lunes, 24 de agosto de 2026

Río de Janeiro

 A Salvador volveremos al final del viaje, acabaremos de visitar la ciudad y hasta quizás tengamos la oportunidad de "observar" algo de candomblé. Aunque soy reacio al turismo religioso, tengo entendido que el candomblé tiene algo de filosófico (una forma de vivir) y mucho de cultural por lo que tiene un gran interés antropológico. Así que ya veremos.

Pero ahora toca volar a Río, al sur, a dos horas y media. Volamos a mediodía lo que nos permite ver las dos ciudades desde el aire y vale la pena. En Río nos esperan Celia, Dani, Sergio y Javi.  Tenemos un piso alquilado para los seis, en Ipanema, casi ná.  

Esa primera noche nos regalamos una picaña como es debido; "carne con de todo", para los que no sepan de qué hablo. Mañana hay que madrugar para la visita al Corcovado, una de las maravillas del mundo, a quién se le ocurre, a quién se le ocurre incluirla en las siete grandes. En fin.

De la picaña no tengo fotos pero del Corcovado hasta aburrir. Abramos boca.

No debería decirlo: es un montaje y hubo quien pagó por la fotito de los c.



























Qué día amigos, qué odisea la de subir al Corcovado. En otras palabras: !Vaya Cristo!

Poco más de las 9 y ya estábamos en la estación del tren que nos llevaría hasta el cielo, donde el jorobado (que no otra cosa significa corcovado); dicen que su silueta es a lo que recuerda (yo no lo veo por  ninguna parte). Pues bien, que nos dan unos tiques con entrada al tren cuatro horas después. Decidimos ponernos a la cola de los que se quieren saltar los horarios; al cabo de casi una hora descubrimos que son muchos los listos que han pensado lo que nosotros, calculamos que nos quedan más de tres horas de cola y decidimos cambiar de estrategia: nos vamos y ya veremos. 
El ya veremos es una vendedora de tiques para autobús que nos promete que con este billete (solo un 20% más caro), a las 11:15 iniciaremos la escalada...Y además, entretanto, suerte con la que hemos nacido algunos, nos podemos tomar un cafecito con sus buenos dulces. Y  lo del café se hace realidad; lo de las 11:15 se vuelve pesadilla. Ahorraré detalles. 
A eso de las 2 del mediodía ya estamos en la última de las colas, la que nos dará acceso VIP a los ascensores que llevan a la cumbre. Pero como no siempre todo sale bien del todo, es justo entonces cuando comenzamos a recibir en nuestros móviles alertas de potentes vientos.... Que no nos expongamos, que estemos a cubierto...insisten los mensajes. !Y nosotros, camino del airoso y aireado Corcovado! Esta vez sí que es una pena no poder cargar algún video que tengo en el que se aprecia la ventolera con la que nos regalaron los dioses arriba del cerro en el que se apelotonaban, nos apelotonábamos, los incautos turistas.

A las 4:30 comenzamos a comer. Somos gente con suerte, este día nos ahorramos la cena.

Ah, se me olvidaba: como en los mejores tiempos tuvimos nuestra pequeña bronca con las joyitas de la Compañía de autobuses. Nos devolvieron la mitad de lo que habíamos pagado. (Haciendo honor a la verdad diré que el abono en la tarjeta todavía no se ha completado).

La comida, cojonuda. 


Nota: Río vista desde arriba, no me digan que no, eso sí que es una maravilla, se ponga como se ponga la Iglesia (que algo tendrá que ver con la catalogación, digo yo)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Non arrabbiarti… Siete fortunati!

Jap dijo...

Vaya odisea. Pues aún os queda el Pão de Açúcar. Y cerca una buena comida en Marius Degustare. Solo son recuerdos del pasado

La primi dijo...

Bueno, bueno. Ya estáis juntitos. Y qué divertido parece, a pesar de las esperas.
Mira a ver qué ha pasado que parece que Lola ha crecido.
Me da igual que sea un montaje, lo que me gusta de verdad es veros las sonrisas.
Muy impresionantes las vistas, sí.
Mira por donde estoy viajando gratis.
Disfrutad mucho y sigue contando., primo y culturizándonos.

Maris dijo...

Grazie Tiziana

Maris dijo...

Gracias prima. Ya ves que en este viaje estoy siendo menos fecundo. La familia absorbe mucho.