A lo tonto a lo tonto cayeron otros 16 kms cataratas van cataratas vienen; 16 kms bajo el agua, podríamos decir.
A las 6 en casa, tarde de lectura, blog y piscina. Nos esperaba un martes con marcha. A prinera hora nos recogía un coche para llevarnos hasta la frontera donde otro coche, con otro pollo, nos llevaría a otro lugar donde nos montaríamos en una camioneta grande y descubierta en la que además de nosotros y del conductor iban otros dos colegas, uno "el listo", "el encargado", el otro, Abraham....ni idea de porqué viajaba con nosotros. Travesía de unos interminables 15/20 kms por caminos polvorientos, cruzando poderosos paisajes y algún poblado de los del National Geografic. ¿Dónde nos llevaban? ¿Por qué solo nosotros? En un recodo del camino, otros tres vehículos, mucho movimiento de locales y al fondo algún blanquito joven que rápidamente desaparece. En fin, paciencia. Aparecen otros tres pollos, uno con cámara de fotos, dos pequeñajos de rostro agradable y Abraham, que se une al grupo.
Nos dan chaleco, casco y pala (remo), unos rápidos consejos de seguridad y..... a bajar 790 desiguales escalones (de altura variable, entre 20 y 40 cms) que destrozan la mejor de las rodillas. Con casco y chaleco puestos los calores se hacen inaguantables, pero somos jóvenes y no damos señal de abandono. Bajamos al río Zambeze. Se cruzan con nosotros entre 10 y 15 chavales, como cabras locas (ellos); eran los porteadores, los que habían bajado todo el equipo a la orilla del río. Había cuatro botes, 6 u 8 kayaks, las correspondientes tripulaciones (6 personas por bote incluído el fotógrafo) y unos 7 despistados como nosotros. Molidos como estábamos no tuvimos oportunidad de estirar las piernas, al bote y a remar (o no).
12 rápidos, en el agua casi dos horas. Dice Javi, que hace unos cuantos años hizo rafting en la India, que lo del Zambeze le parece mejor. Yo no lo había hecho antes, no tengo referencia con la que comparar, debo decir que el paseíto de marras me ha resultado impresionante.
Ahí van las fotos. Espero que a la vuelta podamos enseñar algún pequeño video a los interesados.
Donde esto escribo me incorporo a por un vaso de agua, las piernas se resisten.... han pasado casi dos días desde la movida zambeziana, la paliza fue de aupa...Si la bajada fue dura la subida fue peor, el que suscribe seguro que perdió no menos de tres kilos (ya recuperados). Nuevamente nos cruzamos con porteadores, entre 10 y 15, sonrientes y amables, nos daban botellines de agua, imprescindible para mantener el tipo, ellos a su marcha; me dijeron que igual que habían bajado los botes, ahora tenían que subirlos y que pesan más de 100 kgs. Están locos estos romanos (Axterix dixit).
El día estaba resultando perfecto y aunque nuestra primera idea era ver las cataratas de Zambia al día siguiente, justo antes de volar a Johanesburgo, nos parecíó que era mejor hacerlo este mismo día, de vuelta a Zimbabue. El cuerpo estaba resentido pero fue un acierto. Eso sí, agua todo el que quisimos y más. Lo del día anterior se quedó a la altura de los tobillos. Y eso que solo eran tres cataratas. Y eso que sabíamos todo lo que hay que saber sobre cómo presentarse ante ellas: "manga corta", un buen poncho, paraguas y cuidadito con el móvil (si no es sumergible). Pues eso: que nos hicimos con un chubasquero de mierda, que se nos olvidó el paraguas y que mi teléfono acabó en la UCI (el de Javi estuvo el día antes, parece que ya coge color). En fin, que nos calamos hasta los huesos y no tenemos una mala foto. La experiencia inolvidable.
Decía Javi que las cataratas serían la guinda de este viaje. Reconoce ahora que ha habido una segunda guinda: Zambia. Y es que además del rafting y de las cataratas por unas horas hemos revisitado el África que tenemos en nuestras mentes, sea porque lo hemos visto o lo hemos leído; ese África maravilloso que Ryszard Kapuscinsky dibujó como nadie en su libro Ébano (leasé sin demora si todavía no se ha hecho).
 |
| El baobab, arbol milenario muy común por estas zonaa |
 |
Estampa típica africana. Niños de vuelta del colegio. Nos dijeron, no lo creo, tres horas de ida y otras tantas de vuelta. Y así cada día
|
 |
| Entre la lluvia, la cámara y los fotógrafos esto es lo más que podemos ofrecer. |
 |
Felicidad la de quitarse el poncho (ese plastiquillo blanco de m.) Y sentir una intensa humedad por todo el cuerpo Un placer inolvidable |
|
1 comentario:
qué atractivo todo lo que cuentas !! qué suerte lo que habéis compartido en este viaje!!
Publicar un comentario