miércoles, 18 de marzo de 2026

¡Victoria!

Inenarrable. Ya lo anticipé: como sucede con tantas cosas en la vida de poco sirve que te lo cuenten, que lo leas, que lo veas en fotos o en películas; cuando se vive es cuando se aprehende (palabra bonita done las haya). Ayer nosotros vivimos las cataratas. Si se quieren ver videos, ahí está youtube, si fotos se googlea, si gente que las ha visto y se quiere preguntar, a patadas, pregunta; si leer, empieza con Livingstone.

Antes de echarnos al agua y contar nuestra particular odísea, un inciso. El seguidor preocupado seguro que se pregunta cómo volvemos. Porque recordará que vinimos por Catar. El vuelo de vuelta también era vía Doha. Seres impresentables se han metido en otra guerra más, así llenan los bolsillos y además despistan a los de casa, que se creen sus embustes. En resumen, que hace unos días, viendo que querían seguir con los tiros y con los acorazados y con sus portaviones de última generación y con las bombas atómicas, en fin, con sus cosillas...pues que pensamos que mejor evitar el golfo pérsico. Preguntamos a las maravillosas líneas aéreas que tenemos en España, pero los muy hijos de puta tampoco renunciaban a sacar tajada de la guerra, 1500€, 2000, 3000...lo que usté quiera. Sabíamos que nuestros amigos GyS, del Kruger, a los que la guerra les pilló calentita, consiguieron vuelo con las líneas aéreas Argelinas (algo falló del algoritmo porque para conseguir un precio razonable tuvieron que sacar billete de ida y vuelta; jodieron a la máquina. Llegaron bien a casa, un día tarde). Con los argelinos no conseguimos nada que no nos fastidiase todos los planes. Volvemos a través de Etiopía, con sus líneas aéreas, llegamos un día más tarde. En Addis Abeba, la capital, estaremos unas 16 horas....pero esa es otra historia...

Vamos al agua. A las 9 ya estábamos a la puerta de las cataratas. Íbamos preparados como auténticos profesionales, con nuestras chanclas, nuestras buenas chupas, la mochila para el teléfono... el día magnífico, el sol brillaba... nada anticipaba la tragedia.  Son 16 cataratas en Zimbabue y 3 en Zambia (el ya conocido puente separa los países y por tanto las cataratas). Hasta la catarata 4 todo iba bien, en las fotos se apreciaría nuestra cara de felicidad si supiésemos hacer fotos; lo prometo, estábamos ensimismados con el espectáculo y secos como el bacalao (salado). Obsérvense con atención nuestras chupas, sologotitas de agua... Poco a poco nos fuimos mojando más y más. En las próximas 12+1 imagenes, con cariño y mucha comprensión se podrá apreciar la evolucíón en el nivel de caladura de las prendas, atención a mi camisa, p.ej. 

El telefonito empezó a peligrar. La tortura se hizo progresivamente insoportable a partir de la séptima catarata... En la 12,  tras varias paradas en las que el agua toda nos venía desde arriba y al frente solo veíamos blanco, tomar un atajo que nos llevase a la entrada.

Fin de la primera parte. Eran las 11.






















Foto de transición, por aquello del colorido


No teníamos prisa pero sí algo de frustración por el escaso número de cataratas que habíamos podido apreciar. Tiempo para un cafecito. Por cierto, el único realmente bueno que hemos pillado en Zimbabue  (y Zambia). El verdadero hacedor era el currito (ver foto conmigo) con el que negociamos una reducción de precio del 25%, de 4 a 3 dólares. Y charla que te charla que al final, el jefe, amigo Shamy, nos colocó dos chubasqueros "de manga larga", de los de verdad, y un paraguas. Y aquí empezo una segunda y maravillosa parte, vestidos como gilipollas, como auténticos turistones(de los que nos reímos lo que quisimos y más en nuestras 6 cataratas) pero disfrutando como enanos del espectáculo que la naturaleza nos brindaba. Ahí van otras pocas fotos que dan fe de lo que digo.
Pero antes de empezar a ver fotos, ni se dude, pínchese en este enlace, el disfrute está garantizado... para todos menos para el que suscribe


Y ahora ya sí, a por las fotos.


Este sí que sabía lo que es hacer un buen café

















Y así se nos hicieron las dos. Dos horas dicen de visita, nostros estuvimos casi cinco. 

Una última reflexión: para mi, las mejores fotos son esas tres en las que no se ve nada, únicamente se puede adivinar, intuir, desear... pero no tocar.  Es este un sentir que tanto Javi como yo henos tenido, tanto en estas cataratas como en las de Zambia, en las que hemos estado hoy....tras una durísima sesión de rafting.....pero esa es otra historia...

5 comentarios:

Jap dijo...

Genial odisea, y extraordinaria negociación con el paisano. Buenas y enriquecedoras experiencias seguro

La primi dijo...

Maravilloso ver y veros.

anadela dijo...

Qué maravilla de la naturaleza...leído y visto video incluído, como lo habéis disfrutado!!

titti dijo...

Le parole finali raccontano tutto…!

titti dijo...

Anche se ce l’hai raccontato -e bene- il viaggio bisogna vivero. 👏🏻 👏🏻