martes, 20 de febrero de 2024

Uxmal

Cierto que el Gran Juego de Pelota de Chichen Itzá es impresionante, aunque huela a reconstrucción; cierto también que El Castillo es un verdadero icono. Eso y otras cosas avalan su prestigio. Pero Uxmal es acogedor, te recibe sin ruidos, entre árboles y caminos malamente señalados y las ruinas aparecen por doquier de forma desordenada. No tiene Observatorio como Chichen Itzá, tampoco cenote para los sacrificios, pero tiene encanto. Se percibirá por lo que digo que Uxmal me ha gustado mucho. En Chichen Itzá me sentí como supongo se sentiría uno  al amanecer en la plaza mayor de Salamanca. En Uxmal me he sentido como me sentí en el Patio de los Naranjos, junto a la Mezquita de Córdoba. 






Uxmal está a hora y media de Mérida. Hay que saberse los trucos. Incluso la guía de Lonely Planet no me ha servido de mucha ayuda. Preguntas aquí y allí y al final vagoneta hasta Muna  y en taxi diez minutos hasta Uxmal. Las guías de viaje empiezan a tener competidores demasiado serios. Un enemigo tan bueno como Booking deja a un lado cualquier propuesta de cualquiera de estas guías. Y en restaurantes pasa algo parecido.  Lo relativo a transportes, opciones de viaje etc suele ser muy aprovechable pero ya se ve que la realidad nos desborda. Y ojo, que la edición de mi guía es de 2022.













Mientras esperaba a la vagoneta en Mérida, en el Parque de San Juan, me he comido un  horrible bocata que me ha sabido a gloria. En la sucia pared un ensuciado anuncio: “Solicito cocinera, 300 pesos/día” (unos 16 euros). De la dedicación no se dice nada, me lo puedo imaginar. He visto decenas de estos carteles  por toda la ciudad. Transmiten la sensación de que aquí hay trabajo, eso se transmite.


Entro a primera hora, a las 9. Muy poca gente y eso también es un valor. Y hablando de valor, he tomado un cafecito antes de entrar en un sitio superchulo y el palo deja atrás récords bien  conocidos: 156 pesos, 8,5€. Y de una asquerosa cápsula. No son nada cafeteros los mexicanos, se conforman con el café americano. Curioso también que en los locales no turísticos no se sirven bebidas alcohólicas, ni una miserable cerveza (en Muna la tuve que comprar en una tienda y llevármela al chiringuito). Lo que también están aprendiendo de sus vecinos es la operativa “propinera”. Cuando vas a pagar con la tarjeta te preguntan porcentaje, 10%, 15 %, es la propina. Ya me he acostumbrado y ni lo discuto, no será por ganas a veces.









Pensé que tanta ruina iba a ser mi ruina, pero no, cada rincón de Uxmal es un deleite para el cuerpo y sobre todo para el espíritu. Hoy sí, hoy aburro con mis fotos. Y mientras las cargo pienso de nuevo sobre mis dudas en torno a los sacrificios humanos. Y he reparado que los mayas eran más indulgentes que los egipcios; estos se llevaban los criados a la tumba, aquellos les sacaban antes la sangre. Y sobre sacrificar al enemigo qué de nuevo se puede decir; hoy en día se sacrifican no solo soldados, también niños. Lo de las vírgenes era un poco diferente, ya se sabe, lo relativo a las mujeres ha tenido muchos altibajos a lo largo de la historia. Mi otra gran preocupación, el canibalismo. Qué voy a decir, una vez sacrificados, quizás mejor comérselo uno mismo que dárselo a los buitres; el hambre es muy duro.












Dos horas y pico me separan de Campeche donde duermo. Al llegar al hotel tengo una pequeña decepción: es barato (29€ la noche), es limpio, la habitación es grande y el dueño es amable y eficaz en extremo. Pero hay dos cosas que me revientan: las cortinas y las vistas; y lo peor, si tapo las vistas solo veo cortinas. Mala leche, no todo sale bien.



A dos metros un muro.




Puro puticlub










 









Mientras ceno al aire libre en un lugar de esosde Tacos, Antojos, Carnitas, Tortas, Salbutes, Panuches y otras mil maravillas se me acerca una señora que vende pasteles (al restaurante no le importa que otros hagan sus negocios a la vez que ellos hacen el suyo), hablamos, me cuenta que se vino hace cuatro años de Ciudad de México a estas tierras. Secuestraron a su marido, tenía un Uber, le pidieron 1.000.000 de pesos por el rescate. Lo tuvo que pagar. Y se vinieron.


Me como una sopa de pavo, un tamal y !una horchata! Riquísima. Olvídense de Alboraya. Con esto me voy a dormir como un señor





lunes, 19 de febrero de 2024

No entiendo tu lengua

Dicen algunos que el origen del nombre de la península en la que me encuentro es Yuk ak katán (“no entiendo tu lengua” en maya). No lo discutiremos.  “Se non ê vero ê ben trovato”. Conquistadores de imaginación desbordante.

Es fácil echar imaginación sobre un mundo tan fascinante como el maya. Si agudizas el oido puedes oír a los locales, sean conductores de carruajes de caballos, sean vendedores de marquesitas o sean meseros charlatanes, contar cosas sobre los mayas con tal firmeza, con tal convicción, con tal desparpajo, que si no reparas en la situación, te lo crees, lo almacenas y llegado el caso lo repites. Que me digan a mi cuántas veces no nos hemos visto en situaciones similares con temas mucho menos jugosos. Y lo repetimos y repetimos, con dos cojones.



Hoy tocaba descanso de mitad de travesía (tercio para ser preciso). Mérida era un buen lugar para patear. La constante pero ligera lluvia durante todo el día no ha sido un problema sino más bien un respiro. Desde la 66 con la 59, que es donde está mi hotel, hasta la 47 con la 60, que es donde empieza el paseo de Montejo, otra ciudad dentro de la ciudad. ¿Se me entiende el tema coordenadas? Es así de sencillo: norte-sur calles impares, este-oeste calles pares (y luego los recovecos, los detalles). Si te pierdes, ni preguntar, andas una cuadra en cualquier sentido y ya sabes dónde estás. No hay nada como viajar. 



Esto no es Mérida, lo juro. Es el paseo de Montejo


Es sí es Mérida. Olvidaos de lo que dicen, es por hacerse una idea de cómo es la ciudad.

https://www.youtube.com/watch?v=r0evNdY4Er4


He entrado a un solo museo, el de la ciudad de Mérida. No vale nada. Me interesaba otro, cerraba el domingo.  Pero cualquier situación sirve para dar vueltas al coco. Había una exposición de vestidos, de una modista, Elena Martínez Bolio, para mi desconocida (también para wikipedia) que hay que ver lo que cosió… Dos fotos para hacerse idea. Por mucho blog que yo escriba el viento acabará con ello; lo de esta afanosa modista ahí está, mi respeto por aquellos que hacen y hacen y hacen bien y dejan hecho. 







Había también una muy pequeña exposición de cuadros sobre rebozos. Me ha gustado una explicación que introducía a la muestra, en los cuadros no he fijado mi atención. No me digan que no es bonito.



Rebozo



Yo me acuso

La tarde ha sido de lectura y de corrección de blog. Pero antes he salido a la terraza a fumar un purito. Al otro lado de la calle, un mendigo tirado en el suelo. Hay tantos, me digo. Pero observo que parece querer moverse o mejor dicho, levantarse, y no puede, estará borracho. Gente pasa a su lado con total indiferencia. Me digo: acabo de fumar y bajo a ayudarle. No me ha dado tiempo. Un coche pequeño ha parado, ha puesto los intermitentes y dos niñas han salido del coche y le han preguntado al mendigo si estaba bien. No hay respuesta. Le agarran de los brazos, se levanta y echa a andar sin decir nada. En ese último momento un señor de los que andaban cerca se acercó a ayudar a las niñas. Me he quedado triste, sin humo.




Mi hotel. Primer piso, terraza esquina y la otra



Sentado en mi terraza est era la vist









Nota para los seguidores


 


He revisado las últimas entradas, sabía que había los errores. Por si alguien quiere revisar algo. 

Escribir bien exige dedicación y cuando por la noche me pongo a la tarea estoy muy cansado y llega un momento en que ya no reviso y publico. Y eso no se debe hacer. 


Una lectora bienintencionada dice que quizás me he equivocado de profesión; si con la que compara es con la de “jubiloso”, que es la que tengo desde hace ocho años, digo que no, que me quedo con la que tengo. Escribir no es difícil, escribir bien cuesta mucho trabajo, pero que además lo escrito tenga valor es solo patrimonio de los elegidos.








Un apunte para los lectores en móvil. Sugiero que prueben  a ver el blog  en “versión web” (pinchando abajo del blog), es como está diseñado y se ve mejor la estructura, aunque tal vez se lea peor. Lo ideal, por supuesto, la gran pantalla.


Por último, supongo que más de uno se habrá preguntado si es correcto escribir México, con x.  La respuesta es sí; pero no me sea cafre, la x se lee jota. En España y en el mundo entero (bueno, quizá los anglosajones se dejan llevar, pobrecitos). Lo mismo con el gentilicio, preferible mexicano a mejicano.




domingo, 18 de febrero de 2024

Aluches

 


Uno de ellos es un bocazas, de esos a los que viene bien escuchar un poco, lo justo y así captar alguna información útil; viene de Guanajuato. El otro es un hombre sensato, culto diría yo, con el que cruzo dos palabras sobre el México actual. Empiezan a hablar entre ellos, capto que hablan de  aluches, me entrometo y pregunto qué son los aluches. Hombrecillos traviesos me contestan, como los elfos. El listo, cómo no, me cuenta su experiencia con los aluches, cómo se le aparecieron y cómo conseguía evitarles rezando padrenuestros. Ya estamos, me digo, hete aquí una persona con sólidas creencias. El sensato dice, a media voz, eso sí, que él también ha tenido contacto con aluches. Este se quiere quitar del medio al listo, pienso yo. Pero no, no es así, algo debe haber, sorprendentemente no  dejan de hablar durante la hora y media de viaje. 



Viajamos en una “vagoneta” hacia Celestún, un pueblo al lado del Golfo de México situado en medio de una reserva natural protegida y por la que espero pasear en barca.  


En maya es alux,  plural aluxes, casi todos se refieren a ellos como aluches. Son pequeños, como hasta mi rodilla, duendecillos enanos vestidos a la tradición maya, invisibles, aunque a veces se aparecen para asustar, juguetones… pero también seres mitológicos, protectores y otras mil zarandajas. 


Percibo, en los pocos días que llevo en México, un interés muy notable por lo sobrenatural por las ancestrales tradiciones de cultos extraños, por los mitos, por el esoterismo, por las tradiciones, por la  religión,….y quién  no lo ha oido, por el culto a los muertos.  Me decía el ínclito guía de Chichen Itzá que no, que a los jóvenes ya no les va la religión (católica, se entiende), que ahora están mucho más interesados por otras fuerzas  “más” espirituales. Pues eso.



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Fijense con atención y divisarán
 los flamencos






A la barca subimos siete, seis mujeres y yo. Son cuatro hermanas, una “como-si-lo-fuese” y la sobrina. Casi tres horas de recorrido. Un paraíso que de momento tiene el respeto del pueblo y de los gobernantes. Ni se puede construir ni se puede vivir, no hay chiringuitos, no hay ruidos, no hay nada, solo naturaleza. Y flamencos, por eso estamos aquí, que en marzo desaparecen. No tenemos mucha suerte, se ven flamencos pero un poco alejados. Las bellísimas salinas aguas rosadas nos recuerdan que hay flamencos pero quisiéramos poder tocarlos… Luego los manglares, paseo ensoñador, solo quien lo vivió lo sabe. Y casi al final, baños mayas (siempre maya, todo maya), baños de lodo en medio del mar, el agua no llega a la cintura, dicen que te deja la piel de un bebé. 










Una travesía entretenida con las mexicanas del norte, de un lugar llamado Reinosa, muy al norte, frontera con Texas. Nos hemos reído. Siento que los españoles somos muy bien recibidos. Todos se dirigen a ti con respeto y aprecio. En otro momento hablaré de esto, de cómo percibo a unos y a otros, y cómo percibo que nos perciben, más adelante.



Las seis chamacas y el salvavidas

Como en un chiringuito de playa. Boquinete, un pescado frito cuya blancura y tersura hacía tiempo que no disfrutaba. 


De vuelta a Mérida paseo por la ciudad y a las 8 me acerco a ver, frente a la catedral, un anunciado espectáculo sobre el famoso juego de pelota maya. Lamentable. Qué cosas más chabacanas y faltas de seriedad se les ocurre hacer a nuestros gobernantes, aquí y en Pernambuco. Porque esto lo he visto también en España y en otros lugares de Europa. Les das dinero, un ordenador, gente que necesita ganarse la vida ( actores en paro, guionistas más que mediocres, magos de la magia informática y de los programas audiovisuales, funcionarios serviles, políticos chupatodo) y te hacen un espectáculo “único”, sea con la pelotita sea con un proyector frente a la portada de la catedral de turno. Lamentable.


Duermo de maravilla, a pesar de los pesares.