Ayer por la noche Eloise, la madre de Laís, le comentó a Lola que había un rito de la religión Umbanda que quería hacer hoy nada más acabar el "café da manha", leasé desayuno. ¿Y podemos apuntarnos? Por supuesto.
Allí estábamos los seis a primera hora, al borde de la playa, preparados para lo desconocido, lo espiritual, lo simbólico, lo trascendente. Estamos Eloise,Devlio, los bien dispuestos novios y los seis magníficos (nosotros). Se trata de una consagración a la reina del mar (lemanjá), a la que se le piden bendiciones para los novios. El ritual lo conduce, con mucha seriedad, con convicción, con entrega y con mucha fé, Eloise.
Los novios, unidos de las manos, mirando al mar; Eloise frente a ellos, les une por encima con un lazo azul, explica en que consiste el rito, les exhorta para que se sientan totalmente involucrados con lo que está sucediendo, les dice palabras bonitas, palabras de amor que no alcanzo a escuchar; pero el tono es inconfundible. Luego se da la vuelta, se acerca a la orilla, arrodillada con los brazos extendidos implora a la divinidad (supongo), por la felicidad de los novios. Vuelta frente a la pareja, corona de rosas para la "noiva" y de laurel para el "noivo", más palabras bonitas que medioentiendo, más deseos de amor, más bendiciones.
Nos unimos al ritual y uno a uno, todos besamos y abrazamos a los novios.
Emocionante, muy emocionante, incluso para un descreído como yo.
Ahí están, por fin, los novios.... Tony y Laís, Antonio y Laisiña.
1 comentario:
¡Qué emocionante!
Les deseo muchas risas y mucha complicidad.Por lo que veo es sus miradas es así.
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