jueves, 9 de febrero de 2017

Sibayo

El colectivo que cojo a primera hora de la tarde me lleva en algo más de una hora a un pueblito que se llama Callalli. Un pueblo solitario, donde acaba de empezar a llover. Con una plaza enorme y nada que ver excepto el paisajc, casi nada. Descanso un rato y bajo unos tres kilómetros hasta Sibayo que está a 3800 metros de altitud y es donde voy a dormir en lo que llaman alojamientos vivenciales.

Sibayo tiene una entrada como la de cualquier pueblo pero sigues durante cinco o diez minutos y al final aparece como dibujado el auténtico Sibayo. Las calles por supuesto vacías. Yo soy el visitante. Debe haber unos 12 alojamientos vivenciales pero me temo que hoy soy el único visitante. Elijo Samana Wasi (Wasi es casa, ya sabéis).


Sibayo, paja y mostaza

Sibayo, simple y bello

Sibayo, cuidado como una salita de visitas
















Me reciben Eusebio y Nieves. Paradojas de la vida pero cuanto más profunda es la zona en la que estoy, más "normales" son los nombres. A cada pregunta que hago, Nives y Eusebio discuten en un imposible Quechua-Español y luego me responden. Siempre con una educación primorosa y con una sonrisa. Cenamos a las siete, los tres, sopa de quinoa y trucha del colca. Cuando les pregunto qué han comido me dicen que habas. ¿Y mañana para comer? Pues sopita de Quinoa. Por más que les pregunto no salen de una dieta increiblemente monótona pero al parecer muy querida y valorada. He ayudado a hacer la cena, pelando habas que ellos mismos cultivan; y la cena ha sido pausada y  silenciosa, como las de antes. Me he recogido en mi habitación a las 8 de la noche. Que me digan qué otra cosa podía hacer. Como sorpresa Nieves me dio una bolsa de agua, para calentar los piesesitos. Nieves se mal entiende en Español. El intérprete siempre es Eusebio



Lugar del crimen: pelado de habas
Patio interior, la de la izquierda mi habitación







Hasta el cartel está cuidado










Nieves





































Amanezco antes que el sol y mientras Nieves prepara el desayuno me doy una vuelta por el pueblo. Se ve a muy poca gente pero ya hay actividad. De repente a eso de las 7, como si viniese de las montañas circundantes pero que de verdad viene de un altoparlante (altavoz) el llamado comunicador del pueblo anima a un personal que no veo (no se si son 5 o 50) para que hagan bien las cosas para recibir al turismo, que entiende que quieran mejorar sus viviendas pero que hay que mantener la estética, que ya se habla de este pueblo no solo en el Perú sino también en el extranjero.... En fin un verdadero líder. Es Eusebio quien me dice que le llaman el comunicador (un cargo en el pueblo, entiendo).

Desayuno frugalmente aunque Nieves se desvive por traerme una cosa y otra (de las que tiene o de las que de un salto se va a comprar al  "store" de al ladito). Al acabar, como salido de un sombrero Nieves coloca encima de una de las mesas gorritos de alpaca, guantes, bufandas etc. Todo para mi. No puedo sino comprar unos calcetines y unos guantes. Por supuesto negociando.


Nieves, Eusebio y su improvisado tenderete.

Tengo dos horas y me voy a conocer lo poco (o mucho según se mire) que tiene Sibayo. Paseito junto al río (el Colca, el de las truchas) en busca de lo que llaman la momia del Juanito. La famosa es la Juanita, de Arequipa, momia inca que ahora está en EEUU en análisis, una joya arqueológica. Pues bien los de Sibayo ni cortos ni perezosos tienen su Juanito.  Por el camino me encuentro con un niño que viene de pasear ( a las ocho de la mañana) y me dice que voy bien, que allí al fondo está Juanito, ya cerquita. Pero hay dos repechos y a los 3800 metros subir solo cinco es insoportable, lo prometo. En fin, que por primera vez en mi vida, me rindo, no creo que me faltasen 300 metros, pero !Que le den al Juanito!


En busca del Juanito. Puente colgante, atracción en Sibayo














Felipe, pastor










Ya de vuelta me encuentro a un pastor, Felipe, que va hacia la hacienda, me dice, unas dos horas y media, pero que prefiere ir por el cañón, viendo las montañas y los pájaritos. Que por la noche sí, que vuelve en movilidad (en un coche). Que un día sí que le gustaría ir a la España. Un hombre sano, sencillo.












Sigo caminando y de nuevo me encuentro al niño que encontré a la ida quien de nuevo saluda y se despide y al poco reaparece, ahora con una bicicleta, que vete a saber dónde tenía, y con ganas de hablar. Una y mil preguntas me hace Rodrigo. No siempre sé cómo contestar pero la hora que estamos juntos lo paso, lo pasamos bien. Me acompaña al mirador de Sibayo, otra de las atracciones que tiene el pueblo. Y cómo no le pregunto que qué tal en la escuela, que qué estudia. Este no me habla de respeto etc. Va a lo práctico: Matemáticas, Comunicación y Personal. Lo mismo me han repetido otros niños. Curiosos nombres, me gustaría ver los programas de las asignaturas. Y que le gustan mucho las matemáticas. Y como si de "saber y ganar" se tratase empiezo un suma y sigue de operaciones que el niño, con diez años, me responde con agudeza y con una inteligencia yo diría que innata.

Rodrigo me acompaña hasta el colectivo (furgonetilla en la que apretadamente entramos unas diez personas) y como perrillo faldero nos sigue durante unos cientos de metros hasta que dejo Sibayo.
Sibayo, Sibayo, qué pueblo.

Rodrigo, matemático en potencia

Ya en Chivay me como en el mercado un arroz con pollo (una pieza, no se crean), me paso a despedirme de Marta y Martín y me voy hacia las alturas, al lago Titicaca. Pero esta es otra historia.



miércoles, 8 de febrero de 2017

Colca

Antes que nada, para los que siguen estas mis miserias, sepan que he añadido fotos al último artículo, alguna de ellas fundamental para entender el relato

Roberto y su palo selfie

Pues bien el día del Colca empezó como todos muy tempranito. Marta me acompañó, cómo no, hasta el autobús en el que iba a hacer el recorrido por el cañón hasta llegar a la Cruz del Cóndor. Hay hasta españoles, pero yo, fiel a mi norma de buscar diversidad, me junto con joven abogado brasileño  de apariencia elegante e introvertida. Se llama Roberto, es de Mato Grosso y viaja solo, bueno, mejor dicho, con su móvil, su super-mini-compacta cámara y su palo selfie. Me enseña últimas innovaciones como "snapshot" (fuerte competidor de whatsapp) y con el que comprobamos la altitud a la que nos encontramos, 3.400 metros.


Y así pasamos un buen rato, a la vez que observamos las maravillas de este cañón que al parecer es el segundo más profundo del mundo, después del de Huacahuasi, aunque la diferencia es, al parecer, hasta discutible. Lo cierto es que Huacahuasi es hoy en día poco visitado por las dificultades de acceso. Pero llegará el día. De momento nos quedamos con el sorprendente Colca, cuyos datos de longitud y de profundidad son impresionantes. Creo no obstante que nuestra visión del cañón es bastante limitada, que la fetén sería como la de Nasca, desde una avioneta. Así que sugiero tirar de Google Earth. Ni lo dudéis, no disfrutaréis tanto como yo pero casi.

Alguno dirá que dónde queda el Cañón del Colorado. Pues honradamente no lo sé, pero queda detrás aunque para casi todos, mal que tengamos que dar la razón a los americanos, el Cañon del Colorado siempre estará en lo más profundo de nuestras retinas debido al cine, John Ford, John Wayne y tantos y tantos otros nombres.

El punto cumbre del cañón es La Cruz del Cóndor, una maravilla de la naturaleza. Ahí van unas fotos para a modo de aroma (y si de paso damos envidia pues mejor)



 






Se me olvidaba decir que sí, que vimos un cóndor, justamente uno. Pero lo disfrutamos como niños. Ahí se divisa en la foto. Colgaré un video en el que se le ve mejor.

Y dejamos el Colca no sin hacernos una última pregunta: ¿No os parece que el palo selfie es un instrumento muy útil para no hacer amigos?





lunes, 6 de febrero de 2017

Chivay, Marta y Martín

Dicen las guías que el cañón del Colca es visita obligada para el que llega a Arequipa. Aparte de lo impresionante que pueda resultar el cañón yo decido alargar mi estancia por la zona porque creo que tendré la oportunidad de hacer algún recorrido digamos alternativo

Pero antes de continuar permítaseme otro homenaje a mi padre. Porque él desde siempre hablaba de Arequipa como de una tierra mítica en la que habían estado sus primos misioneros. No recuerdo sus nombres pero aseguraría que hay incluso cartas de ellos entre sus papeles; buscaré a mi vuelta. Y también decía que era hasta probable que hubieran bautizado a Vargas Llosa, qué cosas. Lo que sí hay entre sus papeles es montones de recortes con la palabra Arequipa. Ahí queda.


Plaza de Armas Arequipa


Salida hacia Chivay



















El colectivo público (por fin ) que me lleva a Chivay sale pronto por la mañana. Pero madrugo para visitar Arequipa antes del viaje. A estas horas (6:30 a.m.) se ven las ciudades de otra manera; ya hay vida pero es una vida amaneciente, como relajada. Y disfruto de la ciudad porque ahora sí, a estas horas, se ven los volcanes con toda claridad, se aprecia la belleza de las calles, de las casas y de los monumentos. El Misti, un perfecto cono, impresiona. Y sigo viendo los volcanes desde el autobús, al menos durante la primera hora aparecen y desaparecen muchas veces. Y de repente los Andes. Y cada vez más altura. Partiendo de los 2.300 metros de Arequipa llegamos a los 3.600 de Chivay. Ya empieza a ser necesario  mascar coca con regularidad, aunque poco a poco me iré pasando a los caramelos, y siempre manteniendo las infusiones.

Desde el autobús, los volcanes y lo que Podemos

Chivay es un pueblo que conserva todo su sabor. Hay turistas, dónde no, pero el pueblo rezuma autenticidad. También la gente.

Chivay en ebullición
Plaza de armas de Chivay
Otra de Chivay

Mercado en Chivay













El alojamiento que reservé de nuevo es un acierto, se llama Rumi Wasi, wasi es casa en quechua. Me recibe en la estación Marta (yo no había dicho cuándo ni dónde llegaría) y en una motocarro me acerca al alojamiento que regenta junto con su marido, Martín. Con Martín y con mis ideas organizo los siguientes pasos. Reservo un tour por el cañón para el día siguiente, exploro la opción de irme a dormir a un pueblecito que está a hora y pico, a 3.900 metros, Sibayo, a una casa "convivencial" y por último organizo mi viaje a la siguiente ciudad, Puno, a orillas del lago Titicaca. Afortunadamente, se puede ir directamente, aunque algo más caro que regresando a Arequipa me ahorro más de cuatro horas de carretera.

La tarde en Chivay decido que sea tranquila, visita de la ciudad y  paseo por las orillas del río Colca, visito primero un puente inca y luego me voy hasta unas termas que hay a tres kilómetros. Y allí me doy un baño de esos que a mi me gustan, charlando con unos y con otros: uno que trabaja en las termas y me da todo tipo de explicaciones, otro que trabajó en España en los años de bonanza y gracias a eso se construyó su casita aquí en Arequipa, solo tiene buenos recuerdos, qué bien. También hablo con unos niños que están de visita, son arequipeños, y no soportan ni la altura ni el calor del agua y mucho menos la mezcla de los dos. Se entiende.

En las termas

Ya anochecido tomo una cena ligera y me regreso al albergue, donde antes de recogerme tengo una entretenida charla con Martín.

El caso es que en el lugar donde ahora está Rumi Wasi lo heredaron seis hermanos,uno de ellos Martín. Cada uno tenía un sexto de la propiedad y al  principio allí vivían todos. Marta, la de la foto, empezó a ver que muchos turistas llegaban y no tenían dónde alojarse barato (sólo había dos hoteles en la zona y eran caros) y animó a su marido a habilitar espacios para alojar a uno, dos, tres...Y poco a poco insistió para comprar parte de la propiedad a los cuñados, y algunos de los cuales, que ya no vivían aquí, accedieron. Y así se fue ampliando el albergue. Y al crecer el negocio, dice Martín, su mujer le animó para que dejara la construcción y se dedicará de lleno a Rumi Wasi. La historia acaba bien porque ahí están, todavía ampliando. Con limpieza, con trato exquisito, con precios ajustados, con renovación continua de materiales, con Booking, Tryp Advisor y lo que sea. Nada se le pone por delante a Marta, quien quisó ver conmigo todos los comentarios que hacían de su casa en Booking. Qué mujer. Aunque la historia acaba bien, debo decir que para la compra a los últimos dos hermanos tuvieron que empeñarse en más de 10.000 dólares, un dineral. Los hermanos ya no vivían aquí pero claro, es que vaya negocio que tenéis hermano Martín, cuñada Marta.

Nota: Martín también me explicó desde la perspectiva de hostelero pero con buenos conocimientos la operativa de Booking. Se aprende hasta del diablo.

Siguiendo sugerencia fotográfica de Marta

Martín más prudente


domingo, 5 de febrero de 2017

Arequipa, esta sí

La tarde en Nasca era larga y poco que hacer sin gastar algún "solesito". Así que el amigo David se fue a un parque y yo me fui en busca de algo que hacer. Y de nuevo acerté.
Vi un acueducto inca y lo vi acompañado de una buena explicación; básicamente subterráneo lo que es interesante son los respiraderos en forma de espiral a lo largo de todo el acueducto. No se aprecia en la foto,de nuevo hay que venir a verlo; los objetivos eran varios: ventilar el canal, ayudar a circular el agua y permitir acceso para lo que fuese necesario. Hoy todavía se siguen utilizando.




También observé una línea de Nasca desde un pequeño promontorio, nada que ver con la perspectiva celeste, pero mereció la pena. Ahí va otra foto con el artista



Y poco más, una noche de autobús horrible, a pesar de la calidad de los asientos. Más de nueve horas de viaje y sin pegar ojo. Pero no importa, el interés por seguir conociendo cosas y gente  hace que se superen todas las penalidades.

Llegamos a Arequipa donde yo tenía reservado un hotel que sobre el papel parecía muy interesante. Y lo era: una casona propiedad de nobles arequipeños donde incluso vivió un presidente de Perú, un lujo de alojamiento; decía  la guía de lonely planet que es el mejor hotel relación calidad precio de Arequipa e incluso de Perú.Una duchita  y de cabeza a conocer la ciudad  llamada blanca, dicen que si por la piedra usada mayoritaria,dicen que si por los que la fundamos, que éramos blancos. Lo cierto es que Arequipa es una ciudad bonita, lo de Patrimonio de la Humanidad en este caso no fue un regalo.  De momento el centro es un gran centro donde los únicos edificios altos son las iglesias, el resto no pasan de las dos alturas. La Plaza de Armas (siempre la llaman así a lo que sería la Plaza Mayor) es preciosa, las fotos no harán justicia. Y los volcanes al fondo, qué decir del que hasta el nombre es bonito, Misti.







Había quedado  con David para hacer un "free tour" y lo hicimos, una desilusión, una turistada, casi ni dejamos  propina. Lo más interesante,curioso, una visita a una fábrica de Alpaca, Vicuña etc ubicada en el centro. Aprendimos de estas  fibras (que no lanas, esto es  de las ovejas) y de estos animales.

Para vengarnos nos fuimos a comeraun auténtico restaurante arequipeño y hasta nos pedimos una botellita de vino peruano (no muy abundante), uva tannat, rico.



Luego fui a conocer el "backpacker hostel"de David, tomamos un cafecito y cada uno por su lado.Quizás nos volvamos a encontrar más adelante. Yo,antes de liarme en un café internet me fui a visitar,cómo no,la Biblioteca Vargas Llosa (nació en Arequipa y donó su biblioteca....creo que también por no moverla cada vez que cambiaba de domicilio)

sábado, 4 de febrero de 2017

Civilización de Nasca

Con antimosquitos por todo el cuerpo, con las ventanas cerradas, los ventiladores apagados y el ruido de diversión abajo en el bar pero  he dormido bien.  Antes de emprender la siguiente etapa me doy  un baño en la piscinita, son las 6:30 a.m., y me regalo con un desayuno inglés (oiga, que ayer solo cené una hamburguesa de quinoa).
Mochila al hombro me voy en busca del autobús que me llevará a Nasca donde pasaré el día antes de coger un autobús nocturno que me deje en Arequipa. Y dede allí empezar la escalada.
No tengo pensado qué hacer exactamente en Nasca pero lo que tengo claro es que no me voy a montar en una avioneta para ver las líneas de Nasca desde el cielo. No se me olvide decir que Nasca casi siempre va precedido de "las lineas de". Pues bien, el hombre propone y el que te encuentras en la estación dispone. Un madrileño de nombre David que anda haciendo las américas (45 días por Perú, Bolivia y Norte de Chile) y que va de mochilero con presupuesto ajustado (50 euros al día) me insiste. Y yo, que soy fácil, me dejo. Ahora solo puedo darle las gracias. Hay una palabra para expresar lo que ves desde el cielo, en los 30 minutos que dura el vuelo: impresionante.  De nuevo me remito a internet para que los jóvenes y menos jóvenes que se lancen a la aventura de viajar, intuyan lo que yo he visto y decidan venir a verlo como debe ser, desde una avioneta (dos tripulantes y cinco pasajeros: pareja de japoneses, él ni miró una vez a tierra, canadiense madurito que ha dedicado más de un año de su vida a pasear por sudamérica, el amigo David y el que suscribe).
Divertido, emocionante y lo dicho, impresionante lo que hicieron los Incas.
Hay diversas teorías sobre el significado de las líneas (que son más de 10.000), de los dibujos representados etc. pero creo que podemos abreviar y decir que es cosa de extraterrestres.
Nota para los prematuros lectores: en cuanto pueda cuelgo un vídeo, que es la parte más costosa del blog, me voy a descansar que me cierran el café.

Desierto, cómo me gustas

Juan Carlos de Arabia (¿o será de Aranda?)

Tras la visita a las Islas dedico una horita a ordenar mis próximos dos o tres días (billetes de autobús y hoteles) y me dirijo a Huacachina, un pequeño oasis muy cercano a Ica (capital de la zona según creo). Es hora y media de viaje que paso mirando por la ventana, desierto y más desierto, casuchas miserables y de vez en cuando bulliciosos pueblecitos. Ahí va mi pequeño video-ventana-autobús


En Ica cojo un taxi que por solo 10 soles (menos de 3 euros) me lleva al oasis....sí, sí, que es un oasís, rodeado de un pequeño desierto de dunas.
El albergue es modesto pero agradable, bonito, lleno de vitalidad y juventud; con su piscina, su bar con barra redonda en el que sirven unos maravillosos jugos y con una gente extraordinariamente amable. Yo soy afortunado, he cogido habitación para mi solo, la mayoría son compartidas, pero de la habitación ya hablaremos cuando me vaya a dormir.
 

El "Bananas Adventure" tenía hasta futbolín










Y lo dicho, piscina y bar hawaiano













En el bar-restaurante del albergue como un aguacate preparado, muy rico. En el pequeño Huacachina encuentro, por fin, un lugar en el que trabajar con internet, con el blog, y le dedico un buen rato, haciendo tiempo hasta la hora en la que he quedado para ir a hacer locuras a las dunas. Yo, que odio las montañas rusas, disfruto como un niño durante las dos horas que dura la excursión, subiendo y bajando dunas, en el asiento del copiloto... Y luego tirándome en tabla (sandboard) por las dunas, como todos los jóvenes con los que voy; por si hay alguna duda soy el mayor.  Ahí van fotos que dejan evidencia de mi paso por Huacachina, pero para que poder ver mejores imágenes pinchad en este vídeo promocional y paciencia, son solo cinco minutillos. Huacachina Huacachina

Jovenes del mundo
Nuestro buggy
Ya de vuelta, casi de noche, vista del oasis, Huacachina

viernes, 3 de febrero de 2017

Una de naturaleza

Ayer día miércoles (así dicen por acá), temprano por la mañanita, cojo un barco que me lleva a las Islas Ballestas. Media hora de viaje y una hora paseando por las islas. He seleccionado unas
fotos para deleite de los seguidores. Hay quien dirá que en  TV se ve esto y más y además con mejor
calidad. Aún así yo animo, sobre todo a los jóvenes,a que se vengan a Paracas y lo vean  en directo, es una maravilla de la naturaleza. (Nota para los prematuros: me falta añadir un video y lo haré)

El embarquedero

El piloto

Geoglifo camino de las islas

Sí, sí, son lobos marinos

Saluda al visitante

Tomando el sol





Huyendo del agua hacia la montaña

Qué maravilla
Haciendo amigos

Paredes repletas 


Sopita total, vaya siesta.
Pingüino de Humbolt (que no se prodigó el amigo...)

Me quedé sin palabras, como con un tornado