miércoles, 19 de febrero de 2025

9. Portuñol

He pasado media mañana en Brasil. No me atraen estos lugares fronterizos cuya razón de ser es la venta de toallas, mantelerías y de todo un poco. Lo que me atraía para venir aquí era el portuñol; se habla en Rivera y en Artigas principalmente; en la frontera entre España y Portugal al parecer también se habla portuñol, no sé cómo de parecidos son los dos. 

He cogido pronto un autobús y en hora y media ya estaba en Rivera, ansioso por escuchar el idioma (incluso grabarlo) y finalmente triste por mi ineptitud. He querido grabar en la calle, en un supermercado, en una tienda pequeña…. imposible.  Quería enviarle una muestra a mi seguidora brasileña pero se ha tenido que conformar con un mal video acompañado de incitaciones a la envidia: yo estaba pisando suelo brasileño y además estaba a escasamente 1600 kms. de Sao Paolo, su casa... 

La comida la pago en reales, solo en esto se aprecia el cambio de país.

Son dos ciudades pegadas:  Rivera (Uruguay) y Santana do Livramento (Brasil). En torno a 80.000 personas cada una. No hay frontera. Un gran parque/plaza de la Independencia divide las ciudades, a un lado Brasil, al otro  Uruguay. No he visto nada igual.


Antes de patearme la comercial ciudad, que como imaginaba carece de interés, he dejado la mochila/maleta en una óptica (sí, sí, en una óptica) para poder moverme cómodamente. Esto me recuerda a que casi mejor volvemos a ayer noche, cuando acababa de escribir mi última entrada en el blog. Eran las 21:30.

 

Cené en el hotel y me puse a leer en el vestíbulo con sin confianza en que el amigo S se presentase como me había anticipado por la mañana. 

S es un buen amigo de E, está jubilado pero le ayuda, dos días por semana, a gestionar sus negocios, hoteles y otros “entretenimientos”.  Pero hablemos primero de E. 

E es un empresario nato, no para. Tiene pasión por coleccionar objetos de todo tipo. También la tiene por reconstruir “objetos inútiles”, concretaré: ha reconstruido más de 20 Ford T; sí, esos coches de hace más de un siglo que hemos visto en mil películas. Él dice que esta obsesión se debe a un trauma que tuvo de pequeño: en su casa se destruía y  él decidió dedicar sus esfuerzos a reconstruir. 

Es en el hotel en el que me he alojado (ver fotos de ayer) en el  que se dedica todo un pabellón para enseñar a los huéspedes los 22 Ford T que ha logrado reunir; en su mayor parte eran pura chatarra y consiguió que incluso cinco de ellos funcionasen. Hay hasta un Ford T fúnebre y un Ford T tipo bus precioso (pronto lo va a poner a dar paseos a los clientes). En el museo hay otros mil cachivaches adquiridos yo diría que de manera compulsiva; no hay criterio, solo el “me apetece”: un carrito de niño de hace cien años, herramientas de todo tipo para hacer zapatos a mano, con su muestra de zapatos, una garita de atención al cliente de una oficina pública de tiempos de maricastaña, una máquina de tren (que en breve te recibirá al entrar al hotel), la reproducción de una  farmacia de, yo diría,  principios del siglo pasado (todo con materiales originales) etcétera. Como se ve solo hay algo en común: el capricho.



Ford T



Volvemos con S que es quien me enseñó el museo y me dio todo tipo de explicaciones. Luego nos sentamos a tomar un café (qué remedio) y no paramos de hablar hasta las 12:30. Es un hombre que ha estado  muy implicado en temas políticos, trabajando en ONGs y más tarde como funcionario público, siempre cerca de la Izquierda. El ejemplo de uruguayo intelectual y progresista que algunos tenemos en nuestra mente. Lo cierto es que aprendí mucho, sobre el país, su historia y sus gentes; además me divertí. 


Esta mañana a las 7:15  S apareció cuando yo acababa de desayunar. Como ahora vive en Rivera (temporalmente porque piensa volverse a la costa, a Maldonado), le he preguntado dónde podía dejar la mochila mientras reconocía el lugar. Y así llegamos a la óptica que mencionaba más arriba. 


Pero no salimos de la óptica. Porque después de comer en Brasil me he acercado a por mis pertenencias y, como tenía tiempo y no me gusta hablar, me he hecho invitar a un café (de sobre) por quienes atendían en la tienda, D y K y, así, sin darnos cuenta, una hora de cháchara; si algún cliente tuvo tentaciones de entrar, bien seguro que las venció rápidamente, los tres estábamos muy ocupados arreglando el mundo.  

D es un hombre al que le gusta moverse; y se ha movido. Habla correctamente portugués porque vivió en Brasil; también ha vivido en Estados Unidos. Pero al menos no me ha hablado de querer emigrar, aunque sí hemos hablado y mucho de emigrantes y de mezclas de pueblos y lenguas. 

Y yo a lo mío, al portuñol.  Tenía una duda: si este “dialecto” (así lo clasifican los lingüistas) era de uruguayos que tiñen su español de portugués o de brasileños que hacen lo opuesto. Hoy en día más parece lo primero (no quiere decir que siempre haya sido así); un argumento que convence, dice D,  es el observar que la mayoría de los uruguayos fronterizos hablan portugués y son muchos menos los brasileños que hablan español. Pensemos que hoy Brasil es un “gran país”, hace unos años no era lo mismo. La historia va y vuelve. 

Lo que sigue admirándome es que el portuñol de España/Portugal sea el mismo; el amigo D así lo confirma.

Y para acabar, un sucedido que ha contado D cuando hablábamos de emigración, libertad de movimientos etc y que  tiene mucha miga. Yendo él, D, en coche con un amigo de Rivera hacia Cerro Largo (sudeste del país) les paró la policía; dónde va, les preguntan; el amigo, guasón, contesta: a Salto (noroeste del país). Pero eso es en sentido contrario le contestó el policía. Bueno, verá, sí, dijo el amigo, pero cada uno va por donde quiere. El policía les mandó seguir. Y siguieron, riendo y riendo.


Si alguno se ha quedado con ganas (no creo) ahí tiene dos enlaces. Uno de ellos es el documental  "Vozes das margens" en el que se oye hablar en portuñol;  quien hable portugués o el que lo esté aprendiendo aprecie las diferencias y ya me contará.


Entrevista sobre portuñol



Documental "Vozes das margens"



De frontera a frontera. El autobús llega a mi siguiente destino, Paysandú; el río Uruguay separa a esta ciudad de una argentina, Colón.










martes, 18 de febrero de 2025

8. Un guiño, nada más

 



Sin título (como los grandes artistas)

7. Tacuarembó

 En Tacuarembó nació Carlos Gardel. La ciudad que se baraja como alternativa es Toulouse (Francia). Lo que es seguro es que se nacionalizó argentino. En fin, que yo, nada mitómano, creo, me había propuesto que una de mis escalas sería esta. Creo que también ha influido el nombre de la ciudad, es difícil no sustraerse a la magia de un nombre tan bonito y que por fin digo de corrido y con naturalidad. 


El del fondo es Gardel



Ya veo difícil el oír tangos en directo en este viaje (los festivales son en invierno, ahora es tiempo de vacaciones) he de compensar con la visita de esta ciudad que, por lo demás, es completamente anodina (y eso que tiene el triple de población que Paso de los Toros)





Al final no he cumplido con mis jóvenes amigos de PdT. He decidido venirme esta mañana a primera hora; los horarios de autobuses me complicaban otras opciones. No había reservado en Tacuarembó pero tenía  en mente dormir en lo que aquí llaman  "estancia". Aprovecho para decir que en Uruguay no todo está en "Booking". Al principio desconcierta, pero es de agradecer, lleva tiempo pesando la situación de casi monopolio en la que está la plataforma; especialmente penosa para los establecimientos y que al final pagamos los usuarios. Empezó suavecito pero se ha vuelto voraz. En fin, que mirando por aquí y por allá y tirando de wasap (que sí, que aquí si que lo tengo) me organizo algunas reservas. La estancia es un tipo de alojamiento "más al aire libre". Ahí van tres fotos de el lugar en el que al final me he alojado. Tiene un problema, la distancia del centro de las ciudades, pero nos buscamos la vida, oportunidad para llegar a los 10.000 pasos, jaja. Lo que creo que no haré, y que  sí he tenido en mis planes, es el irme unos días a una estancia en medio del campo, una verdadera estancia, con sus gauchos, sus caballos y sus gallinitas. No he encontrado algo que me convenciese; yo creo que eso de ordeñar vacas, que también estaba incluido (la puñetera pulserita de todo incluido) inconscientemente me ha echado atrás;  sacrificaremos a los "martín fierro" que sea necesario.






De alguna manera lo he insinuado pero ya es tiempo de decirlo con contundencia: tomar un café como Dios manda es imposible; no te digo pagar un precio razonable. Es muy normal pagar 3, 4 o 5 euros por un mal café y en un sitio muy normalito. Estoy desesperado. Creo que esto va a condicionar mis futuras etapas. No es broma: esto pesa. Yo por el mate de momento no paso, pero que conste que a ellos les entiendo.
Cómo somos los europeos, nos llevamos todo lo bueno. Hablando de europeos, en estos dos últimos días son varias las veces que he oído hablar con "codicia" de la obtención de la ciudadanía europea, concretamente italiana (más que española). Todo el mundo quiere emigrar, les cuentan películas de final feliz y creen que a ellos también tocará el gordo. Hablan de cambiar de país con total frivolidad, parece que no se dan cuenta de si les va mal es retorno con rabo entre piernas; y si les va bien, camino de no retorno. Parece que nadie quiere quedarse donde le ha tocado en suerte (no siempre mala).


Le dicen "el hongo". Ni idea de qué relación tiene con el tango.

Nota para seguidores, que no sé cómo funciona esto de los comentarios. Los leo todos, me gustan mucho, contesto a todos, gracias.




lunes, 17 de febrero de 2025

6. Impecable


La decisión fue acertada. Estoy en PdT (Paso de los Toros). Me sorprende la magnifica terminal de autobuses que me recibe (lloviendo a cántaros) porque la ciudad  tiene 14.000 habitantes y sobre el papel (lease Booking.com) no ofrecía muchas opciones para alojarse. Me monto a un taxi y le pido que me lleve a algún hotel apañadito. A la segunda acertamos, en medio de no se sabe dónde pero muy correcto. No es barato (60 dolares) pero es lo que hay. Ya hablaré de los precios. Inmediatamente cancelo el de las cabañas, dejo la maleta en el hotel y a comer, a comer donde la Claudia, con vistas a otra "calle del oeste"; mientras como veo cómo para la lluvia y el sol hace lo que puede por salir. Parece que las cosas se enderezan, aunque no sé muy bien qué hago en este pueblo perdido de la mano de Dios. Ni lo entiende ninguno de aquellos con los que me paro a hablar.



PdT: a cuatro horas de Montevideo,
a hora y media de Tacuarembó. 
Siempre por la carretera 5

Como esos dos chavales con los que me cruzo justo al salir del hotel  para hacer una rueda de reconocimiento. Ellos tampoco saben muy bien lo que hacen aquí. A la chica (Majo, de Maria José) se la ve feliz porque en marzo empieza Medicina; en Montevideo, dónde si no. El chico que parece que tuviese 16 años (y tendrá más de 22)  es listo como una liebre (¿son las liebres las listas?) pero no sale de aquí. Dice que esto es aburrido, muy aburrido: nada interesante en 300 kms a la redonda.  No paran de sonreír pero está claro que echan en falta algo. Les pregunto qué hacen el fin de semana: él jugar a fútbol, ella ver jugar a fútbol (el fútbol en Uruguay es una religión). Aunque ayer fue un sábado especial, estuvimos de cumpleaños, en la casa de ella....hasta las cinco de la mañana; ni tan mal. ¿Y ahora? A montar en moto. Como no me pueden orientar en esos 90.000 km2 en derredor, les pido consejo para PdT. Me mandan a una panadería a comprar tortitas fritas (les hago caso, está buenísima), al "Pingüin a tomar un café (es la heladería/pizzería/cafetería de la ciudad) y que, si me gusta andar, no deje de ir hasta "el sauce".  Lo voy dejando porque me lío con otros locales en el Pingüin y cuando me quiero dar cuenta se me ha echado la noche encima. Me acerco al Sauce pero decido dejar el disfrute para mañana. Es un parque al lado del río, Río Negro. Ahí van dos capturas de imagen del mapa para que el curioso sepa donde pilla este pueblo (Majo y Tiago dicen que para ellos es pueblo, entre ellos no dicen ciudad).








Río Negro bañando PdT y más...


Los gauchos buscaban el lugar más bajo para pasar el ganado, ahí nació Paso de los Toros. No es que aquí pasen de la tauromaquia, seguro que alguno lo ha pensado.  En 1959 sufrió unas inundaciones terribles; he tenido la mala idea de enterarme justo en el autobús cuando me acercaba, en medio de una machacona lluvia.
Y como habrá  quien todavía no entienda lo que digo, que PdT parece una  "Ciudad del Oeste", ahí va un enlace, edulcorado como lo están casi todos en youtube.  Quede claro que el video no miente. Pero desde abajo, con los pies en la tierra, si cambias los coches por caballos, la pizzeria por un "saloon" y donde hay aceras y carreteras poneos tierra, lo juro, estamos en una "Ciudad del Oeste" . Me temo que voy a ver alguna otra en el resto del viaje.


Antes de despedirme, nota lingüistica. Está de moda, lleva ya unos años, decir que esto y lo otro es espectacular. Me repele, para mi casi nada es espectacular. Dicho sea de paso son también pocas las cosas que son históricas...y ahora lo es hasta el gol que metió la Arandina la semana pasada (si lo metió, que no tengo ni idea). Pues bien, aquí también dicen espectacular. Pero hay otra palabra que repiten una y otra vez y que me embelesa: impecable. Todo es impecable: lo que he dicho, la factura, el adelanto a ese coche, la canción de la radio, la caída de la señora...todo todo es impecable. En su primera acepción, "sin tacha" y en la segunda, "incapaz de pecar". ¿A cuál se referirán? (ellos, todos tan impecables).


domingo, 16 de febrero de 2025

5. Vienen las lluvias

 Voy hacia un lugar llamado Paso de los Toros, un pequeño pueblo “como del oeste”.  En autobús, un buen autobús. Son las 9:30 del domingo 16. Justo antes de salir oigo una conversación detrás de mi: “fuertes lluvias me ha dicho“. No espero, echo un vistazo en internet y efectivamente, veo que hacia donde voy todo son lluvias. Creo que afecta a una gran parte del país. Mi reserva en Paso de los Toros es en un “hotel de cabañas”. Lo malo es que no hay mucho donde elegir, ni en ese pueblo ni en los que hay antes ni en los que hay después. Dedico más de una hora a buscar alternativas y decido mantener el destino ( a tres horas y media) y buscaré un hotel cuando llegue (si lo hay; si no, camino de vuelta, tan inexistentes son las opciones). Por cierto, que la carretera por la que vamos está en reconstrucción, están doblando los carriles y causa una sensación terrible de provisionalidad. Creo que toca domingo de casita y lectura.

Pero volvamos al día de ayer en Montevideo. 







Eché un  vistazo al mapa de mano que me dieron en el hotel. Los que hayan leído la entrada de ayer entenderán por qué me eché a reír cuando leí  la lista de museos: Del Carnaval, El Juguetero, Arte precolombino e indígena, Artes decorativas, casa de Lavalleja, Romántico, Casa de Rivera, archivo de imagen y la palabra, Gurvich, Figares, Andes, De las migraciones, Numismático, Del Tango, Militar, Pedagógico, Del azulejo, Del Cannabis, Del Fútbol, Naval….y así hasta 35 museos. De chiste. En fin, que me fui a una librería, solo por el nombre, “Puro verso”. Enorme, de las que ya no existen, vacía; dejará de existir. 








Me llama la atención un llamado “Centro Cultural de España” y entro. Fue inaugurado en 1996 por los reyes de España y ahí sigue, con su biblioteca, sus ciclos de cine y sus exposiciones; en la azotea hay un jardín y, aunque el edificio solo tiene cuatro pisos, las vistas se me hacen mucho más cálidas  que las del piso 22 del día anterior. El edificio es del estado uruguayo, la financiación creo que compartida con el español. No pude por menos que pensar en qué interés tienen este tipo de “centros”. 18000 libros en la biblioteca, tres lectores; una pequeña exposición “audiovisual” que seguro que recibió sus visitas el día de la inauguración, un piso dedicado al tebeo, un panel sobre Paco Roca, otro sobre Ibáñez, montón de Mortadelos y de Axteris. no menos de 6 u ocho personas permanentemente atendiendo el recinto y otras tantas en la trastienda. Todo ello para que un tío raro como yo decida visitar este Centro en lugar de uno de los inigualables museos que adornan la ciudad; no creo que ayer hubiese otro visitante, no mientras yo estaba allí. No sé. No entiendo.



Mortadelo y Filemón. Y otros muchos.


Desde la bonita azotera




















Quería oír cantar tangos. La guía, lonely planet, no ayuda, muy insuficiente. Internet tampoco, Deben ser los carnavales,…. o yo….o los tangos. Al final fui a un bar que me dijeron, pero solo había baile. Me apunté un centro, “joventango”, intentaré visitarlo en mi última noche en Montevideo. Como tenía tiempo antes de comer, seguí el consejo de un iluminado, vaya a verlo, merece la pena, el “Mercado Agrícola”…. !Joder!  Ya se lo imaginan, otro mercado gastronómico…!Qué horror!  Menos mal que el autobús fue barato y me podía permitir los 20 minutos de ida y los otros tantos de vuelta. 


A primera hora de la tarde me fui al cine. Sí, me fui a la cinemateca nacional. Sé que extrañará pero amaneciendo a las 7 de la mañana el día es muy largo y da para todo. “El joven Lincon”, de John Ford, con Henry Fonda jovencísimo, a veces irreconocible, la gesticulación inconfundible. La tenía en mis pendientes, no podía dejar de verla en pantalla grande. Disfruté.


Por la noche al teatro. Ricardo III, de W. Shakespeare. Una compañía de teatro independiente, “El Galpón”  Impresionante. El teatro, un gran teatro, este moderno (El de ayer, la Sala Verdi, era pequeñito, de los de antes, una cucada). Era día de estreno, estaba lleno.Una versión libre, seria, profesional, buena puesta en escena, de mucha calidad.

No recuerdo ahora el nombre de la última compañía independiente importante que cayó en Madrid, qué lastima, la visitamos varias veces. No sé si aún queda alguna de relevancia en España (con teatro propio). 

Esto sí da personalidad a una ciudad.  

Por si fuera poco, el teatro me salió gratis. Quise sacar la entrada por internet pero con la tarjeta joven había que pasar por taquilla; como el teatro estaba cerca, me acerqué. Yo creo que fue  mi encanto personal, lo cierto es que salí con una “entrada de cortesía” en el bolsillo. Era mujer quien me la dio.

sábado, 15 de febrero de 2025

4. Montevideo

Una primera impresión me llevó a equiparar Montevideo con Lisboa. Subidas y bajadas aparte. Y en lugar de fados, tangos. Pero no, Lisboa tiene encanto. Todas las ciudades grandes se están despersonalizando. Se decora el centro (de forma siempre muy parecida), se llena de bares y restaurantes "típicos", se colocan aquí y allí estrafalarios museos (de cerámica, mate, del artista que murió y nunca fue reconocido etc) y se cambia a los vecinos por turistas. Un enorme trampantojo.  Cuando sales del centro, para ir a un museo un poco especial, para ver un monumento alejado o para ir a un restaurante "más local" , te das cuenta de cuán hostiles se están volviendo las ciudades. En Montevideo hay muchos árboles por las calles, árboles enormes que, lógicamente, destrozan las aceras, case imposible pasear. Los coches, los pitidos, los semáforos, gente como hormigas, hostilidad.  Y recuerdo: de los 3,5 millones de habitantes que tiene Uruguay, más de 2 viven en Montevideo; "están locos estos romanos", que decía Asterix.

Para tener una mejor perspectiva de la ciudad lo primero que hice esta mañana fue acercarme a la torre de Intendencia, subir al piso 22 y, en palabras de la avispada guía del día anterior, disfrutar de una visión 360º. Lo de los grados es verdad; a la vista le salva el Río de la Plata al fondo, el agua da mucho color.

Luego me acerqué (un decir, porque estaba a casi una hora andando) a la Central de Autobuses donde se suponía que me podían informar del país.  La avenida principal de Montevideo se llama 18 de julio;  vaya nombrecito, a algunos les recordará "el glorioso alzamiento", a otros, más positivos, la paga extra; los jóvenes seguro que no saben de qué les hablo. Aquí conmemora la jura de la primera Constitución, 1830.

En una pequeña oficina, la de Turismo, descuidada y hasta sucia, un hombre muy amable me ha llenado de folletos, el resto va de mi cuenta. 

La Central  de autobuses atiborrada de gente y llena de comercios de todo tipo (es un gran "shopping" me anticipó la guía; en eso tenía razón), con escaleras automáticas por doquier y McDonals, pizzerias y kebabs para aburrir. Había incluso autobuses. La estampa me ha resultado familiar. 

Lo que vale no se ve, está escondido, hay que buscarlo con ahínco. Excepto la gente, que te la cruzas y te olvidas. Me gusta aprovechar las pequeñas oportunidades que te da el viaje para hablar con unos y con otros, eso es lo mejor. Los uruguayos son cercanos, educados, nada engolados (imposible no comparar con los cercanos argentinos, tan sabelotodo). La atención de la camarera, todas jovencillas, en el lugar donde me he comido mi primer bifé (nada especial, destacaban más las verduras de guarnición). El lugar se llama Escaramuza y tiene, como puerta de entrada al restaurante, una preciosa librería, de altísimos techos y bien abastecida.  La librería llena (también el restaurante). Una verdadera joya a la que se llegaba tras otra media hora andando; mereció la pena.


Al fondo el restaurante. Siento lo del modelo, es lo que hay. 
También es de lamentar lo del fotógrafo.

Por la tarde tenía entradas para un espectáculo de Carnaval. Los hay por toda la ciudad durante el largo periodo que dura. Elegí uno al aire libre (también los hay en teatros). Dos minutos antes de empezar se puso a llover. Hay que joderse. Lo cancelaron, me cambian la entrada, tengo que ver cuándo puedo, si puedo). Ni corto ni perezoso, decisión rápida, me he ido al teatro, una obra, hay que joderse otra vez, española ("Las palabras de los otros", no hace mucho en Madrid). Sesuda (sobre el bullying, abuso de poder y otras zarandajas), de calidad, notable interpretación. 

Lectura y a dormir pronto. Afortunadamente en este viaje no he sabido lo que es el jet lag.

Tengo la sensación de que hoy he puesto triste a mis seguidores.




viernes, 14 de febrero de 2025

3. Fun fun, divertido divertido.

"Baar fun fun". A cinco minutos de mi hotel,  así se llama el local tanguero con más sabor de Montevideo. De ahí vengo, de ver bailar tangos. Un bailar digno del circo del sol. Mantiene la elegancia del bailar clásico pero al ser tan rutilante obnubila. Lo he pasado bien pero me quedo con el clásico; otro día probaré, aquí o en otro sitio. Queda pendiente oír cantar tangos. Tiempo al tiempo. Ahí va un enlace con youtube; los bailarines eran los mismos, de los bailes el del enlace el más tranquilito.   Enlace tanguero al Baar fun fun


El día ha sido largo. Empezó en el autobús que me llevaba a Barajas. Una joven compañera de viaje, digamos Z,  me da conversación, como si yo no me bastase solo. Hablamos de mil cosas, para mi un enorme placer hablar con gente joven. Z trabaja en una empresa holandesa, hasta hace poco allí, ahora desde casa. Dice que ha sido muy lectora pero que lo tiene aparcado, dice que ahora lo va a retomar, la creo. Lo mismo con el cine, dice que nos veremos en el cineclub; veremos. 


El avión lleno. Mi fila la 56, la última, pero con un sitio libre a mi lado. El vuelo, largo, 13 horas, me da para leer, ver una película y dormir.  8:45 en Montevideo, me sobra toda la ropa, el sol luce radiante y el viajero se anima: mejor aquí que en Luxemburgo (por decir algo), digo…


Para pagar el autobús que me lleva al centro compro unos pesos a un chaval que viene de Madrid, primer uruguayo con el que cruzo unas palabras. Al poco descubriré que cualquier pago en metálico supone un derroche; pagando con tarjeta ahorras el 22% de IVA, increíble pero cierto. Antes de llegar al hotel compró la tarjeta para el teléfono y , salvo por el wasap, se puede decir que ya estoy listo para recorrer el país. 


Tengo que organizarme y busco una oficina de turismo en la que me puedan aconsejar sobre la forma más óptima de recorrer durante dos semanas el país. Me encuentro con la más viva del lugar y que malamente me informa sobre lo que puedo hacer en Montevideo; no te digo si me aparto unos kilómetros. Lo dejo para mañana. 



Habrá a quien le extrañe que no sepa lo que voy a hacer, pero así es. Casi siempre actúo igual. Solo sé que estoy en la capital hasta el domingo y que vuelvo a ella dos días antes del vuelo a Madrid; y esto porque considero que en Montevideo podré hacer muchas cosas de las que me gustan; si no, ni eso tendría previsto. Rellenar el resto se va haciendo in situ, poco a poco.

Hoy he comido pescado, nada especial, espero mejorar. El primer homenaje carnívoro será mañana. He paseado por el famoso Mercado del Puerto pero creo que elegiré otros sitios menos “turistificados”. Hay que ver cómo han proliferado los mercados reconvertidos en templos gastronómicos. Solo me gustan los auténticos, lo que en general quiere decir  humildes, de servilletas de papel y platos de picnic (de plástico o blancos de la abuela),familiares, lo contrario de la sofisticación, lo opuesto a la estúpida masificación que nos invade. Recuerdo sin ir más lejos el de Oaxaca que visité ahora hace un año; eso sí que era un mercado gastronómico de verdad. Vease mi blog (perdonen la autocita).


Un rato para la siesta y la lectura y a las 7 de paseo a la vera del Río de la Plata, que más que río parece mar. Una buena puesta de sol y cómo no, una vez más sorprendido por la afición que esta gente tiene al mate. Porque no me digan que no hay que tener afición para cargar a todas horas con la hierbecita, el termo con su agua caliente, el mate propiamente dicho (la taza en la que se sirve), la bombilla (no para iluminar, sino para sorber; véase segunda acepción del DRAE) y otras delicadezas que llevan los profesionales (pava, portamate etc). Y no son dos ni tres, son todos. Como antes, cuando la gente llevaba el periódico en la mano; estos llevan el equipaje de mate.  Y hablando de mate, de la hierba, para el que no lo sepa: Uruguay fue el primer país que legalizó la marihuana, llegó a venderse de manera normal en tiendas específicas pero al parecer se echaron encima los bancos americanos (moral americana, falsa moral, quiero suponer) y se dio marcha atrás; eso sí, todavía es legal tener plantados unos gramos para tu propio consumo. Vamos, como en Amsterdam; algunos viajeros bien lo saben.


Y tras la foto, el tango. Mañana más y mejor. 


Al fondo los del mate.


Ay, se me olvidaba; en el Baar había teloneros, todo muy "cool" y muy intercultural. Ahí os van unos cortos videos de lo que han ofrecido. Solo me ha faltado echar un baile.
Lo siento, no hay manera de cargarlos. Mira que  antes de salir hice pruebas para ver el tamaño máximo que se podía subir. Tranquilos, no valían nada.











miércoles, 12 de febrero de 2025

2. El amigo uruguayo

Su familia era vasca, de Vitoria. Su padre ebanista. En la posguerra incivil decidieron emigrar a Argentina.

Mi amigo, le llamaremos Ei, nació en Chivilcoy, una ciudad a unos 150 kms de Buenos Aires y que hoy no llega a los 90.000 habitantes. 

Años 50, por no se sabe qué razones  la familia  emigró nuevamente, a Uruguay. Ahí es donde realmente nació mi amigo, al menos yo siempre lo creí así; para mí, él, Ei, era uruguayo. Allí  se hizo adulto y estudió Medicina, hasta 4º. Ya por entonces apuntaba maneras y se me hizo tupamaro.

Principios de los 70. Lo de tupamaro suena subversivo pero quién con dos dedos de frente no  habrá tenido la tentación de hacer la revolución por esos lares. Y mi amigo tenía más que dos dedos.

Fue extraditado a Argentina, no sin antes pasar por la cárcel. Quede claro, él siempre lo dijo: "sin delitos de sangre". Eso sí, decía que "no por falta de ganas pero sí por falta de puntería".  Por esos años se sabe que se relacionó con Pepe Mujica, unos años mayor que él,  quizás en la calle quizás en la cárcel, no lo sé  (PM estuvo entre rejas del 72 al 85). Tampoco sé con certeza su nombre de guerra, me sería útil para presentarme uno de estos días en la finca del amigo Mujica; aunque creo que si le digo Ei como si le digo L. Apostaría por decirle Nacho; no me extrañaría que se acordase, hay gente que deja huella. 

Argentina era un desastre. Ya estaba Videla dando guerra. Y mi amigo tuvo que escapar de nuevo, a otro país vecino, Chile. Agosto de 1973, Pinochet había decidido reventar el gobierno democrático de Allende. No había espacio para tupamaros. Eran los preliminares del Plan Cóndor (Operación Cóndor para otros).

Huyó a Cuba, allí le recibirían con los brazos abiertos. Cuba, esa isla maldita, esa isla del comunismo, esa isla que ha dado luz, educación y miseria a tantos ciudadanos a lo largo del mundo revolucionario, le salvó la vida; y siempre le estuvo agradecido. No es que no supiese con quien estaba tratando, pero él siempre decía: "es que me salvó la vida”; no  es mal argumento.

Dos años en la isla, ganándose el pan como encargado de ferretería. Objetivo, reunirse con su pareja, digamos Y,  a la que había dejado ya no recuerdo dónde, para así luego  volver a la tierra de la familia, España. Pero paradojas de este mundo, desde Cuba no era tan fácil. Primero había que ir a Rusia y más tarde, de allí  a París; paso a paso.

En París trabajó un tiempo de plomero. Ateo como era prefirió acercarse a Notre Dame y enrolarse como sacristán. Todo esto no le daba para mucho y Ei decidió negociar con la Iglesia. Propuso al pater un trato: repartirían al cincuenta por ciento el excedente sobre lo que se venía obteniendo normalmente al pasar el cepillo. Y cuando mi amigo lo pasaba  no cambiaba de fila ni de banco hasta que el fiel que amenazaba con sacar la monedita (sin verdadera intención de hacerlo)  la depositaba por fin en el cepillo. A mi con amenazas. Terminaba la misa pero Ei seguía pasando el cepillo. Triplicó los ingresos. Perseverancia se llama. También supo aplicar en Notre Dame el moderno concepto de la economía circular:  cuando una vela amenazaba con morir  “y para evitar los incendios” se reprocesaba y lista de nuevo para la venta. Ya apuntaba maneras (comerciales) el que luego fue compañero de trabajo. 

Un tío marianista, el tío Lorenzo, le ayudó a conseguir papeles en España. Cuando el encargado del Registro Civil  le preguntó por su religión, Ei dijo: ateo. Vamos a poner católico, es mejor, le contestó el encargado. Así se hizo.

L. trabajó muchos años en España con responsabilidades comerciales importantes, un hombre serio; murió hace ahora diez años. Yo entonces vivía en Londres, no pude darle un último adiós, pero me acuerdo muy bien de él. Algo debió infundirrme para que vuelva a Uruguay y le tenga tan presente. Para mi era un buen hombre, una persona íntegra con la que era un placer hablar.     Y  siempre siempre con un punto de buen humor; !Tan importante! Envidiable.






Vale por hoy. Empiezan los avisos para el embarque. Como viene siendo constumbre ahí va una foto a la salida de casa. Esta vez hemos modernizado la mochila.










martes, 11 de febrero de 2025

1. Camino de Uruguay


Casi hace ya 20 años que visité Uruguay.

En aquella ocasión también estuve en Argentina;  son vecinos, los separa el río Uruguay y, el a mi parecer algo más que río, el río de la Plata.  El otro vecino es Brasil;  por esa frontera se hablará portuñol, seguro, estaremos como en casa.

Arriba del Uruguay, entre  Argentina Brasil y Paraguay, las cataratas de Iguazú, una de las siete maravillas de la naturaleza, dicen.


Rodeado por Brasil, Argentina y el Atlántico
Uruguay en Sudamérica




Uruguay es en extensión un tercio de España. Habitantes, tres millones y medio, un chiste. Más de dos millones viven en Montevideo y alrededores. Solo dos ciudades en todo el país superan los cien mil habitantes. Es decir que mi viaje se presenta casi como un paseo por el desierto.

Cuando pienso en Uruguay lo primero que me viene a la cabeza es la imagen de dos buenos amigos que hace veinticinco años cometieron la insensatez de irse a vivir allí. Muchos años más tarde C&E se superaron a sí mismos, se fueron a vivir a Londres, donde todavía están. Verdaderos aventureros.

Cuando recuerdo mi visita en enero de 2006 lo primero que veo es gente por la calle con su termo de mate. Lo probé;  no estoy muy seguro de que lo vuelva a hacer. Lo que a continuación me viene a la cabeza es el Teatro Solís y otros teatros en Montevideo. Y es que Uruguay tiene una tradición cultural muy importante, al menos la capital. Entonces no visité mucho más, solo Colonia del Sacramento y un poco las cercanías de Punta del Este.

Pero seguro que mis escasos seguidores también piensan en  Pepe Mujica, el que fuera presidente del país, de aspecto destartalado, de mente clara y de palabra aún más clara. Volveré con el amigo, quizás mañana, antes de partir. Mañana tal vez me extienda sobre alguien que le conoció, que fue compañero de armas de Mujica y también amigo mío. Quizás mañana.

Anticipo que el tango  tendría que ser protagónico en este deambular, ya lo fue en mi anterior viaje. Mal que les pese a los argentinos, Carlos Gardel nació aquí, en Tacuarembó (o no nació aquí y lo hizo en Francia, hay apuestas al respecto; pero nunca en Argentina, eso es seguro).

Y hablando de Argentina, nota para los vegetarianos, los ya cada vez más escasos en mi familia: quede claro, el vacuno bueno, el bueno de verdad, es el de Uruguay.  Lo probaré y haré fotos hasta convencer.

De cine: he moneado un poco y por ahora no tengo mucho que decir. Veremos.

Literatura. Benedetti, relatos y escritos varios; poesía que hoy es fácil de encontrar recitada por el mismo. Dejo un enlace, para abrir boca; en Spotify hay mucho más. Enlace a poemas de  Benedetti  
Onetti, le he leído pero no me ha dejado huella, volveré a visitarle. 
Galeano, "Las venas abiertas de América Latina", hay que leerlo. Tiene 50 años pero es como si hubiera sido escrito ayer por la mañana. 

Poco más por hoy. Dicen que el carnaval de Montevideo es el más largo del mundo; ha empezado ya y sigue hasta marzo. Por decir que no quede, a mí me importa un carajo, yo pienso verle.



Mate y más mate
Y más mate