Teníamos ganas de andar, con tanto coche nos estábamos atrofiando.
Así que nada más llegar al hotel (Livingston Lodge, ahí es nada) desorganizamos la maleta y ¡a caminar¡ Primero hasta el centro del pueblo (Victoria Falls, así se llama), a unos tres kilómetros; fotos en la "estación de trenes" y charleta con un paisano que convertimos en nuestro taxista de cabecera (se llama James), que nos dio su tarjeta y al que tenemos que llamar a través de intermediarios porque aquí ni tenemos datos ni "airtime"(teléfono).
Inciso: qué gozada, móvil solo en el Livingston Lodge donde tenemos wifi; el resto del tiempo con el telefonito solo podemos hacer fotos y pagar. Habría que buscar la manera de extender esta buena práctica.
| Al fondo a la derecha nuestra habitación, la 4. |
| Seguimos con los marcos. Prueba escrita de donde estamoos. |
No habíamos comido (en el avíón solo nos dieron un minisandwich) y eran las 4 pero queríamos seguir andando, así que hasta el famoso puente que separa Zimbabue y Zambiay también las 16 cataratas que hay aun lado, en un país, de las 3 que hay al otro, el otro país. El agua de la"cascada" del fondo (ver foto abajo) nos daba en la cara. Nos mojamos, pero un chiste comparado con lo que se nos venía encima.
| Nuestro primer acercamiento a las cataratas Victoria. Este puente separa Zimbabue de Zambia Los babuinos daban guerra pero pudimos con ellos; ya nos había avisado Max hacía tres semanas. |
Se nos había echado la tarde, eran las 6, queríamos cenar pronto, estábamos derrotados, hambre y cansancio; vuelta hacia el centro, teníamos idea de un sitio en el que cenar... Pero de repente se pone a llover, y el cielo oscurece y el árbol bajo el que nos cobijamos (en medio de la carretera) no parece que sea suficiente. Habíamos salido "de manga corta", la evidencia está en las fotos, así que mucho no nos podíamos mojar. Decidimos correr, o mediocorrer, cada vez llovía más, ni un sitio donde guarecerse, lo de mojarse un chiste, ¡en diez minutos estábamos totalmente calados!
| Al fondo el puente, aquí en tierra de nadie. Nos dieron un papelito que nos autorizaba a cruzar el puente. |
Al fondo el árbol en el que nos protegimos.Inicio de un diluvio que duró varias horas y del que al día siguiente no había rastro. |
La historia acabó bien, cenamos asustaítos porque no dejaba de relampaguear, tronar y llover, Javí repetía la palabra dana como quien no dice nada, pero ya digo medioacojonados.
Llamamos a James. Ahí estoy en cinco minutos. Y en otros diez en casa, aunque siguió lloviendo un buen rato. James nos aseguró que a la mañana siguiente "no problem" , que los drenajes funcionaban muy bien. Así ha sido, hoy hemos ido a las cataratas... perotambién nos hemos mojado; y mucho, muchomucho. Pero esa es otra historia...
¡Ah! Se me olvidaba, 14 kilómetros dice el móvil que anduvimos (para esto también sirve)
No hay comentarios:
Publicar un comentario