Toda una flota tiene el amigo que gestiona el Pan Africa Safari cuya web invito a visitar; aprovecho para resaltar, una vez más, la extraordinario calidad de servicio que tiene este hotel. Las instalaciones son buenas, no lujosas, eso no, pero el personal es buenísimo, siempre atento a la mínima necesidad del cliente, ayudando en todo y siempre con una sonrisa. Ayer, por ejemplo, no pudimos hacer el “crucero” por el río Crocodile; pues bien, hoy nos han ofrecido hacerlo mañana, aunque al no hacerlo ayer (por el mucho viento) el guía nos llevó a la “granja de un amigo”, fronteriza con el Kruger (800 hectáreas de granja, un pobre hombre). Éramos 10 personas y al tener dificultades para salir de la granja nos montamos una pequeña película de miedo; estaba anocheciendo y el conductor no daba con el guarda que nos tenía que abrir, vete y vuelve, entra en la casa del dueño, ya sin luz, y que no sale; luego vamos a la del guardés, menos iluminada, y éste que tampoco sale….Entre todos matamos y resucitamos al conductor varias veces….En fin, que nos regalaron una entretenida tarde. Que se sepa: todo acabó bien.
Volvamos al Blyde. Tras la catarata Lisboa vino la catarata Berlín… Había alguna otra, también con el nombre de la ciudad “del que la descubrió”. Mentira cochina, que ya las habían descubierto los lugareños y cada catarata tenía su propio nombre, eso sí, un nombre menos cosmopolita.
En fin, que hemos abierto boca y en unos días, definitivamente, nos iremos a las Cataratas Victoria (en Zimbaue), ya lo contaremos.
Lisboa, pero en Sudáfrica
| Quizás Berlín |
Lo mejor estaba por llegar. El cañón del río Blyde. Resulta que este cañón es el tercero más importante del mundo, después del Gran Cañón del Colorado y de otro, cuyo nombre no recuerdo, en Namibia. Eso sí, los otros son desérticos; éste, como se ve en las fotos, es verde. Y lo mejor de todo ha sido que, después de un viaje lloviendo de continuo, al llegar al cañón resultó que la niebla tapaba el supuesto cañón; el guía nos dice que disponemos de 45 minutos para disfrutar del lugar, tercero del mundo, no lo olvidemos, y que tengamos paciencia con la niebla, que ya se irá. Pensamos que nos tomaba el pelo, dimos el tiempo por perdido, cómo iba a desaparecer la niebla en 45 minutos. Pues ni 45, ni 30, ni 20, ni 10. La niebla se iba y volvía; el sol no acababa de lucir pero el espectáculo era magnífico por lo que de increíble tenía… Todo era un poco fantasmal. Paciencia. Yo diría que nosotros hemos disfrutado mucho más, con eso del cañón que se va y que se viene, que todos aquellos que lo ven en condiciones “normales”. Viva la anormalidad.
El cañón, cuando se dejaba ver.
Tenemos alguna foto en la que la niebla se toca, casi que no la pongo.
| Ya lo he mencionado: todo verde… |
Y cuando ya creíamos haberlo visto todo, un regalito. Se llama BNP (me lo chiva un amigo francés que tengo aquí al lado y con el que hemos hecho buena relación), es decir, el Parque Nacional del Blide. Ahí van cuatro fotos.
Como siempre, la realidad supera con mucho lo que aquí se muestra. Entrar en YouTube es una buena idea, no me sean perezosos y viajen a Sudáfrica baratito.
Mañana más y mejor. Hoy me he enrollado, que es lo que a mi me gusta, pero es que estos días pedían fotografías y tengo que decir que colgarlas es a veces un suplicio; en fin, que me acabo quedando sin ganas de escribir, sin ideas. Pero tranquilos, las ideas volverán, espero.
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