viernes, 3 de febrero de 2017

Una de naturaleza

Ayer día miércoles (así dicen por acá), temprano por la mañanita, cojo un barco que me lleva a las Islas Ballestas. Media hora de viaje y una hora paseando por las islas. He seleccionado unas
fotos para deleite de los seguidores. Hay quien dirá que en  TV se ve esto y más y además con mejor
calidad. Aún así yo animo, sobre todo a los jóvenes,a que se vengan a Paracas y lo vean  en directo, es una maravilla de la naturaleza. (Nota para los prematuros: me falta añadir un video y lo haré)

El embarquedero

El piloto

Geoglifo camino de las islas

Sí, sí, son lobos marinos

Saluda al visitante

Tomando el sol





Huyendo del agua hacia la montaña

Qué maravilla
Haciendo amigos

Paredes repletas 


Sopita total, vaya siesta.
Pingüino de Humbolt (que no se prodigó el amigo...)

Me quedé sin palabras, como con un tornado

jueves, 2 de febrero de 2017

La escuelita






Estamos en La Lagunilla, en la Reserva Natural de Paracas. El niño de la foto se llama Carlos, un nombre que se agradece en un país donde lo normal es llamarse Willian, Omar,Elisabeth , Gino, Juli o Joel ( estos últimos pronunciados yino,yuli y yoel).

Con Carlos he hablado un buen rato, mientras me comía un riquísimo pescado de roca llamado chita (sí, como la mona). Hemos hablado de lo que hace, porque ahora está de vacaciones, y ayuda a su madre en el restaurante; me ha dicho que prefiere la escuela. Cuando le he preguntado qué aprende en la escuela me ha respondido con toda normalidad: "me enseñan a respetar a las personas mayores y a que tengo que ayudar a mi madre en casa" . Y nada más, silencio; pasado un rato he insistido y me ha hablado de matemáticas y comunicación (?) pero con poco fervor, como si esto fuese secundario. Estoy convencido de que es verdad que se lo enseñan. Pero aún más convencido estoy de que lo aprenden. 

Por cierto, la  niña de la foto es prima de Carlos, se llama Priscila.

Bamboo lodge, mi hotelito
Disfruto observando las aves que se acercan a esta caleta, hago alguna foto y me preparo para la vuelta, busco quien me lleve (a mí y a la bicicleta) y el mismo que me atrajo al "restaurante de la tía pili" saliendo en moto a las puertas del pueblito, es el que me consigue camioneta.
Ya de vuelta en Paracas  me doy una ducha y me siento en la terraza de mi hotelito mirando al Pacífico a ver anochecer, cafecito con pastel de manzana y a dormir cruzando los dedos porque el calor no me lo impida.


Aves en la Reserva de Paracas (La Lagunilla)







miércoles, 1 de febrero de 2017

Lluvia de arena

Salgo de viaje prontito, aunque no me hubiera importado salir antes. El calor es tan agobiante que malamente he dormido cinco horas las dos primeras noches. He leido que Lima es la segunda capital de calor más seco después de El Cairo. Toma.
El autobús, cómo no, de auténtico lujo, con azafata, con comida servida, con una programación increible de cine e incluso de  libros electrónicos (debería tomar nota Iberia) y pantalla individual, asiento que gira 140 grados (o más si pagas más), un servicio excelente.
Y surge una primera divergencia entre lo que sientes dentro del vehículo y lo que ves fuera, a orillas del majestuoso Pacífico. Desde la ventanilla con ganas de ver cosas nuevas como voy solo veo  chabolas, edificios a medio construir, aparentes fábricas de no se sabe qué, y arena, mucha arena; de vez en cuando un oasis de arbustos, una pequeña ciudad cochambrosa y a los pocos kilómetros se retoma la locura. No entiendo, me resulta incomprensible.

Voy hacia Paracas por la llamada panaméricana, son menos de cuatro horas de viaje. Cerca de Pisco, ciudad arrasada por un terremoto en 2007 (y otros más que se repíten) está Paracas que me sorprende, es una pequeña ciudad costera con un paseo marítimo de los de antes. Mi "hotel" está en pleno malecón. Es humilde pero bonito y limpio. Pero ay el calor... Dos ventiladores en mi habitación y como si nada; dicen que van a poner aire acondicionado, veremos.


Malecón de Paracas

Decido dejar para el día siguiente la visita a las Islas Ballestas, mejor pronto por la mañanita. Y opto por la otra gran atracción del lugar,  el Parque Natural de Paracas. Y chulo como soy decido hacerlo en bicicleta, por mi cuenta. Hasta aquí todo bien pero nadie me ha dicho que el viento viene de frente, y vaya viento. Los que andan en bicicleta saben que este es uno de los grandes enemigos del ciclista. Son 15 o 20 kilómetros pero se me hacen como 50. Os podéis imaginar que la bicicleta que alquilo está incluso oxidada, aunque eso sí, con marchas. Dejo evidencia fotográfica del lugar, y del que suscribe.

Empezamos, todavía fresco
Se me olvidaba, el significado de Paraca en Quechua es lluvia de arena (para, ‘lluvia y aco, arena)





Flamencos en la Reserva. Pena de binoculares.
De pose, claro
 


Esto es la reserva, puro desierto al lado del mar


Cosas buenas


Lo primero la gente. Omar el Matemático, a quien las fotos no hacen justicia (o acaso yo no he sabido captar lo que en su rostro veía). Se ha lanzado con vitalidad, educación y humildad a ofrecerme "el mejor café de Lima" y me he dejado convencer. Luego, en la terraza hemos hablado un buen rato. Nació en Chiclayo, al norte. Su pasión es la Física pero por azares de la vida (su pareja es Matemática) obtuvo una beca en Brasil y empezó a dar clases de matemáticas. Ahora no es época escolar y trabaja de camarero. Vive solo en Lima, "de pensión". Con su pareja va y viene, se conoce que con tanto número en común necesitan tomarse  respiros.

Omar el Matemático
 Como tantas veces sucede en Sudamérica emociona el cariño con el que la gente habla de la madre patria, España, y el  cariño y respeto que demuestran. Omar añade humildad y educación, virtudes diría que frecuentes por estas tierras. Es verdad que a veces, cuando la conversación está acabando surge algún interés escondido por parte del paisano:  que si mira lo que ofrezco, que si habría trabajo para mí en España, que si una propinita. Pero incluso cuando esto sucede es tan leve que no molesta. De Omar solo he escuchado palabras de gratitud por el tiempo gastado. Dijo que para él había sido un honor conocerme. Quién lo diría.

De lo que he visto en Lima solo citaré el convento de Santo Domingo y la casa de Ricardo Palma. Aquél por lo hermoso y éste en homenaje a mi padre para quien Ricardo Palma era un hombre a reverenciar, ahora sé que no sin razón. Cómo disfrutaría si supiera que en su casa he visto cartas manuscritas de Unamumo y de Menéndez Pídal.
Del convento solo mencionaré la enorme devoción que hay por las reliquias. He aprendido que las hay de distinto grado. Las de segundo grado se refieren a objetos con los que el Santo estuvo en contacto. Aquí tenïan la silla en la que se sentó Juan Pablo II. Y claro, yo me he preguntado si todas las cosas con las que este Papa estuvo en contacto estarán en urnas.
Dos fotos del convento, una del claustro y otra de la biblioteca. Cómo me gustan las bibliotecas, cuántos misterios no encerrarán.

Lima (y JC) desde la torre del Convento de Sto.Domingo



Despacho de Ricardo Palma
Casa de Ricardo Palma en Miraflores (Lima)
Plaza Mayor de Lima


Y dos fotos del convento, una del claustro y otra de la biblioteca. Cómo me gustan las bibliotecas, cuántos misterios no encerrarán.




Lima es fea

 
Las cosas como son: Lima es fea. Cuesta entender cómo su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad; acaso sea patrimonio inmaterial, por lo que tuvo y no tiene, por lo que nos cargamos los humanos y por lo que se han cargado los terremotos. Pero hoy, más allá de algún edificio convenientemente restaurado y algún convento mínimamente cuidado, la ciudad es fea. Y el centro es una pequeñísima parte de lo que es esta ciudad de doce millones de personas, la mitad del total de peruanos. Peruanos que viven en un país que es tan extenso como España, Portugal y Francia juntos; y que tiene una diversidad de naturalezas increíble: una costa al Pacífico de tres mil kilómetros, desierto al sur, Amazonas al noreste, los Anders de norte a sur; idioma español, quechua y también aymara, cultura indígena mezclada con criolla, en fin una pintura de mil colores.
Perú es mucho más que Lima; sirva esta introducción a este viaje que inicio por Perú para decir que ya es tiempo de replantearse el sentido de las megaciudades.

Lima desde la azotea del hotel Casa Cielo, en Miraflores
 
 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Lawrence de Arabia. El desierto.

El periodista que sigue sus andanzas y ve en él un icono para el pueblo americano, le pregunta qué es lo que personalmente más le atrae del desierto. Parece esperar y desear una respuesta elaborada, pero Lawrence de Arabia le contesta lacónicamente: "Is clean". "Está limpio" dice la versión en español; pero es algo más que estar, el desierto es limpio. En este breve diálogo se recoge la esencia de esta película, el desierto.

Peter O´Toole, un prodigio de actor que representa a un personaje sensible, genial, contradictorio y heróico como parece haberlo sido Lawrence de Arabia.
Y hay otros actores también soberbios en esta película: Alec Guinness, Omar Sharif, Anthony Quinn etc. Es cómo actúan, es lo que dicen, es cómo lo dicen.
Como cuando Auda (Anthony Quinn), ha conseguido lo que para él es su recompensa, un precioso caballo blanco, le dice al militar británico que se vuelve a casa, que ya tiene lo que quería; y ante el reproche de éste, añade: también Mr Lawrence, cuando tenga lo que quiere, se volverá a casa; y usted también.
Es un mundo de  mercenarios, héroes y bandidos, contradictorio y por supuesto, muy humano.

Pues bien, ahí va un enlace a la Banda sonora , con algunas imagenes que nos transportan a ese Wadi Rum mítico y que también recuerdan a algunos de esos personajes y actores que llenan la pantalla. Quizás no es una obra de arte, pero a mi me gusta mucho esta película. Es la música, son los actores, son los diálogos, son las imágenes, los personajes, la pasión; es la sobreactuación, lo increible; es el guión, y, por supuesto....es  el desierto. De mujeres no hablamos, no se ve una.

Enlace a la Ficha de la película

miércoles, 27 de febrero de 2013

Un artista divertido

Exposición en Tate Modern. Un señor americano llamado Lichtenstein. Era el "pop art". Como otros, como Warhol, pero distinto, inconfundible. Una colección soberbia. Un arte sencillo, un hombre al parecer feliz, que se divertía pintando, que copiaba de las revistas, de los tebeos, un puntillista. Una exposición divertida. Lo mejor ver lo que hacía. Hoy en internet puedes pasar horas viendo sus obras y pasando de una a otra. Para abrir el apetito, ahí va mi pequeña muestra.







domingo, 17 de febrero de 2013

Cosas de Londres






     Dos fotografías de esta ciudad: Holland Park, esta mañana soledada.









Y una de las bonitas librerías que he visitado, Daunt Books, no la que hay frente a nuestra casa, la de los viejecitos del viernes, no;  la que está en Marylebone High Street.

domingo, 10 de febrero de 2013

Unamuno, ese hombre

Dos fotografías: en una se aprecia su inteligente mirada, en la otra está solo, paseando solo por el claustro universitario; no he podido elegir, las dos me parecen necesarias para acercarse mejor a este hombre que Jon Juaristi retrata magníficamente en la biografía recién publicada y que acabo de leer.


 Mi más admirado rasgo de Unamuno es su capacidad de contradicción. El ser humano es en esencia  contradicción;  la dificultad y por tanto el verdadero mérito está en la continua reafirmación. Unamuno fue catedrático en la materia.

Bilbaíno hasta la médula, también castellano convencido. Un particular  vasquismo el suyo: máximo defensor de la lengua vasca y a la vez su mayor detractor. Carlista de ida y vuelta, nacionalista español, socialista convencido, franquista declarado y por ello desprestigiado, desengañado de casi todo y vuelta a empezar.


Intelectual de salón que apoya la guerra  "pero la civil, no la militar", sutilezas que el muerto en la contienda no llega a comprender.  Desde su atalaya apoya al dictador lo mismo que lo desautoriza, convirtiéndose sin quererlo saberl en otro dictador. Escribe Jon Juaristi en algún momento de la biografía:  "En esto, como en tantas otras cosas, Unamuno se equivocaba"; el autor no oculta ni su admiración ni si desaprecio por el genio, por el ser humano. 

Maestro de maestros: Menéndez Pidal, Ortega, Borges, que no le reconoce, Clarín, Pardo Bazán, Lorca. Puntal de la generación del 98 sumida en la tristeza del fin del imperio.

Ensayista, poeta, articulista, "nivolista". Autor teatral que  odia el teatro como espectáculo.  Políglota para sus pasiones de lectura. Quijotesco hasta en el aspecto, acaso también sanchopancesco.

Enamorado de su Concha, siempre preocupado por sus hijos, atento cuidador del bienestar económico de todos.
Unamuno en la Universidad de Salamanca en 1930
Debo ahora decir, antes de acabar, que desde pequeño he admirado a Unamuno. Cómo no admirar a aquellos que siempre  "dicen su palabra y siguen su camino". Un héroe, que me era tan familiar que me parecía conocerlo.  Era mi Don Quijote. Fue mi padre quien me lo hizo querer.  Pero esta biografía me ha mostrado no solo al gran hombre, también al soberbio, al hombre necesitado de hidalguía y ansioso por recibir admiración, preocupado por las miserias de la vida y de un ego tal, que para alimentarlo tuvo que contradecirse cuando quizás no debiera. Y me pregunto preocupado si son estas personas dignas de admirar; y me pregunto si sus palabras, que hicieron daño a tanta gente, no debieron ser nunca magnificadas. ¿Hasta que punto su ser contradictorio lo fue por mantener sus ideas o lo fue por devoción al ser humano?  Y si el porqué no tiene importancia, que solo lo tienen los resultados, me pregunto qué es lo digno de admiración.
 
Con contradicción comenzó este artículo y con contradicción acaba.  Tras seis años de autoexilio, cuando Miguel de Unamuno vuelve en 1930, su primer discurso en la universidad empieza con las mismas palabras que a su salida dijo en la estación de trenes: "Volveré, no con mi libertad, que nada vale, sino con la vuestra" Emulación del "decíamos ayer" de Fray Luis de León pero no por eso menos apreciada.  Son quizás solo palabras,  pero que sacian nuestros espíritus.                                                            

                                                                                                                                                                             

miércoles, 6 de febrero de 2013

Descarriada


 Algo menos de quince minutos de buena música. La traviata, de Verdi, versión operística de "La dama de las Camelias" (Alejandro Dumas).  Un regalo.

La obertura, emoción sin palabras.   www.oberturatraviata

Violeta, siempre libre, desgarradora Stefania Bonfadelli   www.siemprelibre

"Pura sicomme un angelo" una interpretación única. Renato Bruson, uno de los grandes barítonos verdianos  www.asícomounangel

También de la película de Zeffirelli, rodada en el teatro de Busseto, el pueblo natal de Verdi, la muerte de Violeta, emoción con palabras. www.muertedevioleta

domingo, 3 de febrero de 2013

Monasterio

En la sierra. De la Sierra. Donde, durante una semana, unos pocos que nos queremos  nos divertimos con la lengua, purificamos los cuerpos, gateamos, paseamos alveinte y observamos la guapa luna. Y soñamos a media luz. Son puentes que acercan.