lunes, 6 de febrero de 2017

Chivay, Marta y Martín

Dicen las guías que el cañón del Colca es visita obligada para el que llega a Arequipa. Aparte de lo impresionante que pueda resultar el cañón yo decido alargar mi estancia por la zona porque creo que tendré la oportunidad de hacer algún recorrido digamos alternativo

Pero antes de continuar permítaseme otro homenaje a mi padre. Porque él desde siempre hablaba de Arequipa como de una tierra mítica en la que habían estado sus primos misioneros. No recuerdo sus nombres pero aseguraría que hay incluso cartas de ellos entre sus papeles; buscaré a mi vuelta. Y también decía que era hasta probable que hubieran bautizado a Vargas Llosa, qué cosas. Lo que sí hay entre sus papeles es montones de recortes con la palabra Arequipa. Ahí queda.


Plaza de Armas Arequipa


Salida hacia Chivay



















El colectivo público (por fin ) que me lleva a Chivay sale pronto por la mañana. Pero madrugo para visitar Arequipa antes del viaje. A estas horas (6:30 a.m.) se ven las ciudades de otra manera; ya hay vida pero es una vida amaneciente, como relajada. Y disfruto de la ciudad porque ahora sí, a estas horas, se ven los volcanes con toda claridad, se aprecia la belleza de las calles, de las casas y de los monumentos. El Misti, un perfecto cono, impresiona. Y sigo viendo los volcanes desde el autobús, al menos durante la primera hora aparecen y desaparecen muchas veces. Y de repente los Andes. Y cada vez más altura. Partiendo de los 2.300 metros de Arequipa llegamos a los 3.600 de Chivay. Ya empieza a ser necesario  mascar coca con regularidad, aunque poco a poco me iré pasando a los caramelos, y siempre manteniendo las infusiones.

Desde el autobús, los volcanes y lo que Podemos

Chivay es un pueblo que conserva todo su sabor. Hay turistas, dónde no, pero el pueblo rezuma autenticidad. También la gente.

Chivay en ebullición
Plaza de armas de Chivay
Otra de Chivay

Mercado en Chivay













El alojamiento que reservé de nuevo es un acierto, se llama Rumi Wasi, wasi es casa en quechua. Me recibe en la estación Marta (yo no había dicho cuándo ni dónde llegaría) y en una motocarro me acerca al alojamiento que regenta junto con su marido, Martín. Con Martín y con mis ideas organizo los siguientes pasos. Reservo un tour por el cañón para el día siguiente, exploro la opción de irme a dormir a un pueblecito que está a hora y pico, a 3.900 metros, Sibayo, a una casa "convivencial" y por último organizo mi viaje a la siguiente ciudad, Puno, a orillas del lago Titicaca. Afortunadamente, se puede ir directamente, aunque algo más caro que regresando a Arequipa me ahorro más de cuatro horas de carretera.

La tarde en Chivay decido que sea tranquila, visita de la ciudad y  paseo por las orillas del río Colca, visito primero un puente inca y luego me voy hasta unas termas que hay a tres kilómetros. Y allí me doy un baño de esos que a mi me gustan, charlando con unos y con otros: uno que trabaja en las termas y me da todo tipo de explicaciones, otro que trabajó en España en los años de bonanza y gracias a eso se construyó su casita aquí en Arequipa, solo tiene buenos recuerdos, qué bien. También hablo con unos niños que están de visita, son arequipeños, y no soportan ni la altura ni el calor del agua y mucho menos la mezcla de los dos. Se entiende.

En las termas

Ya anochecido tomo una cena ligera y me regreso al albergue, donde antes de recogerme tengo una entretenida charla con Martín.

El caso es que en el lugar donde ahora está Rumi Wasi lo heredaron seis hermanos,uno de ellos Martín. Cada uno tenía un sexto de la propiedad y al  principio allí vivían todos. Marta, la de la foto, empezó a ver que muchos turistas llegaban y no tenían dónde alojarse barato (sólo había dos hoteles en la zona y eran caros) y animó a su marido a habilitar espacios para alojar a uno, dos, tres...Y poco a poco insistió para comprar parte de la propiedad a los cuñados, y algunos de los cuales, que ya no vivían aquí, accedieron. Y así se fue ampliando el albergue. Y al crecer el negocio, dice Martín, su mujer le animó para que dejara la construcción y se dedicará de lleno a Rumi Wasi. La historia acaba bien porque ahí están, todavía ampliando. Con limpieza, con trato exquisito, con precios ajustados, con renovación continua de materiales, con Booking, Tryp Advisor y lo que sea. Nada se le pone por delante a Marta, quien quisó ver conmigo todos los comentarios que hacían de su casa en Booking. Qué mujer. Aunque la historia acaba bien, debo decir que para la compra a los últimos dos hermanos tuvieron que empeñarse en más de 10.000 dólares, un dineral. Los hermanos ya no vivían aquí pero claro, es que vaya negocio que tenéis hermano Martín, cuñada Marta.

Nota: Martín también me explicó desde la perspectiva de hostelero pero con buenos conocimientos la operativa de Booking. Se aprende hasta del diablo.

Siguiendo sugerencia fotográfica de Marta

Martín más prudente


domingo, 5 de febrero de 2017

Arequipa, esta sí

La tarde en Nasca era larga y poco que hacer sin gastar algún "solesito". Así que el amigo David se fue a un parque y yo me fui en busca de algo que hacer. Y de nuevo acerté.
Vi un acueducto inca y lo vi acompañado de una buena explicación; básicamente subterráneo lo que es interesante son los respiraderos en forma de espiral a lo largo de todo el acueducto. No se aprecia en la foto,de nuevo hay que venir a verlo; los objetivos eran varios: ventilar el canal, ayudar a circular el agua y permitir acceso para lo que fuese necesario. Hoy todavía se siguen utilizando.




También observé una línea de Nasca desde un pequeño promontorio, nada que ver con la perspectiva celeste, pero mereció la pena. Ahí va otra foto con el artista



Y poco más, una noche de autobús horrible, a pesar de la calidad de los asientos. Más de nueve horas de viaje y sin pegar ojo. Pero no importa, el interés por seguir conociendo cosas y gente  hace que se superen todas las penalidades.

Llegamos a Arequipa donde yo tenía reservado un hotel que sobre el papel parecía muy interesante. Y lo era: una casona propiedad de nobles arequipeños donde incluso vivió un presidente de Perú, un lujo de alojamiento; decía  la guía de lonely planet que es el mejor hotel relación calidad precio de Arequipa e incluso de Perú.Una duchita  y de cabeza a conocer la ciudad  llamada blanca, dicen que si por la piedra usada mayoritaria,dicen que si por los que la fundamos, que éramos blancos. Lo cierto es que Arequipa es una ciudad bonita, lo de Patrimonio de la Humanidad en este caso no fue un regalo.  De momento el centro es un gran centro donde los únicos edificios altos son las iglesias, el resto no pasan de las dos alturas. La Plaza de Armas (siempre la llaman así a lo que sería la Plaza Mayor) es preciosa, las fotos no harán justicia. Y los volcanes al fondo, qué decir del que hasta el nombre es bonito, Misti.







Había quedado  con David para hacer un "free tour" y lo hicimos, una desilusión, una turistada, casi ni dejamos  propina. Lo más interesante,curioso, una visita a una fábrica de Alpaca, Vicuña etc ubicada en el centro. Aprendimos de estas  fibras (que no lanas, esto es  de las ovejas) y de estos animales.

Para vengarnos nos fuimos a comeraun auténtico restaurante arequipeño y hasta nos pedimos una botellita de vino peruano (no muy abundante), uva tannat, rico.



Luego fui a conocer el "backpacker hostel"de David, tomamos un cafecito y cada uno por su lado.Quizás nos volvamos a encontrar más adelante. Yo,antes de liarme en un café internet me fui a visitar,cómo no,la Biblioteca Vargas Llosa (nació en Arequipa y donó su biblioteca....creo que también por no moverla cada vez que cambiaba de domicilio)

sábado, 4 de febrero de 2017

Civilización de Nasca

Con antimosquitos por todo el cuerpo, con las ventanas cerradas, los ventiladores apagados y el ruido de diversión abajo en el bar pero  he dormido bien.  Antes de emprender la siguiente etapa me doy  un baño en la piscinita, son las 6:30 a.m., y me regalo con un desayuno inglés (oiga, que ayer solo cené una hamburguesa de quinoa).
Mochila al hombro me voy en busca del autobús que me llevará a Nasca donde pasaré el día antes de coger un autobús nocturno que me deje en Arequipa. Y dede allí empezar la escalada.
No tengo pensado qué hacer exactamente en Nasca pero lo que tengo claro es que no me voy a montar en una avioneta para ver las líneas de Nasca desde el cielo. No se me olvide decir que Nasca casi siempre va precedido de "las lineas de". Pues bien, el hombre propone y el que te encuentras en la estación dispone. Un madrileño de nombre David que anda haciendo las américas (45 días por Perú, Bolivia y Norte de Chile) y que va de mochilero con presupuesto ajustado (50 euros al día) me insiste. Y yo, que soy fácil, me dejo. Ahora solo puedo darle las gracias. Hay una palabra para expresar lo que ves desde el cielo, en los 30 minutos que dura el vuelo: impresionante.  De nuevo me remito a internet para que los jóvenes y menos jóvenes que se lancen a la aventura de viajar, intuyan lo que yo he visto y decidan venir a verlo como debe ser, desde una avioneta (dos tripulantes y cinco pasajeros: pareja de japoneses, él ni miró una vez a tierra, canadiense madurito que ha dedicado más de un año de su vida a pasear por sudamérica, el amigo David y el que suscribe).
Divertido, emocionante y lo dicho, impresionante lo que hicieron los Incas.
Hay diversas teorías sobre el significado de las líneas (que son más de 10.000), de los dibujos representados etc. pero creo que podemos abreviar y decir que es cosa de extraterrestres.
Nota para los prematuros lectores: en cuanto pueda cuelgo un vídeo, que es la parte más costosa del blog, me voy a descansar que me cierran el café.

Desierto, cómo me gustas

Juan Carlos de Arabia (¿o será de Aranda?)

Tras la visita a las Islas dedico una horita a ordenar mis próximos dos o tres días (billetes de autobús y hoteles) y me dirijo a Huacachina, un pequeño oasis muy cercano a Ica (capital de la zona según creo). Es hora y media de viaje que paso mirando por la ventana, desierto y más desierto, casuchas miserables y de vez en cuando bulliciosos pueblecitos. Ahí va mi pequeño video-ventana-autobús


En Ica cojo un taxi que por solo 10 soles (menos de 3 euros) me lleva al oasis....sí, sí, que es un oasís, rodeado de un pequeño desierto de dunas.
El albergue es modesto pero agradable, bonito, lleno de vitalidad y juventud; con su piscina, su bar con barra redonda en el que sirven unos maravillosos jugos y con una gente extraordinariamente amable. Yo soy afortunado, he cogido habitación para mi solo, la mayoría son compartidas, pero de la habitación ya hablaremos cuando me vaya a dormir.
 

El "Bananas Adventure" tenía hasta futbolín










Y lo dicho, piscina y bar hawaiano













En el bar-restaurante del albergue como un aguacate preparado, muy rico. En el pequeño Huacachina encuentro, por fin, un lugar en el que trabajar con internet, con el blog, y le dedico un buen rato, haciendo tiempo hasta la hora en la que he quedado para ir a hacer locuras a las dunas. Yo, que odio las montañas rusas, disfruto como un niño durante las dos horas que dura la excursión, subiendo y bajando dunas, en el asiento del copiloto... Y luego tirándome en tabla (sandboard) por las dunas, como todos los jóvenes con los que voy; por si hay alguna duda soy el mayor.  Ahí van fotos que dejan evidencia de mi paso por Huacachina, pero para que poder ver mejores imágenes pinchad en este vídeo promocional y paciencia, son solo cinco minutillos. Huacachina Huacachina

Jovenes del mundo
Nuestro buggy
Ya de vuelta, casi de noche, vista del oasis, Huacachina

viernes, 3 de febrero de 2017

Una de naturaleza

Ayer día miércoles (así dicen por acá), temprano por la mañanita, cojo un barco que me lleva a las Islas Ballestas. Media hora de viaje y una hora paseando por las islas. He seleccionado unas
fotos para deleite de los seguidores. Hay quien dirá que en  TV se ve esto y más y además con mejor
calidad. Aún así yo animo, sobre todo a los jóvenes,a que se vengan a Paracas y lo vean  en directo, es una maravilla de la naturaleza. (Nota para los prematuros: me falta añadir un video y lo haré)

El embarquedero

El piloto

Geoglifo camino de las islas

Sí, sí, son lobos marinos

Saluda al visitante

Tomando el sol





Huyendo del agua hacia la montaña

Qué maravilla
Haciendo amigos

Paredes repletas 


Sopita total, vaya siesta.
Pingüino de Humbolt (que no se prodigó el amigo...)

Me quedé sin palabras, como con un tornado

jueves, 2 de febrero de 2017

La escuelita






Estamos en La Lagunilla, en la Reserva Natural de Paracas. El niño de la foto se llama Carlos, un nombre que se agradece en un país donde lo normal es llamarse Willian, Omar,Elisabeth , Gino, Juli o Joel ( estos últimos pronunciados yino,yuli y yoel).

Con Carlos he hablado un buen rato, mientras me comía un riquísimo pescado de roca llamado chita (sí, como la mona). Hemos hablado de lo que hace, porque ahora está de vacaciones, y ayuda a su madre en el restaurante; me ha dicho que prefiere la escuela. Cuando le he preguntado qué aprende en la escuela me ha respondido con toda normalidad: "me enseñan a respetar a las personas mayores y a que tengo que ayudar a mi madre en casa" . Y nada más, silencio; pasado un rato he insistido y me ha hablado de matemáticas y comunicación (?) pero con poco fervor, como si esto fuese secundario. Estoy convencido de que es verdad que se lo enseñan. Pero aún más convencido estoy de que lo aprenden. 

Por cierto, la  niña de la foto es prima de Carlos, se llama Priscila.

Bamboo lodge, mi hotelito
Disfruto observando las aves que se acercan a esta caleta, hago alguna foto y me preparo para la vuelta, busco quien me lleve (a mí y a la bicicleta) y el mismo que me atrajo al "restaurante de la tía pili" saliendo en moto a las puertas del pueblito, es el que me consigue camioneta.
Ya de vuelta en Paracas  me doy una ducha y me siento en la terraza de mi hotelito mirando al Pacífico a ver anochecer, cafecito con pastel de manzana y a dormir cruzando los dedos porque el calor no me lo impida.


Aves en la Reserva de Paracas (La Lagunilla)







miércoles, 1 de febrero de 2017

Lluvia de arena

Salgo de viaje prontito, aunque no me hubiera importado salir antes. El calor es tan agobiante que malamente he dormido cinco horas las dos primeras noches. He leido que Lima es la segunda capital de calor más seco después de El Cairo. Toma.
El autobús, cómo no, de auténtico lujo, con azafata, con comida servida, con una programación increible de cine e incluso de  libros electrónicos (debería tomar nota Iberia) y pantalla individual, asiento que gira 140 grados (o más si pagas más), un servicio excelente.
Y surge una primera divergencia entre lo que sientes dentro del vehículo y lo que ves fuera, a orillas del majestuoso Pacífico. Desde la ventanilla con ganas de ver cosas nuevas como voy solo veo  chabolas, edificios a medio construir, aparentes fábricas de no se sabe qué, y arena, mucha arena; de vez en cuando un oasis de arbustos, una pequeña ciudad cochambrosa y a los pocos kilómetros se retoma la locura. No entiendo, me resulta incomprensible.

Voy hacia Paracas por la llamada panaméricana, son menos de cuatro horas de viaje. Cerca de Pisco, ciudad arrasada por un terremoto en 2007 (y otros más que se repíten) está Paracas que me sorprende, es una pequeña ciudad costera con un paseo marítimo de los de antes. Mi "hotel" está en pleno malecón. Es humilde pero bonito y limpio. Pero ay el calor... Dos ventiladores en mi habitación y como si nada; dicen que van a poner aire acondicionado, veremos.


Malecón de Paracas

Decido dejar para el día siguiente la visita a las Islas Ballestas, mejor pronto por la mañanita. Y opto por la otra gran atracción del lugar,  el Parque Natural de Paracas. Y chulo como soy decido hacerlo en bicicleta, por mi cuenta. Hasta aquí todo bien pero nadie me ha dicho que el viento viene de frente, y vaya viento. Los que andan en bicicleta saben que este es uno de los grandes enemigos del ciclista. Son 15 o 20 kilómetros pero se me hacen como 50. Os podéis imaginar que la bicicleta que alquilo está incluso oxidada, aunque eso sí, con marchas. Dejo evidencia fotográfica del lugar, y del que suscribe.

Empezamos, todavía fresco
Se me olvidaba, el significado de Paraca en Quechua es lluvia de arena (para, ‘lluvia y aco, arena)





Flamencos en la Reserva. Pena de binoculares.
De pose, claro
 


Esto es la reserva, puro desierto al lado del mar


Cosas buenas


Lo primero la gente. Omar el Matemático, a quien las fotos no hacen justicia (o acaso yo no he sabido captar lo que en su rostro veía). Se ha lanzado con vitalidad, educación y humildad a ofrecerme "el mejor café de Lima" y me he dejado convencer. Luego, en la terraza hemos hablado un buen rato. Nació en Chiclayo, al norte. Su pasión es la Física pero por azares de la vida (su pareja es Matemática) obtuvo una beca en Brasil y empezó a dar clases de matemáticas. Ahora no es época escolar y trabaja de camarero. Vive solo en Lima, "de pensión". Con su pareja va y viene, se conoce que con tanto número en común necesitan tomarse  respiros.

Omar el Matemático
 Como tantas veces sucede en Sudamérica emociona el cariño con el que la gente habla de la madre patria, España, y el  cariño y respeto que demuestran. Omar añade humildad y educación, virtudes diría que frecuentes por estas tierras. Es verdad que a veces, cuando la conversación está acabando surge algún interés escondido por parte del paisano:  que si mira lo que ofrezco, que si habría trabajo para mí en España, que si una propinita. Pero incluso cuando esto sucede es tan leve que no molesta. De Omar solo he escuchado palabras de gratitud por el tiempo gastado. Dijo que para él había sido un honor conocerme. Quién lo diría.

De lo que he visto en Lima solo citaré el convento de Santo Domingo y la casa de Ricardo Palma. Aquél por lo hermoso y éste en homenaje a mi padre para quien Ricardo Palma era un hombre a reverenciar, ahora sé que no sin razón. Cómo disfrutaría si supiera que en su casa he visto cartas manuscritas de Unamumo y de Menéndez Pídal.
Del convento solo mencionaré la enorme devoción que hay por las reliquias. He aprendido que las hay de distinto grado. Las de segundo grado se refieren a objetos con los que el Santo estuvo en contacto. Aquí tenïan la silla en la que se sentó Juan Pablo II. Y claro, yo me he preguntado si todas las cosas con las que este Papa estuvo en contacto estarán en urnas.
Dos fotos del convento, una del claustro y otra de la biblioteca. Cómo me gustan las bibliotecas, cuántos misterios no encerrarán.

Lima (y JC) desde la torre del Convento de Sto.Domingo



Despacho de Ricardo Palma
Casa de Ricardo Palma en Miraflores (Lima)
Plaza Mayor de Lima


Y dos fotos del convento, una del claustro y otra de la biblioteca. Cómo me gustan las bibliotecas, cuántos misterios no encerrarán.




Lima es fea

 
Las cosas como son: Lima es fea. Cuesta entender cómo su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad; acaso sea patrimonio inmaterial, por lo que tuvo y no tiene, por lo que nos cargamos los humanos y por lo que se han cargado los terremotos. Pero hoy, más allá de algún edificio convenientemente restaurado y algún convento mínimamente cuidado, la ciudad es fea. Y el centro es una pequeñísima parte de lo que es esta ciudad de doce millones de personas, la mitad del total de peruanos. Peruanos que viven en un país que es tan extenso como España, Portugal y Francia juntos; y que tiene una diversidad de naturalezas increíble: una costa al Pacífico de tres mil kilómetros, desierto al sur, Amazonas al noreste, los Anders de norte a sur; idioma español, quechua y también aymara, cultura indígena mezclada con criolla, en fin una pintura de mil colores.
Perú es mucho más que Lima; sirva esta introducción a este viaje que inicio por Perú para decir que ya es tiempo de replantearse el sentido de las megaciudades.

Lima desde la azotea del hotel Casa Cielo, en Miraflores