martes, 17 de marzo de 2026

Dos en la carretera


Aló, aló, les hablablamos desde Zimbabue, llegamos ayer. Cuarta etapa.

Pero antes de meternos con las cosas de este país, acabemos con SA y Zuazilandia, donde nos quedamos a dormir en la última entrega. Amanecimos como siempre con el sol. Teníamos pendiente una actividad, la compra de camisetas, al menos para nosotros, porque habíamos decidido ir tirando lo sucio y viejo (por cierto una buena estrategia para estos viajes). Estábamos un poco mosqueados porque en los muchos días que ya llevábamos de viaje no habíamos pillado nada que nos atrajese. Esta era una última oportunidad y no nos salió mal del todo: compramos 7 camisetas por 360 rands, unos 19 euros. En las que buscábamos como regalo las cosas no nos salieron bien. Aviso para navegantes 😎
Javi  es reticente a que ponga fotos de la adquisición pero yo no  resisto a la tentación.

Y nos pusimos en camino, antes de llegar a la frontera nos paramos en el pueblo que al parecer alberga la mina de ocre más antigua del mundo. Ngwengya se llama el lugar. Sugiero al lector que utilice la herramienta que hace unos días coloqué, arriba a la derecha, en el blog, escriba "minas de Ngwenya" y se irá directo al paleolítico, creo que superior. Pero no es por la mina por lo que paramos sino por una fábrica de cristal también del tiempo de la revolución industrial pero donde fabrican unas figuras de vidrio muy guapas, y vasos de todo tipo. Ahora lo pongo fácil, enlace a la tienda Vidrio Ngwenya

Y ahora sí, carretera y manta; y como si el de la meteorología supiese de lo nuestro, pues que se puso a llover y un sin parar hasta Johanesburgo. Menos mal que en este equipo llevmos un gran conductor. 

Nuestro hotel, no era broma, un Holiday Inn, a diez minutos del aeropuerto. Lo reservamos hace tres semanas y el bolsillo todavía no se resentía. 😉 Esta cadena me trae muchos recuerdos. He chupado Holiday Inn hasta aburrir. Hubo épocas en las que, semana tras semana, durante varios meses (con algún descanso) volaba a Londres, y cada semana dormía cuatro días en el "Crown Plaza" del aeropuerto; y es que esta cadena pertenece al mismo grupo que los Holiday Inn, para mi son "sinónimos". Aunque era duro tengo muy buenos recuerdos; de la gente con la que trabajaba, del hotel, de los continuos retrasos de los aviones, del precio devlos aviones entonces, de las escapadas locas al centro de Londres para ver un musical o comer en un buen restaurante indio, del Spa del hotel donde tantas horas pasé, de los desayunos ingleses, de los puntos iberia (con los que incluso estos dos viajeros se fueron a la India hace casi 20 años), de las miles de horas de trabajo... Seguro que alguno piensa que con los puntos del grupo IHG (el del HI y del CP) es con lo que hemos pagado en Johanesburgo....¿Dónde estarán esos puntos?

Tampoco puedo evitar acordarme de nuestro amigo V (que seguro que lee esto) quien durante 12 meses estuvo viniendo semana tras semana (con alguna parada) desde Londres a Johanesburgo a currar...Diríase un "commuting" de largo recorrido. Así que ahora, el amigo V, ya jubilado, lo mismo se va a Costa Rica o a Chipre, que se viene a España a ver un eclipse (ya tiene los billetes para el 12 de agosto próximo). Tengo que preguntarle si dormía en el Holiday Inn, que, como se puede imaginar, es un hotel muy british



Dos en la carretera, uno al volante, a la derecha, recuerdo 
Por cierto, qué acierto coger los coches con cambio automático
 


Si se mira con detalle se verá más de un ave entrometida 
Hay que recordar que era domingo, quizás sirva de escusa.



La revolución industrial 



Más revolución 




¡Vaya pareja!


Yo quise bajar a desayunar así en el Holiday Inn del aeropuerto. No convencí a mi socio.


Cenamos pasta y a dormir, a primera hora volamos a Zibabue; y volvemos al inicio de esta entrada. Estén peparados para "cienes y cienes" de fotos, de unas cataratas que da lo mismo lo que hayas visto u oido, son increibles, una maravilla de la naturaleza.
Pero esto ya es cosa del siguiente artículo. 

domingo, 15 de marzo de 2026

Se acaba la fauna


Veo muchos comentarios en favor de la fauna y de la flora (en detrimento de mis meditaciones,  tengo que entender). Pues bien, esto se acaba. La fauna queda a partir de ahora en un segundo plano, casi diría que en el olvido.  Ahora toca concentrarse en lo que escribo; ni fotos ni puñetas. 

Como anticipaba, nadie supo decirnos si el Hlane se abriría o no.  El no-sol que nos tumbó a las 20:30 se convirtió en sol a las 5:45, imposible e innecesario dormir más. Tomamos rápidamente la decisión de irnos hacia otros lares. Preguntas por aquí, lecturas por allá y dicho y hecho, hacia Mlilwane.
Un inciso: entre nuestros interpelados una pareja de australianos con la que habíamos charlado la noche anterior durante la cena. La pareja, chicos de nuestra edad, recien jubilados, mandó su coche en un contenedor desde Australia  porque piensa pasar un año por el sur de África. ¡Vaya cacharro! Eso lo descubrimos a la mañana siguiente cuando nos íbamos (ellos también), un 4x4 impresionante lo bien equipado que estaba. Hay que decirlo, daban envidia (insana, como dicen algunas). Tras Sudáfrica, Namibia y Boswana. Ellos, Graham y Colette. 

El parque al que decidimos ir nos pillaba de camino a Johanesburgo donde comenzaremos la cuarta y última etapa del viaje. A solo hora y media de Hlane, cuesta creer que con tan corta distancia un parque estuviese casi anegado y el otro como sin tocar.  Parecía que seguíamos en el mismo campamento pero todo era mucho más razonable, empezando por los precios. Aquí comimos lo que quisimos por 8 euros, en el otro a joderse y a tirar de buffet de a 20 euros. Y lo mejor, se podía visitar el parque a pie. Ventajas y desventajas de tener o no los "big five". 
Disfrutamos enormemente con los cocodrilos; pena no poder cargar un video en el que se ve a un animalito de estos a punto de morder a Javi 😎. Pero también anduvimos al lado de las cebras y de los gamos, búfalos y cómo no facóqueros. Anduvimos unos kilómetros y otros pocos en coche. Una pena que nuestro coche no fuede 4x4, esto nos habría permitido acceder a la zona montañosa del parque (reservada a esos vehículos). El día salió de lujo. Fotos pocas pero elegidas



Un auténtico espectáculo







Al frente un caimán, al fondo tres








 El campamenti de Mlilwane



 






Hormigueros a miles por todos los parques. El más grande este.


A eso de las cuatro empezamos, camino de Mbabane, capital del reino, la búsquedavde hotel. Como ya viene suendo constunbre dimos con una joya, esta vez también con desayuno (servido) incluído. Y con piscina, piscinita, pileta, digamos. No perdonamos. Y gente amable, "as usual". La zona se llama Mantenga, palabra muy recordable para el que quiera aprender el idioma. 

Un buen rato de blog, otros con el tenis y mañana los dos juntos a comprar camisetas camino de Johanesburgo.



sábado, 14 de marzo de 2026

Eswatini

Hay un seguidor impaciente al que al parecer le cuesta conciliar el sueño sin haber leído el artículo diario. Agradezco enormemente esta preocupación. Sepasé que ayer hubo una razón de peso: nos fuimos a dormir a las 8:30. Añádase que no teníamos internet y que la señal wifi del "lodge" más iba que venía;  otra cosa: solo había luz en la recepción y en la sala de comer. Os presento nuestra habitación.


Una habitación del Royal National. Dentro había una vela, en el baño, nos dimos cuenta al amanecer.

Hlane es el parque más conocido de Eswatini. Planeamos dormir dos noches en el Royal National, dentro del mejor del parque del país. Tuvimos "cristo" al llegar. Habíamos reservado por teléfono dos noches y, cuando nos enteramos de que el parque estaba prácticamente cerrado por las lluvias del mismo día, no había manera de que nos devolviesen una parte. En fin ,como en los mejores tiempos, ya echaba yo en falta un poco de bronca. La cosa se arregló, si al día siguiente el parque no lo tenía claro, nos iríamos; y así fue. La pena es que no disfrutamos de parque tan relevante; cierto es que nos permitió conocer  Mlilwane, se contará.


Cenando.... con luz.

Nuestra jornada empezó en St Lucía muy pronto, como siempre. Con solo un tentempié nos pusimos en carretera a la búsqueda de nuestro primer café. En el patio del hotel, las señoras de la limpieza rezaban sus primeras oraciones. En la recepción todo tranquilo hasta que les dije que habíamos visto a varios hipopótamos por la noche... no me acababan de creer, digo yo que no será tan normal como pregona todo el mundo 😜. Las calles llenas de gente, los niños acaban de empezar el colegio tras las vacaciones, deambulan por doquier, demasiadas veces por los arcenes, sin protección y eso sí, uniformados. Es este momento de puntualizar sobre el glamour de estas zonas turísticas que en el articulo de ayer tanto elogiaba. 
En Sudáfrica la renta per cápita es muy baja, sitúa al país en  el puesto112 (última lista que he pillado, 2024) pero lo verdaderamente grave es el nivel de desigualdad. El coeficiente gini, el más reconocido para la medida de la desigualdad, coloca a Sudáfrica en el selecto grupo de los "extremadamente desiguales" (En base a este indicador, hace 10 años era el país más desigual del mundo, hoy no lo sé, pero en este tipo de rankings cuesta escalar posiciones). Sirva esta explicación para poner en contexto lo que se va contando, especialmente ayer: cuando hablaba del paraíso me refería sobre todo a la "pacha mama" (veanse viajes anteriores 😎). Otra puntualización: este coeficiente se refiere exclusivamente a desigualdad económica; lo que pueda significar en la falta de igualdad la raza, el color de la piel etc no lo recoge este índice. Y aseguro que aquí estos temas son muy importantes. La gente, ya se ha dicho, vive en  armonía pero aunque el 80% de la población sea negra, son muy pocos los negros que se ven sentados en un restaurante  o que "aparenten" el nivel de riqueza y bienestar que una gran parte del 20% de blancos parecen disfrutar.  Me faltan datos, pero parece evidente que en Sudáfrica los pobres son negros y los ricos blancos, sin más. 

Parada y compra de tarjeta sim para eswatini.
De amarillo las representantes de MTN, compañía telefónica.


Yo prefiero el cara a cara, oler a lo que huele, tocar al que te cruzas, mirar desde cerca, oir los infinitos ruidos de los mercados.... El coche te protege, te aleja, incluso dulcífica la realidad. Como la televisión. Le falta alma. Pero esto es lo que hay: delos "big five" (animalitos ellos) no se puede disfrutar de a pie. 
Y desde el coche hemos visto vacas circulando a nuestro lado, ejércitos de trabajadores del asfalto rehaciendo todas las carreteras, chabolas y más chabolas, miserables puestos de fruta que no acaban, madres con niños colgados bajo una lluvia impenitente, recogedores de caña de azucar con casco y vestidos de azul, más de mil en una pequeña poblacion (Big Bend) y más. Lo más curioso: paradas en las carreteras por grupos de "desinfectadores" para asegurar que se evita la transmisión del "mal de pies y boca" (foot & mouth, dicen por aquí, ni sabía lo que era), un espectáculo.
Nota: en Big Bend nos colamos en un club de golf super exclusivo (¡!) para tomar un café, nos pusieron un mal nescafé con agua, y con azúcar, cómo no (igual que siempre muy amables).


No se aprecia pero es en una autopista, 
por cierto bastante buena 




La vaca que ríe




             No me entendía.... creo


Con esta niña,  el de las barbas se despide hasta mañana. 



    La foto ganadora, no me digan que no lo merecía
                            

jueves, 12 de marzo de 2026

Hiperhippo. Santa Lucía

Hipercargados de hipopótamos. En Santa Lucía hemos visto hipopótamos hasta aburrir. Incluso tenemos  la sensación de que nos entrometemos en exceso en su vida. Y menos mal que se pasan el día bajo el agua porque el sol daña su piel. Solo pongo una foto de hipopótamos, esa en la que se ve a la gente de espaldas, tirando millones de totos para llevárselo enlatado. ¡Pobres animales! yo que ellos no saldría durante unos días, a ver si así la gente dejaba de dar la vara, dice Javi.

Volvamos atrás, eran las 5 de la mañana, a las 8:15 cogíamos el avión para Durban (mil kilómetros al norte de Port Elisabeth) donde otro coche de alquiler nos esperaba; este un poco más grande, un SUV, nos facilitará la entrada en los parques. Dineritos: cuatro días de Toyota Escarlet 320€; cinco de Toyota crusier 600€. Tercera etapa.

Hemos decidido dormir en St.Lucia, una pequeña población pegada al Parque iSimangaliso. Son solo 2,5 horas de coche que unidas a lo que ya llevamos encima nos convence de la necesidad de una tarde tranquila. El hotel, una vez más, muy bien. Son generosos con nosotros y, como habíamos pedido dos camas y no tienen disponibilidad, nos dan un apartamento enorme con dos habitaciones, salón etc. Echamos un vistazo a la información que tenemos sobre la zona y no lo dudamos, nos quedamos dos noches; tranquilidad x 2. 

Viendo los mapas que cuelgo al final de este artículo se puede adivinar el nuevo paraíso de la naturaleza en el que nos encontramos. Y esto es algo que ya se anticipa por la carretera. Los espacios, al igual que en el sur que acabamos de dejar, son magnificentes. El país es 2,5 veces España  y son 64 millones los habitantes. Pero cuando se sale de las grandes ciudades (Johanesburgo, Ciudad del Cabo, Port Elisabeth y dos más) las casas son bajas, los espacios para vivir generosos, las plantaciones enormes, cuando ves vacas ves cientos, cuando árboles, miles, la vegetación exuberante, si lagos más lagos, si bahías todo bahías... y de momento parece que hay un respeto a la natutaleza, fauna y flora, que en Occidente está muy olvidado; espero que se mantenga. Me faltan datos para entender el negocio de la minería, lo que sí puedo confirmar es que los camiones que transportan los minerales (platino, cromo, manganeso...también oro y diamantes) se ven por doquier, interminables filas de inconfundibles camiones "volquete". 

Un último comentario, sobre el turismo por estos lares. En línea con lo anteriormente dicho, el turismo aquí parece todavía racionalizado; la ruta jardín por ejemplo: no recordamos nada similar hoy en España (ni seguramente en Europa), acaso la Galicia de hace 50 (!!!) años...eso los que la podemos recordar... Toda la costa este que hemos visitado tiene que ser  la delicia de cualquier campista, cada lugar es especial y todavía se respira autenticidad. Imagino (no lo conozco) que algo parecido se puede encontrar en Canadá, y quizás en Australia.

Nota curiosa: la costa sudafricana tiene 2800 kms, la española peninsular en torno a 5000.



Pobres hippos. Pobres turistas. 

Continuamos: por la tarde otro crucero, dos horas a la búsqueda de hipopótamos. Espectáculo notable, vemos montones, aunque como he dicho, con cierto pesar.
Por cierto: corre el bulo (no estoy seguro de que lo sea, pero lo parece, que estos animalitos de Dios (que al parecer se cepillan al año más de cien humanos) por las noches, a veces, se pasean por St Lucía,incluso los hoteles tienen grupos de wasap para avisar a los tontoturistas (como nosotros) por si quieren salir a saludarlos; los carteles en la ciudad ayudan a respetar el orden y te piden  que te mantengas al menos a 30 metros de distancia de los susodichos cafres desdentados (ironías aparte: todo lo que nos han contado sobre hipos me parece interesantísimo, animo a que se le dedique un ratillo). 


Explorador que implora



De foto



Paso de cebras

Amanecemos sin prisas, ha llovido pero no parece sino que esto nos va a facilitar lo que queremos hacer, un safari, esta vez en nuestro coche, por el parque iSimangaliso. Cuatro horas de disfrute, no más de 35kms merodeando por todos los rincones a la busqueda de rinocerontes, gamos, monos, búfalos, aves variadas, cebras....vemos de todo. Y como ya nos viene sucediendo vamos de menos a más. Al principio solo monitos y poco a poco la nave de Noé. 
Llegando al lago St. Lucia (vease mapa) nos acercamos al Cabo Vidal (nada que ver con la Guardia Civil) donde, nos han dicho, se hace buceo (snorkel). Llegamos a la playa pero no hay ni rastro de buceadores, ni nos parece que sea posible bucear en los alrededores. Me pongo a charlar con un pescador, el de la foto, y resulta que, este sí, es de la policía, y me dice que hay otros muchos, también de azul, como él, pescando; es un campeonato que dura cinco días; se capturan piezas, me dice, de mi altura, no le creo.  En lo que sí le tengo que creer es en que el buceo es allí mismo, a la orilla del Índico, le creo porque de repente vemos a tres locos con gafas sumergiéndose en el agua y con pintas de ver algo especial. En fin, que no lo puedo evitar, cojo mis gafas de nadar, me olvido del tubo y allá voy. Cierto, se ven cientos de peces, muy llamativo, pero falta variedad y sobran remolinos de arena; habrá que volver, nos dicen que normalmente es mucho mejor. 🙃

Y sin comer ni puñetas nos vovemos al hotel para poder cenar pronto (6:30, qué os parece). Javi un pescado, rico y barato como el día anterior, yo un chuletón, ya tenía ganas ( y total, son 10 euros de nada por 500gr con hueso, T-bone)

Mañana etapa 3b, Esuatini, hasta hace poco Suazilandia. Algo conté hace unos días.



Precioso. Lo teníamos a dos metros, impresiona su envergadura.




Impresionantes los rinocerontes, muy cerquita también; estos sí que impresionan.




Foto panorámica que dice bien poco. La vista era magnífica. Y el silencio soberbio. 
Tengo un video que lo recoge mejor. Y si no, a youtube..


Mission rocks


Búfalos, feos muy feos. 



Catalina bay, otra bahía más 



Justo antes de decidirme a saltar al agua








Abajo en los mapas se ve Santa Lucía y en perspectiva a la costa norte (arriba izquierda, Esuatini, donde vamos mañana); el mapa más alargado es un detalle de la zona, por donde hemos andado hoy (iSimangaliso, un poco más arriba, al este, Kruger)



miércoles, 11 de marzo de 2026

Un muy recomendable jardín


Un saluto a tutti i follower italiani
Greetings to all ex-brexit & southafrican followers
Salve para os seguidores da Brasil
Saludos para todos. 


Y nos dieron las doce y la una, las dos y las tres... y con piernas encogidas y espalda molida bajamos del maldito gratuito kayak, pero con una sonrisa, porque el esfuerzo había merecido la pena. Las montañas entre las que remamos se reflejaban en el agua dejando poco espacio a la sombra y mucho para nuestro ir y venir de una orilla a otra como auténticos profesionales (aunque torpes en el manejo de timón) haciendo inacabable la navegación. Baste decir que los  cuatro kilómetros andando (martin  pescador etcetc) entre la ida y la vuelta en kayak sirvieron de alivio a todos nuestros males. 

Salimos sin comer, sobre la marcha reservamos noche en Knisna donde al llegar buscamos un KFC (aquí florecen como setas), malcomimos, acogida en el hotel  como siempre magnífica, descanso, vuelta por la ciudad, centro y "waterfront", y sin cenar, castigados a dormir. 

Nos había gustado el comedor del hotel donde pensamos se desayunaba y yo creo que por eso no cenamos, confiábamos en un amanecer luminoso. Y así fue: el desayuno estaba incluído (no había opción) y ¡era servido! Ecos de un pasado glorioso en el que, ya que uno se preparaba el desayuno en casa a diaro, cuando salía fuera se lo servían.  

Tengo fé en que algún día los hoteles vuelvan a ofrecer, como norma, el desayuno servido; y que el precio de la habitación lo incluya todo. ¡Putos desayunos buffet ! Da lo mismo las estrellas que tenga el hotel; para todos ellos el cliente es solo un tragón que quiere llenar la panza por la mañana. Lo sé, esto que pido un sueño. 



De nuevo al volante, camino de Tsitsikamma.


A las 9:15 ya estamos a la entrada del "parque de los monos" donde nos esperan más de 650 simios de 10 especies diferentes corriendo (y volando) a nuestro alrededor, libres como pájaros. Una guía (para solo 6 personas) nos hace el paseo entretenido; admiración y sonrisa en nuestras caras. La mayoría de las especies tienen su origen en sudamérica, centroamérica e India. Proceden de particulares, zoos, circos y a veces centros de investigación. Para un estudioso de los animáles esto debe ser el edén. También para nosotros.




Da gusto verla. Acababa de echar un polvo, lo digo de verdad. 













ByN se llama. Dicen que es de los más "tontos"





Y hablando de paraísos,  justo al lado está el "paraíso de las aves", un enorme recinto cerrado que nos transporta al amazonas. No hemos visto nunca nada igual, tan bien hecho. Se empieza por poco, echándo uno la culpa de no ver aves a la propia falta de agudeza visual, pero al poco rato comenzamos a verlas y ya no paramos en las dos horas de paseo, "paseo marcado y entre abundantísima flora". 














Hoy dormimos en Jeffreys bay,  dudamos si acercarnos ya a la bahía, optamos por un último empujón. Al fin y al cabo es la 1:00 y hasta las 6:30 no oscurece. Nos han hablado de que en los alrededores del Parque Tsitsikamma está el puente más alto del mundo desde el que se puede hacer puenting (216 metros) y que también merece la pena visitar el parte Tsitsikomo; solo por lo bonito del nombre habrá que entrar. Allá que nos vamos. La inseguridad (y el hambre) hace que, para empezar, nos pasemos el puente; no nos importa, seguro que a estas horas no habría ningún chalado al que admirar 😂


A cambio tenemos un segundo error en la carretera y decidimos seguir nuestro instinto. Entramos así en Nature's valley ( sin traducción, a aprender idiomas, coño). Paradisíaco. Un 

precioso lago  a este lado de la arena, el océano índico al otro. Nos quedamos sin palabras. Dos personas en el agua (del lago), cuatro caravanas, tres coches y una playa sin fin. Metemos los pies en el Índico, no más.  La foto con la que comienza este artículo es allí, se me tiene que notar la cara de felicidad. 


En el próximo capítulo hablaré un poco sobre los "increibles espacios en Sudáfrica".











Saliendo de Nature's Valley 





Entre monos arriba y abajo un babuino (camino del puente colgante)






A eso de las 6:15 llegamos a nuestro destino.  Una lástima la hora de retraso que acumulamos, ya no podríamos disfrutar de día de las vistas etc que sabíamos ofrece la Bahía de Jeffrey. El hotel, una vez más, de lujo. El hotel , la habitación, los servicios y la gente que nos atiende. De puro lujo. No lo he dicho pero, salvo en Ciudad del Cabo, nuestro presupuesto por noche está entre 40 y 60 euros, quién da más. Salimos pitando, antes de ponerse el sol (sobre las 7:30). Y efectivamente: no llegamos a ver los delfines que visitan a diario esta costa pero apreciamos la belleza del lugar. 
Y el día cerró con medalla. En un restaurante griego (¿?) un pescado entero para los dos, en torno a un kg, a la brasa, para chuparse los dedos, 200 rands, unos 10 euros. Y de la attención no hablamos. !Como para no dejar propina! ( aprovecho, la propina aquí, en servicios, es una norma tácita, no menos del 10%. Hasta ahora no nos hemos echado atrás ni una sola vez, faltaría más).

Y con esto y con ahinco hasta mañana a las cinco (volamos desde Port Elisabeth a las 8:15).