Nuestro viaje continúa. Parece que la cuestión aeronáutica nos sigue dando guerra. El aeropuerto de Foz de Iguazú es pequeño, de esos desde los que da gusto volar. Ya estamos en pista, en la cuenta atrás, mensaje por altavoces, un pasajero enfermo, que si hay doctores a bordo, que por favor, que por favor....Vaya susto. Al final el pasajero salió del avión por su propio pie, menos mal. El viaje se nos retrasó muy poquito, en vuelo se recupera lo que se quiere...
En Río hemos optado por un hotel en el centro de la ciudad, lejos de las playas "turistonas". Y acertamos. En el barrio de Lapa. Conocemos un Río diferente. Aprovechamos también para comer diferente.
El primer día un japonés, Hachiko. Nos sucede con los menús degustación lo que otras veces, que nos arrepentimos; aunque los platos son de calidad, la cantidad y la diversidad estropea el conjunto. Junto al Palacio Tiradentes. Tiradentes, un militar y odontólogo (de ahí lo de tiradentes, sacamuelas) y más cosas, al que un siglo después de muerto la naciente república de finales del XIX adoptó como símbolo revolucionario. Su historia es muy curiosa, pero larga, me la guardo en mi desván mental. Solo diré que su escultura, al frente del Palacio Tiradentes, le representa como un samaritano.
El segundo día un peruano. Aquí acertamos de pleno, un ceviche de mucha calidad, chaufa y causa como deben ser; el precio muy acomodado. Estamos al ladito de los Arcos de Lapa, a tres minutos de la escalera de Selarón. Helas aquí.
El hotel, de cuatro estrellas, muy bien, también el precio. Unos 60€, y con desayuno incluido. En Brasil siempre está incluido, esperemos que no se les pegue la norma tonta de Europa de cobrarlo por separado. He escrito tonta, quería decir lista. Tiempos aquellos.
Eso sí, lo del desayuno servido es un sueño, ahora todo es autoservicio, yo me lo guiso yo me lo como. Igual que los puñeteros "check in" de los aviones y ahora el de los hoteles. En este hotel de Río, cuando llegamos nos pidieron que leyéramos un código QR y que hiciésemos el "check in" nosotros mismos; no se conformaron con pedirlo por correo. Yo les mandé a hacer puñetas, me hice el tonto y se lo curraron ellos, pero yo creo que es batalla perdida, hay mucha gente que cree que es mejor de esta manera.
Sobre hoteles. Debo decir que el precio oscila muchísimo entre una ciudad y otra y un día de la semana u otro. El precio indicado para este hotel de Río se multiplica por tres en ciudades como Ouro Preto o Salvador en las mismas fechas.
Salimos a conocer la ciudad, esta en la que estábamos, no la otra en la que estuvimos. No llovía pero empezaron a caer cuatro gotas, compramos unos plásticos y un paraguas por cinco euros. Como al día siguiente teníamos pensado hacer una visita guiada por el centro (free tour), decidimos visitar algo que no incluiría el "tour": la llamada "Pequeña África", un barrio en el que hay diversos restos, centros culturales etc que quieren ser la memoria de la esclavitud en Río de Janeiro. Lo cierto es que salvo el "Jardim de Valongo", el resto no nos dijo mucho, más allá de lo que había detrás, la horrible esclavitud que por cierto en Brasil se abolió bastante tarde, muy a finales del XIX. El cementerio no pudimos visitarlo y la llamada "Pedra do sal" la visitaríamos unos días después, azares de la vida, como zona de marcha (semimarcha para ser exactos).
| No me digan que la indicación no es graciosa... |
Del paseo de reconocimiento quedaron unas cuantas fotos que muestran el gran contraste de la ciudad. Sabemos que hay mucha pobreza, percibimos mucha dejadez, vemos mucha suciedad, nos cruzamos con cientos de personas que viven en la calle, pero los grandes edificios, las construcciones muy aparentes, la gran cantidad de tiendas de todo tipo, consumismo que observamos, bares y restaurantes llenos, todo desconcierta. Es una ciudad muy viva, muy vital. Y el punto lo pone la música. Por pequeña que sea la oportunidad se monta un "puesto" con uno, dos y hasta diez músicos, a todo volumen y con todo tipo de músicas, mayormente música popular brasileña.
Llama la atención el que toda esta variedad de niveles de vida no se perciba en los coches, que en general son de gama media y baja. Es muy raro, rarísimo, ver coches de gama alta. Y la mayor diversidad, creo haberlo dicho, es en la apariencia de la gente, la raza. No es como en Sudáfrica (y en tantos otros lugares), aquí lo diferente pasa desapercibido; el color de la piel parece ser indiferente para todo el mundo, hay pobres y ricos de todos los colores. Y en lo que todos se parecen es en la amabilidad, no es habitual ver por el mundo de dios camareros tan amables, motoristas tan bien predispuestos, funcionarios tan serviciales; en un restaurante no les importa enviarte al restaurante de al lado cuando entienden que lo que ellos te ofrecen no es lo que buscas y que puedes encontrarlo al otro lado de la calle. Eso sí, el personal abunda, en cualquier tienda son varios empleados mirando, en un museo, decenas de personas mirando, en una carretera en obras, trescientos mil levantando una bandera...
Motoristas he dicho. Pero ojo que estas personas no son las que conducen motos sino las que llevan vehículos de motor. Motoristas de motos te cruzas a millares, pitando continuamente para hacerse un hueco en la carretera, te adelantan por la derecha, por la izquierda y podría decirse que por arriba y por abajo. Una auténtica locura.
Con los motoristas que hemos hablado y mucho es con los de Uber. Porque, debo decirlo, aquí acabas "uberizado". Es tan barato y tan cómodo "coger un uber" que se acaba cayendo en el "uberconsumismo". No exagero si digo que muchos de estos días hemos cogido 6,8,10 coches y como si ná. Me cuestiono si tiene sentido. Funcionan maravillosamente, dan un servicio extraordinario a un precio irrisorio; los algoritmos con los que funciona Uber, la precisión, la calidad de información etc son sobresalientes. Pero....¿Y que se hizo del transporte multipersonas? ¿Cómo se pagan las carreteras por las que circula tanto coche? ¿Quién se va a preocupar de promover más líneas de autobús ? ¿Para qué mejorar la calidad de las líneas de metro? ... Creo que hay metro en Río, no lo he conocido. Tampoco he montado en ningún autobús. Que se jodan los pobres. Pues eso, que me pregunto si esta sociedad a la que yo también pertenezco hace bien las cosas, que si sabemos dónde nos estamos metiendo... Todo es precio, todo es rendimiento, todo es eficacia, todo es calidad y servicio, todo son palabras...Yo desde luego entono el "mea culpa". Dejaré de coger uber en cuanto llegue a España, prometo.😜
| La ciudad desde el Jardim de Valongo |
| Comiendo en la calle, junto a las escaleras |
| El corcovado era el cerro, no el cristo.. |
| Lapa la nuit 1. Vaya fotógrafos. |
| Lapa la nuit 2 |
Tengo muchas más cosas que contar de Río y en contra de lo previsto tendré oportunidad de hacerlo más adelante.
Pero antes de iniciar el camino hacia Minas Gerais, debo contar algo del barrio de Lapa en el que hemos pasado estos dos días.
En puro centro de Río, donde están la catedral, las escaleras Serante, los arcos de Lapa; situado al pie del bohemio barrio Tereza; junto al Largo Carioca y la plaza Cinelandia (un español loco quiso hacer un Hollywood brasileño y empezó en esta plaza, plaza Floriano…aunque ya nadie lo recuerda, ahora es Cinelandia) y donde está nuestro hotel como ya quedó dicho.
Es un barrio con un notable ambiente nocturno. Martes y miércoles. Nosotros lo vivimos un poco desde la barrera porque no entramos en los locales en los que hay música en directo hasta la madrugada (lo oímos y vimos desde fuera) u otros en los se baila samba toda la noche (nos ofrecieron el espectáculo). Si nos hubiera pillado antes de la boda y con los cuatro brazos en condiciones, seguro que habría sido distinto (o eso me gusta pensar).
A cinco minutos del hotel había terrazas llenas de gente con marcha, pero el cuerpo no admitía ni cachaça, ni caipirinha ni una puñetera cerveza; así que nos recogimos en torno a las 10:30.
Para la próxima ya sabemos que en el centro de Río hay un barrio auténtico en el que se puede vivir la noche como en otras ciudades del mundo. Nada que ver con Ipanema o Copacabana
Y dicho lo dicho, hasta mañana.
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