova y  MPB (Música Popular Brasileña para el que no lo sepa) en general.



Es una de las islas a la que nos aproximamos con nuestro barco. Más que una isla parece un jardín enorme. Millonarios excéntricos....hasta helipuerto tenía la islita.