martes, 10 de marzo de 2026

Tras la montaña el lago


La verdadera ruta jardín



 Al coche sin desayunar, que queremos llegar cuanto antes al jardín y son tres horas y media de N2. En "bahía de los mejillones" aparcamos en el centro y buscamos un sitio donde comer algo ligero y, cómo no, al lado del mar. A nuestro lado un motero joven que nos pregunta si somos italianos; no se desilusiona demasiado cuando le decimos que somos españoles, se nota que admira a Rossi pero que sabe quien es Marc Marquez.
Al amigo Cristiam, que así se llama,le gusta hablar... y no paramos. Nos da las claves para lo que van a ser nuestros próximos días. Cristian es un chaval simpático donde los haya, es de una ciudad de interior, a 600 kms de esta bahía en la que por cierto no hay mejillones; lleva 6 meses trabajando por aquí, de momento vive solo, en breve vendrá la novia. Se percibe que ha motosurcado el jardín en el que andamos. 
Antes de dejar Mossel Baii (nuevo nombre) nos regalamos con un cafecito al lado del mar. Y, ¡vaya lado! Las fotos no muestran ni una pequeña parte de esta bonita ciudad en la que comienza la ruta.




Lo que se puede llegara conseguir en un sitio especial.  
Al lado de Javi se sentaba Cristian, nuestro informante. 



El mismo sitio, distinta perspectiva

 


Junto al índico antes de tomar rumbo a Wilderness


Wilderness es nuestra siguiente etapa. Llegamos a eso de las 5. No hemos reservado hotel. Y como en los viejos tiempos vamos llamando a una puerta y a otra, preguntamos acá y allá. En un hotel que nos gusta, un poco estrellado para nosotros, que ya hemos decidido ponernos en modo mochilero-sesentón y no nos acaba de cuadrar ( aunque seguro que nos dejaríamos querer), preguntamos precio y resulta que es un 50% más caeo que en Booking; se lo hacemos saber a la recepcionista y hete aquí que nos aconseja otro hotel en el que seguro-seguro nos dan un buen precio. Entramos al juego , llamamos, nos preguntan si somos pensionistas (¿.), que sí coño, que en España sí, y nos dejan un precio cojonudo, especialmente para el hotel de que se trata. Viejo como Matusalén, pero con sabor y bien puesto. Con piscina, desayuno, al lado del lago... y con canoas a nuestra disposición. En fin, que pensamos en ponernos a partir de ahira en modo buscador cuando andemos tras un sitio donde dormir 😂 Ahí quedan unas fotos del lugar. 





¡Vaya elemento!




Nuestras vistas





Nuestra terraza




Ese de la señal,el Fairy Knowe era nuestro hotel. Un lujo al alcance de unos pocos. 


Cenamos en el centro, centrito para ser precisos, centro de un lugar precioso para caminantes y otras especies de viajeros currantes. Hasta el nombre ayuda a imaginar el lugar: Wilderness. Restaurante Pomodoro, nos lo aconsejó el amigo Max, del Marloch. Queda todo dicho: a la rica pasta.

Vovemos a madrugar, 7:30 desayunando, hoy toca kayakada y caminata. Bien dicho está, como se verá. Ya de día apreciamos mucho más lo que de bueno y bonito tiene el hotel "del Inserso" (menos esto cualquier cosa, lo juro). Empezamos por las fotos, que no dicen todo pero que quizás sirvan para adivinar el sufrimiento de estos dos pobres vagabundos. 









Caminata a catarata entre 
Kayakada y kayakada













Esta vez el que chupa cámara es el que suscribe


Al preguntar a Jacques, el recepcionista con el que negociamos tarifas, cómo hacer para acceder al parque y hacer el llamado "Half collared kingfisher trail" (traduzcase como " caminata del pez pescador") que llega hasra unas bonitas cascadas en el parque, nos ofrece el uso de los kayaks que tiene el hotel. La alternativa es contratarlo, justo al lado, en "Aventuras en el paraíso". Mirados como somos nos quedamos con la versión gratuita. Y así nos fue. Los de los mercedes nos adelantaban todos y con  la hora y media de la ida quedamos baldados, no te digo con la vuelta; nos adelantaban hasta los niños. Para ser exactos, a la ida no nos adelantaba nadie porque salimos los primeros y, claro, como no veíamos cuando llegar ni a donde pues desesperaditos. Javi dice que tiene kayak para 15 años. Yo, callo. 
Lo mejor, tampoco pagamos entrada al parque para hacer la del pescador. Paramos con la canoa y nos juntamos a los que venían con "aventuras en el paraíso", con los que habían entrado por la puerta y aquí paz y después gloria. 

Hasta mañana amigos. 










lunes, 9 de marzo de 2026

Hacia la "Garden route"

En el mapa de abajo se dibuja, en azul oscuro, nuestra segunda etapa, el recorrido que vamos a hacer en los próximos días. Desde Ciudad del Cabo hasta Port Elisabeth (cuyo nuevo nombre es  Cqeberha;como para recordarlo). Empezamos en el Atlántico pero rápidamente nos vamos al Índico (Cabo de las Agujas es el punto "técnicamente exacto" en el que ambos océanos se juntan). A veces le dicen "Ruta jardín"

Pero la verdadera "Ruta  jardín" solo va desde  Mossel Bay hasta Stormsriver (cerca de Port Elisabeth), es decir,los 200 últimos kilómetros; aquí es donde centraremos nuestros esfuerzos.

La falsa ruta jardín


A las 8 abren la oficina en la que tenemos que recoger el coche y allí estamos los primeros, no sea que nos den un coche con el volante a la izquierda 😂. Y aquí se conduce por la izquierda. Javi toma el mando y dedica la primera hora a reordenar los hemisferios cerebrales, yo estoy igual. Y cuando creemos que nuestro camino es de rosas nos encontramos que la Nacional 2 se convierte en un camino de tierra; más tarde retomamos la N2 y nos damos cuenta de que google nos había mandado por un atajo que cruza enormes granjas (repletas de ovejas y vacas). Un disfrute en todo caso. 


El atajo....


De camino hacia Hermanus donde buscamos ballenas, recorridos casi 100 kms paramos en Gravouw, en el valle de Elgin. Al entrar en la ciudad nos quedamos sorprendidos de la cantidad ingente de gente que hay por las calles. Y lo más sorprendente, colas interminables en los cajeros automáticos. Es sábado, esto podría justificar lo primero pero lo de los cajeros no se entiende. El paisaje es espléndido, sabemos que en valles como este lo que hay que hacer es subir montañas y montar a caballo o darse una bicicletada, pero no es el caso, son las 10 y ni siquiera nos hemos desayunado. 
Y es entonces, desayunando, cuando se nos desvela la cruda realidad: hoy es el día de cobro semanal, ¡tatatán! Y lo que es peor, hoy se juega un partido de rugby, deporte nacional, entre los dos equipos locales, o sea, el no va más, un clásico.  En cuanto a qué hacer, excluidas las actividades físicas y la visita a una bodega (también  otro clásico, especiamente en el área de Cape Town) se habla (la gente, las guías, el chatgpt etc) de dos actividades que no hay que perderse: visita al "Peregin Farm" y visita al "Railway Market". Corremos un velo. ¡Qué turistadas! Al menos reparamos rápidamente en la cosa y salimos disparados. 


El Railway Market. Bonito, pues sí. Como lo es una 
bonita tienda de Zara o un mercado reconstruido 
de Santander o Valladolid. Turistada, no hay más que decir. 

 Hermanus debe ser el paraíso, pero de junio a diciembre. Ahí mismo, desde el borde de las rocas, nos cuenta Enmanuel (un inmigrante venido de Malawi, que trabaja aquí en la construcción desde hace cinco años), se pueden ver decenas de ballenas, un espectáculo. 
Habrá que volver. Que Javi deje de decir, como me acaba de decir (cuando le comento lo que escribo): ¡Ah! Hermanus, el pueblo de las no-ballenas. 😎


 

Podríamos haber "pegado" unas cuantas  ballenas... De hecho lo pensamos, pero mejor imaginárselo. 


Todavía en Hermanus
El restaurante se llama "el pincho" y los muy cachondos tienen escrito en el menú que la palabra es de origen vasco, luego van y resulta que el pincho es una brocheta (¿revoltijo con"pincho"moruno?), que si tal y que si cual. Otra turistada. Pero la comida estaba buena, especialmente los calamares... a la romana...





Hoy dormimos en Greyton, no muy lejos de Hermanus pero con un ojo puesto en la bahía de Mossel. El hotel es modesto, habitación tirando a cutre pero instalaciones acogedoras; y la gente, como siempre, encantadora. 
Como llegamos de día damos un buen paseo por el pueblo y alrededores. Greyton está al pie de unas montañas que le dan un toque de magia y calidad no muy frecuentes. Se entiende que sea un sitio visitado (aunque haya que salirse 30 kms de la N2). Atentos a la magia: tan embebidos andábamos que no hicimos fotos ponibles (la que pongo es un horror). Así que ahí van dos enlaces

Greyton en fotos, y en inglés


Nota sobre el video: me parece que la primera imagen está tomada en el hotel en que dormimos; de lo  que estoy seguro es de que la chica que habla no estaba allí

Hasta otra. 



sábado, 7 de marzo de 2026

Ciudad del Cabo

Llegamos al hotel a eso de las 5:15. Tiempo justo para apreciar que la habitación es buena; sin  pensarlo dos veces nos lanzamos al reconocimiento de la ciudad antes de que oscurezca. Ciudad moderna, de altos edificios, buenos bancos y estilosas consultoras. Y mucha gente en la indigencia; mucha, demasiada. 
El hotel es muy céntrico. Pero todo el que tiene boquita nos dice que en cuanto se haga de noche a casita; puta seguridad, puto miedo.
Cuando tras dos horas de paseo decidimos recogernos, nos encontramos abarrotadas las calles aledañas a nuestro hotel. Un 90% de la gente es blanca, grandotes ellos, tiarronas ellas, esto es, sudafricano  "típico";  y sirviendo, la mayoría negros,  Eso sí, todos conviven en total cordialidad.  Tardamos en conseguir mesa, finalmente nos comemos una muy rica hamburguesa;  la fiesta nos rodea. 

A cinco minutos del hotel está la zona más famosa de Ciudad del Cabo. Se llama Bo Kaap. Origen malayo, mezquitas dicen que muchas, no peatonal, de notable  colorido. Muchas referencias a un supuesto interesante museo Bo Kaap y resulta que ha cerrado. Curioso el lugar, poco más diría yo aunque para casi todas las guías es "lo que uno no se debe perder en Cape Town". Verdad es que el nombre es bonito. 

Bo Kaap

Teníamos idea de subir a la montaña que vigila la ciudad (Table Mountain) pero el día sale nublado y no tiene sentido. Una pena porque nos apetecía una de teleférico, También pensábamos acercarnos a ver pigüinos, pero ida y vuelta son dos horas de coche y hoy era el  "día de no sentarse".
Así que deambulamos por la ciudad y disfrutamos de un bonito parque con árboles muy curiosos, es el Company's garden, nos gusta mucho, dos fotos ilustran lo que digo. 
Pegada al parque, la Biblioteca Nacional. Se queda uno sin palabras.  Qué pena de no-cultura. Al menos se entra sin problemas, y , como siempre, entre sonrisas. 




La biblioteca nacional de Sudáfrica



No estaban operativos, lo comprobé. 


El día lo acabamos en el llamado "V&A waterfront" , un enorme "centro comercial" , mitad al aire libre, mitad repleto de inacabables tiendas de todo tipo de cosas y decenas de restaurantes, supuestos interesantes museos (dónde me pregubto), pegadito al puerto, miles de perdidos  guiris, como nosotros; en fin, un horror que se repite por medio mundo. Siento ser  tan drástico pero es como lo veo. Además tienen el valor de llamarlo V&A, lo que inexorablemente recuerda al gran "Victoria &Albert Museum" de Londres. Aquí al parecer la A es de Alfred ( hijo de la reina Victora). Me temo que más pronto que tarde inaugurarán  otro centro parecido en Johanesburgo por ejemplo al que podrían llamar "Picaso stonefront". 

Hemos pasado un buen día, en hermandad; hemos andado más de 20 kilómetros 👍  Pero claro que la ciudad no me dice nada, se me notará hasta en la cara. 


Al fondo el Rainbow Warrior, de Green Peace, qué hará por aquí. 


Invención del marco electrónico. 


viernes, 6 de marzo de 2026

Cantos, bailes, al agua y a volar


Ya hemos dicho adiós a Marloch y Kruger; y volado a Ciudad del Cabo.

Anteayer hicimos una excursión que en principio no nos hacía mucha ilusión: visita a una aldea 
Suazi. Nos temíamos turistada. Y así fue. 
Pero-pero la cosa acabó bien. La actividad incluía un espectáculo de cante y baile suazilandeses (supongo que se puede decir así) de mucha calidad, además de ser generoso en duración, unos 45 minutos. 
No cruzamos a Suazilandia (tierra de suazis),la aldea está en la frontera; el país está en medio de Sudáfrica y hoy se llama Esuatini (menos "british", más "auténtico"). El cambio lo ha promovido, no hace nucho, el dictador y rey actual;al parecer no es del gusto de muchos de sus habitantes, supongo que si no te gusta el rey tampoco lo que promueve.
En unos días tenemos previsto entrar a Suazilandia, ya lo contaremos... si no nos censuran por lo que decimos.

Pueblo Swazi, bailando



Pueblo Swazi, tocando



Pueblo Swazi, cantando


Las fotos no reflejan el buen espectáculo que vimos, así que ahí van unos enlaces para disfrute de los lectores. A los  muy frikis seguro que Javi les puede enseñar, a la vuelta, algún vídeo en el que se aprecia una mayor interacción entre el público y lis artistas; a mi  pesar. 







Esa tarde nos regalaron el paseo en barco que no pudimos hacer cuando estaba previsto y que sustituímos por el rodaje de una película de miedo. Solo nueve viajeros, casi todos de la nueva hornada, nosotros ya éramos veteranos... hasta habíamos visto al león...😂

Las fotos dicen lo que hay que decir. En las casi dos horas de "crucero" ( así me lo llaman: "cruise") tuvimos la oportunidad de practicar nuestro idioma con un suizo (no confundir con suazi) que a los 18 años pasó uno en Salamanca para aprender nuestro idioma.  Viene por aquí con el hermano y la madre, quien cumplía años. 6 de marzo, San Olegario. El amigo dio muchas vueltas por España pero nunca fue a Burgos; no se lo perdonamos.

El capitán de la nave




Buscando cocodrilos. Nos hemos tenido que conformar con un muy agradable paseo.


Nos despedimos del Kruger. Ha sido una buena semana. 
No he contado los diferentes safaris que hemos hecho pero sépase que los ha habido de todo tipo: calurosos, con viento, con frío, con arena como de desierto, con 42 grados, de madrugada, al atardecer, cabreados (como aquellas largas 4 horas nada más que el inmenso y magnífico Kruger, ni un puto bicho); y también emocionantes (ese mismo día de las 4 horas acabó con los mejores avistamientos, empezaba a oscurecer).
Solo saco una pega a estos días: la cantidad de horas que hemos pasado sentados; si los teléfoninos midiesen horas de silla, igual que miden lo que ándamos, habrían saltado todas las alarmas. Los dos estamos loquitos por llegar a un sitio y "hacernos un Forrest Gump".

Nota: hay también un safari nocturno que nosotros no hemos hecho. Y me alegro, me parece de un invasivo inaceptable (viajeros bien alimentados con linternitas, haciendo fotos sin parar y jodiendo a los animales; no le veo sentido).

Ahí van dos últimas fotos de alguna de las zonas comunes del hotel. Empezamos a sentir nostalgia.
No pongo foto de la piscina porque no cabe...

Javi informándose del  menú de cena



Seguimos. Para los que se quejan de que últimamente se escribía poco y desordenadamente. 

Pues eso, que ahora ya empieza nuestro recorrido por el país. Antes de salir habíamos barajado varias opciones pero hicimos bien en no decidir nada. De hecho  nunca pensamos en empezar como hemos empezado. Teníamos contratado el viaje de vuelta a Johanesburgo (6 horas con madrugón y larga espera en el aeropuerto)para  allí coger un avión; la alternativa era empezar el recorrido en coche por el norte en coche desde el Kruger. Lo que hemos hecho es viajar a Ciudad del Cabo desde un aeropuerto pequeño situado a solo hora y media, en Nelspruit, y al que el hotel se brindó a llevarnos "a nuestra conveniencia". Y sin coste. Y con una sonrisa. 😀  Cómo no hablar bien de esta gente y de este hotel. 

A nuestro chófer, Mamba, ya lo conocíamos, pero como hoy íbamos solos con él en un coche, pues hemos intimado y nos ha contado mil cosas de Sudáfrica y de Suazilandia (de donde es y donde vive su madre y su hija de ocho años) que irán saliendo en próximos capítulos, cuando se vayan sedimentando. 
Por ahora solo diré que Mamba, siempre de buen talante, con una sonrisa que rápidamente se convierte en risa, y con claras ganas de vivir, nos transmitió, permítaseme el mal chiste, negrura, como la de  su piel.

El aeropuerto de Nelspruit, pequeño, puro estilo africano, solo se puede definir de una manera: encantador. Por cierto, que por aquí también se están cambiando los nombres. Adiós holandeses, adiós británicos, queremos nuestro idioma y nuestras cosas.
Nelspruit es ahora Mbombela; dónde vas a parar, la frialdad del uno y y la sonoridad del otro.


! A volar¡ 


miércoles, 4 de marzo de 2026

Río Blyde

  A las 6 desayunando. En dos horas llegamos a una primera catarata del Blyde, el río que vamos  a explorar (suena bien,  ¿eh?). Hoy viajamos en minibús, unas 20 personas. Otros  días,  ya lo  he mencionado, hemos ido en 4x4, especialmente en los safaris por  el Kruger; y otras en  un minibús para 10  personas, el cercanías digamos. 
Toda una flota tiene el amigo que gestiona el Pan Africa Safari cuya web invito a visitar; aprovecho para resaltar, una vez más, la extraordinario calidad de servicio que tiene este hotel. Las instalaciones son buenas, no lujosas, eso no, pero el personal es buenísimo, siempre atento a la mínima necesidad del cliente, ayudando en todo y siempre con una sonrisa. Ayer, por ejemplo, no pudimos hacer el “crucero” por el río Crocodile; pues bien, hoy nos han ofrecido hacerlo mañana, aunque al no hacerlo ayer (por el mucho viento) el guía nos llevó a la “granja de un amigo”, fronteriza con el Kruger (800 hectáreas de granja, un pobre hombre). Éramos 10 personas y al tener dificultades para salir de la granja nos montamos una pequeña película de miedo; estaba anocheciendo y el conductor no daba con el guarda que nos tenía que abrir, vete y vuelve, entra en la casa del dueño, ya sin luz, y que no sale; luego vamos a la del guardés, menos iluminada, y éste que tampoco sale….Entre todos matamos y resucitamos al conductor varias veces….En fin, que nos regalaron una entretenida tarde. Que se sepa: todo acabó bien.

Volvamos al Blyde. Tras la catarata Lisboa vino la catarata Berlín… Había alguna otra, también con el nombre de la ciudad  “del que la descubrió”. Mentira cochina, que ya las habían descubierto los lugareños y cada catarata tenía su propio nombre, eso sí, un nombre menos cosmopolita. 
En fin, que hemos abierto boca y  en unos días,  definitivamente, nos iremos a las Cataratas Victoria (en Zimbaue), ya lo contaremos.

Lisboa, pero en Sudáfrica


Quizás Berlín


Lo mejor estaba por llegar. El cañón del río Blyde. Resulta que este cañón es el tercero más importante del mundo, después del Gran Cañón del Colorado y de otro, cuyo nombre no recuerdo, en Namibia. Eso sí, los otros son desérticos; éste, como se ve en las fotos, es verde. Y lo mejor de todo ha sido que, después de un viaje lloviendo de continuo, al llegar al cañón resultó que la niebla tapaba el supuesto cañón; el guía nos dice que disponemos de 45 minutos para disfrutar del lugar, tercero del mundo, no lo olvidemos, y que tengamos paciencia con la niebla, que ya se irá. Pensamos que nos tomaba el pelo, dimos el tiempo por perdido, cómo iba a desaparecer la niebla en 45 minutos. Pues ni 45, ni 30, ni 20, ni 10. La niebla se iba y volvía; el sol no acababa de lucir pero el espectáculo era magnífico por lo que de increíble tenía… Todo era un poco fantasmal. Paciencia. Yo diría que nosotros hemos disfrutado mucho más, con eso del cañón que se va y que se viene, que todos aquellos que lo ven en condiciones “normales”. Viva la anormalidad.


El cañón,  cuando se dejaba ver.


Tenemos alguna foto en la que la niebla se toca, casi que no la pongo.



Ya lo he mencionado: todo verde…

Y cuando ya creíamos haberlo visto todo,  un regalito. Se llama BNP (me lo chiva un amigo francés que tengo aquí al lado y con el que hemos hecho buena relación), es decir, el Parque Nacional del Blide. Ahí van cuatro fotos. 
Como siempre, la realidad supera con mucho lo que aquí se muestra. Entrar en YouTube es una buena idea, no me sean perezosos y viajen a Sudáfrica baratito.









            



Parque nacional del Blide. Un final enmarcado.

Mañana más y mejor. Hoy me he enrollado, que es lo que a mi me gusta, pero es que estos días pedían fotografías y tengo que decir que colgarlas es a veces un suplicio; en fin, que me acabo quedando sin ganas de escribir, sin ideas. Pero tranquilos, las ideas volverán, espero.



martes, 3 de marzo de 2026

Acceso directo

 Como la mayoría de la gente accede al blog desde el móvil sugiero que se utilice el siguiente enlace:

Cuadernos JC Mariscal

Se añade a favoritos y punto. 

lunes, 2 de marzo de 2026

Putas guerras

 GyS están a vueltas con el viaje previsto para este viernes, a Madrid vía Doha (Qatar), Nosotros también volamos a Doha, pero en dos semanas. A ver cómo evoluciona la cosa. De momento, Qatar cerrado. Nos vemos volviendo por Zimbabue y poquito a poco, quizás a dedo, hasta Melilla. Iremos viendo.  

Mientras tanto, vamos de safari a safari, y entre medias paseito por los alrededores del hotel o atardecer junto al río, a ver la puesta de sol. Para completar el menú, hoy nos hemos dado un relajante masaje a media mañana. Otro poco de piscina y de cháchara al buffet. No queda tiempo ni para escribir. 


También estaba en el “pike  nike”


Y atento a la puesta de sol 


Ayer, cuando casi el parque cerraba ¡lo vimos! El rey de la selva


No os voy a engañar, era el mismo


Aunque hemos visto muchos ninguno tan grande como el que está al frente.
Ni manada más grande (aquí se ve parte)
Esto fue ayer, en un segundo gran safari que hicimos por la tarde. 38 grados. 



Kudu, se llama kudu. Impresiona.










La hiena






Salíamos ayer pitando del Kruger, casi nos cierran. 
Lo que ha que arriesgar para ver un león 
Bueno, y el hipopótamo, y el bisonte que no fotografié…
Y las cebras y los ñus huyendo del área leonina. 



Ahí las tienes corriendo. Pena de vídeo. 



Fuego de campamento. Nos recuerda a Axteris, también por la cantidad de franceses.
El de la melena es JC, currándoselo en la tableta


Una pequeña historia para terminar.
Max, que trabaja aquí, también su mujer, es un sudafricano de origen italiano con el que practico el idioma (el italiano, se entiende). Vivía en Durban y un día presenció el atropello de un pequeño monito, le habían destrozado la mano y uno de los ojos. Max lo llevó a su casa, lo fue alimentando todos los días con dos plátanos y el mono se recuperó. Max se vino a vivir al Marloch hace dos años y dejó la casa de Durban a su hijo, quien sigue dando los dos plátanos diarios al simio (simia dicen en italiano). Kevin, que así se llama, realmente no vive en la casa, se pasa todos los días a visitar al hijo y a por su ración de bananas, la que viene recibiendo hace más de diez años…. Yo he visto a Kevin en un vídeo; pero eso es solo para mi.