jueves, 2 de febrero de 2017

La escuelita






Estamos en La Lagunilla, en la Reserva Natural de Paracas. El niño de la foto se llama Carlos, un nombre que se agradece en un país donde lo normal es llamarse Willian, Omar,Elisabeth , Gino, Juli o Joel ( estos últimos pronunciados yino,yuli y yoel).

Con Carlos he hablado un buen rato, mientras me comía un riquísimo pescado de roca llamado chita (sí, como la mona). Hemos hablado de lo que hace, porque ahora está de vacaciones, y ayuda a su madre en el restaurante; me ha dicho que prefiere la escuela. Cuando le he preguntado qué aprende en la escuela me ha respondido con toda normalidad: "me enseñan a respetar a las personas mayores y a que tengo que ayudar a mi madre en casa" . Y nada más, silencio; pasado un rato he insistido y me ha hablado de matemáticas y comunicación (?) pero con poco fervor, como si esto fuese secundario. Estoy convencido de que es verdad que se lo enseñan. Pero aún más convencido estoy de que lo aprenden. 

Por cierto, la  niña de la foto es prima de Carlos, se llama Priscila.

Bamboo lodge, mi hotelito
Disfruto observando las aves que se acercan a esta caleta, hago alguna foto y me preparo para la vuelta, busco quien me lleve (a mí y a la bicicleta) y el mismo que me atrajo al "restaurante de la tía pili" saliendo en moto a las puertas del pueblito, es el que me consigue camioneta.
Ya de vuelta en Paracas  me doy una ducha y me siento en la terraza de mi hotelito mirando al Pacífico a ver anochecer, cafecito con pastel de manzana y a dormir cruzando los dedos porque el calor no me lo impida.


Aves en la Reserva de Paracas (La Lagunilla)







miércoles, 1 de febrero de 2017

Lluvia de arena

Salgo de viaje prontito, aunque no me hubiera importado salir antes. El calor es tan agobiante que malamente he dormido cinco horas las dos primeras noches. He leido que Lima es la segunda capital de calor más seco después de El Cairo. Toma.
El autobús, cómo no, de auténtico lujo, con azafata, con comida servida, con una programación increible de cine e incluso de  libros electrónicos (debería tomar nota Iberia) y pantalla individual, asiento que gira 140 grados (o más si pagas más), un servicio excelente.
Y surge una primera divergencia entre lo que sientes dentro del vehículo y lo que ves fuera, a orillas del majestuoso Pacífico. Desde la ventanilla con ganas de ver cosas nuevas como voy solo veo  chabolas, edificios a medio construir, aparentes fábricas de no se sabe qué, y arena, mucha arena; de vez en cuando un oasis de arbustos, una pequeña ciudad cochambrosa y a los pocos kilómetros se retoma la locura. No entiendo, me resulta incomprensible.

Voy hacia Paracas por la llamada panaméricana, son menos de cuatro horas de viaje. Cerca de Pisco, ciudad arrasada por un terremoto en 2007 (y otros más que se repíten) está Paracas que me sorprende, es una pequeña ciudad costera con un paseo marítimo de los de antes. Mi "hotel" está en pleno malecón. Es humilde pero bonito y limpio. Pero ay el calor... Dos ventiladores en mi habitación y como si nada; dicen que van a poner aire acondicionado, veremos.


Malecón de Paracas

Decido dejar para el día siguiente la visita a las Islas Ballestas, mejor pronto por la mañanita. Y opto por la otra gran atracción del lugar,  el Parque Natural de Paracas. Y chulo como soy decido hacerlo en bicicleta, por mi cuenta. Hasta aquí todo bien pero nadie me ha dicho que el viento viene de frente, y vaya viento. Los que andan en bicicleta saben que este es uno de los grandes enemigos del ciclista. Son 15 o 20 kilómetros pero se me hacen como 50. Os podéis imaginar que la bicicleta que alquilo está incluso oxidada, aunque eso sí, con marchas. Dejo evidencia fotográfica del lugar, y del que suscribe.

Empezamos, todavía fresco
Se me olvidaba, el significado de Paraca en Quechua es lluvia de arena (para, ‘lluvia y aco, arena)





Flamencos en la Reserva. Pena de binoculares.
De pose, claro
 


Esto es la reserva, puro desierto al lado del mar


Cosas buenas


Lo primero la gente. Omar el Matemático, a quien las fotos no hacen justicia (o acaso yo no he sabido captar lo que en su rostro veía). Se ha lanzado con vitalidad, educación y humildad a ofrecerme "el mejor café de Lima" y me he dejado convencer. Luego, en la terraza hemos hablado un buen rato. Nació en Chiclayo, al norte. Su pasión es la Física pero por azares de la vida (su pareja es Matemática) obtuvo una beca en Brasil y empezó a dar clases de matemáticas. Ahora no es época escolar y trabaja de camarero. Vive solo en Lima, "de pensión". Con su pareja va y viene, se conoce que con tanto número en común necesitan tomarse  respiros.

Omar el Matemático
 Como tantas veces sucede en Sudamérica emociona el cariño con el que la gente habla de la madre patria, España, y el  cariño y respeto que demuestran. Omar añade humildad y educación, virtudes diría que frecuentes por estas tierras. Es verdad que a veces, cuando la conversación está acabando surge algún interés escondido por parte del paisano:  que si mira lo que ofrezco, que si habría trabajo para mí en España, que si una propinita. Pero incluso cuando esto sucede es tan leve que no molesta. De Omar solo he escuchado palabras de gratitud por el tiempo gastado. Dijo que para él había sido un honor conocerme. Quién lo diría.

De lo que he visto en Lima solo citaré el convento de Santo Domingo y la casa de Ricardo Palma. Aquél por lo hermoso y éste en homenaje a mi padre para quien Ricardo Palma era un hombre a reverenciar, ahora sé que no sin razón. Cómo disfrutaría si supiera que en su casa he visto cartas manuscritas de Unamumo y de Menéndez Pídal.
Del convento solo mencionaré la enorme devoción que hay por las reliquias. He aprendido que las hay de distinto grado. Las de segundo grado se refieren a objetos con los que el Santo estuvo en contacto. Aquí tenïan la silla en la que se sentó Juan Pablo II. Y claro, yo me he preguntado si todas las cosas con las que este Papa estuvo en contacto estarán en urnas.
Dos fotos del convento, una del claustro y otra de la biblioteca. Cómo me gustan las bibliotecas, cuántos misterios no encerrarán.

Lima (y JC) desde la torre del Convento de Sto.Domingo



Despacho de Ricardo Palma
Casa de Ricardo Palma en Miraflores (Lima)
Plaza Mayor de Lima


Y dos fotos del convento, una del claustro y otra de la biblioteca. Cómo me gustan las bibliotecas, cuántos misterios no encerrarán.




Lima es fea

 
Las cosas como son: Lima es fea. Cuesta entender cómo su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad; acaso sea patrimonio inmaterial, por lo que tuvo y no tiene, por lo que nos cargamos los humanos y por lo que se han cargado los terremotos. Pero hoy, más allá de algún edificio convenientemente restaurado y algún convento mínimamente cuidado, la ciudad es fea. Y el centro es una pequeñísima parte de lo que es esta ciudad de doce millones de personas, la mitad del total de peruanos. Peruanos que viven en un país que es tan extenso como España, Portugal y Francia juntos; y que tiene una diversidad de naturalezas increíble: una costa al Pacífico de tres mil kilómetros, desierto al sur, Amazonas al noreste, los Anders de norte a sur; idioma español, quechua y también aymara, cultura indígena mezclada con criolla, en fin una pintura de mil colores.
Perú es mucho más que Lima; sirva esta introducción a este viaje que inicio por Perú para decir que ya es tiempo de replantearse el sentido de las megaciudades.

Lima desde la azotea del hotel Casa Cielo, en Miraflores
 
 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Lawrence de Arabia. El desierto.

El periodista que sigue sus andanzas y ve en él un icono para el pueblo americano, le pregunta qué es lo que personalmente más le atrae del desierto. Parece esperar y desear una respuesta elaborada, pero Lawrence de Arabia le contesta lacónicamente: "Is clean". "Está limpio" dice la versión en español; pero es algo más que estar, el desierto es limpio. En este breve diálogo se recoge la esencia de esta película, el desierto.

Peter O´Toole, un prodigio de actor que representa a un personaje sensible, genial, contradictorio y heróico como parece haberlo sido Lawrence de Arabia.
Y hay otros actores también soberbios en esta película: Alec Guinness, Omar Sharif, Anthony Quinn etc. Es cómo actúan, es lo que dicen, es cómo lo dicen.
Como cuando Auda (Anthony Quinn), ha conseguido lo que para él es su recompensa, un precioso caballo blanco, le dice al militar británico que se vuelve a casa, que ya tiene lo que quería; y ante el reproche de éste, añade: también Mr Lawrence, cuando tenga lo que quiere, se volverá a casa; y usted también.
Es un mundo de  mercenarios, héroes y bandidos, contradictorio y por supuesto, muy humano.

Pues bien, ahí va un enlace a la Banda sonora , con algunas imagenes que nos transportan a ese Wadi Rum mítico y que también recuerdan a algunos de esos personajes y actores que llenan la pantalla. Quizás no es una obra de arte, pero a mi me gusta mucho esta película. Es la música, son los actores, son los diálogos, son las imágenes, los personajes, la pasión; es la sobreactuación, lo increible; es el guión, y, por supuesto....es  el desierto. De mujeres no hablamos, no se ve una.

Enlace a la Ficha de la película

miércoles, 27 de febrero de 2013

Un artista divertido

Exposición en Tate Modern. Un señor americano llamado Lichtenstein. Era el "pop art". Como otros, como Warhol, pero distinto, inconfundible. Una colección soberbia. Un arte sencillo, un hombre al parecer feliz, que se divertía pintando, que copiaba de las revistas, de los tebeos, un puntillista. Una exposición divertida. Lo mejor ver lo que hacía. Hoy en internet puedes pasar horas viendo sus obras y pasando de una a otra. Para abrir el apetito, ahí va mi pequeña muestra.







domingo, 17 de febrero de 2013

Cosas de Londres






     Dos fotografías de esta ciudad: Holland Park, esta mañana soledada.









Y una de las bonitas librerías que he visitado, Daunt Books, no la que hay frente a nuestra casa, la de los viejecitos del viernes, no;  la que está en Marylebone High Street.

domingo, 10 de febrero de 2013

Unamuno, ese hombre

Dos fotografías: en una se aprecia su inteligente mirada, en la otra está solo, paseando solo por el claustro universitario; no he podido elegir, las dos me parecen necesarias para acercarse mejor a este hombre que Jon Juaristi retrata magníficamente en la biografía recién publicada y que acabo de leer.


 Mi más admirado rasgo de Unamuno es su capacidad de contradicción. El ser humano es en esencia  contradicción;  la dificultad y por tanto el verdadero mérito está en la continua reafirmación. Unamuno fue catedrático en la materia.

Bilbaíno hasta la médula, también castellano convencido. Un particular  vasquismo el suyo: máximo defensor de la lengua vasca y a la vez su mayor detractor. Carlista de ida y vuelta, nacionalista español, socialista convencido, franquista declarado y por ello desprestigiado, desengañado de casi todo y vuelta a empezar.


Intelectual de salón que apoya la guerra  "pero la civil, no la militar", sutilezas que el muerto en la contienda no llega a comprender.  Desde su atalaya apoya al dictador lo mismo que lo desautoriza, convirtiéndose sin quererlo saberl en otro dictador. Escribe Jon Juaristi en algún momento de la biografía:  "En esto, como en tantas otras cosas, Unamuno se equivocaba"; el autor no oculta ni su admiración ni si desaprecio por el genio, por el ser humano. 

Maestro de maestros: Menéndez Pidal, Ortega, Borges, que no le reconoce, Clarín, Pardo Bazán, Lorca. Puntal de la generación del 98 sumida en la tristeza del fin del imperio.

Ensayista, poeta, articulista, "nivolista". Autor teatral que  odia el teatro como espectáculo.  Políglota para sus pasiones de lectura. Quijotesco hasta en el aspecto, acaso también sanchopancesco.

Enamorado de su Concha, siempre preocupado por sus hijos, atento cuidador del bienestar económico de todos.
Unamuno en la Universidad de Salamanca en 1930
Debo ahora decir, antes de acabar, que desde pequeño he admirado a Unamuno. Cómo no admirar a aquellos que siempre  "dicen su palabra y siguen su camino". Un héroe, que me era tan familiar que me parecía conocerlo.  Era mi Don Quijote. Fue mi padre quien me lo hizo querer.  Pero esta biografía me ha mostrado no solo al gran hombre, también al soberbio, al hombre necesitado de hidalguía y ansioso por recibir admiración, preocupado por las miserias de la vida y de un ego tal, que para alimentarlo tuvo que contradecirse cuando quizás no debiera. Y me pregunto preocupado si son estas personas dignas de admirar; y me pregunto si sus palabras, que hicieron daño a tanta gente, no debieron ser nunca magnificadas. ¿Hasta que punto su ser contradictorio lo fue por mantener sus ideas o lo fue por devoción al ser humano?  Y si el porqué no tiene importancia, que solo lo tienen los resultados, me pregunto qué es lo digno de admiración.
 
Con contradicción comenzó este artículo y con contradicción acaba.  Tras seis años de autoexilio, cuando Miguel de Unamuno vuelve en 1930, su primer discurso en la universidad empieza con las mismas palabras que a su salida dijo en la estación de trenes: "Volveré, no con mi libertad, que nada vale, sino con la vuestra" Emulación del "decíamos ayer" de Fray Luis de León pero no por eso menos apreciada.  Son quizás solo palabras,  pero que sacian nuestros espíritus.                                                            

                                                                                                                                                                             

miércoles, 6 de febrero de 2013

Descarriada


 Algo menos de quince minutos de buena música. La traviata, de Verdi, versión operística de "La dama de las Camelias" (Alejandro Dumas).  Un regalo.

La obertura, emoción sin palabras.   www.oberturatraviata

Violeta, siempre libre, desgarradora Stefania Bonfadelli   www.siemprelibre

"Pura sicomme un angelo" una interpretación única. Renato Bruson, uno de los grandes barítonos verdianos  www.asícomounangel

También de la película de Zeffirelli, rodada en el teatro de Busseto, el pueblo natal de Verdi, la muerte de Violeta, emoción con palabras. www.muertedevioleta

domingo, 3 de febrero de 2013

Monasterio

En la sierra. De la Sierra. Donde, durante una semana, unos pocos que nos queremos  nos divertimos con la lengua, purificamos los cuerpos, gateamos, paseamos alveinte y observamos la guapa luna. Y soñamos a media luz. Son puentes que acercan.







viernes, 18 de enero de 2013

La ciudad verde blanca

No es solo agua solo lo que aquí cae.

Dos o tres veces al año la naturaleza da la oportunidad a los habitantes de Londres de sentir los peligros que la nieve puede traer consigo. Y antes de que un solo copo caiga, ya se paran los trenes y el personal, asustado y prudente, como corresponde a un buen inglés, evita toda oportunidad de sorpresa: si puede se queda en casa a trabajar, si trabaja anticipa el regreso, si regresa lo hace con extremo cuidado. Los pueblos y sus gentes son así de diferentes.

GSK House, Great West Road, London-17 enero 2013
Y sigo reflexionando sobre lo efímero, y sobre los paisajes que permanecen y que cambian, y sobre los colores de las ciudades, que de manera pasmosa pero  siempre sorpresiva y  siempre festiva, cambian; y sobre cómo todo esto lo percibimos cada día, y en cada momento del día. Cómo estos jardines  pasan de la espesura a la liviandad, de la oscuridad a la claridad, del verde al blanco, de la calidez a la más bella de las frialdades, la de la nieve.

Royal Crescent Gardens, desde la ventana de casa - 17 enero 2013



jueves, 17 de enero de 2013

Lo efímero

Ara Malikian, ese violinista libanés-armenio-español-universal, gitano heterodoxo, pagagnini de nuestros días, malabarista del violín, dice con acierto que no se ve como el dueño del violín, sino más bien al revés, que es el violín el que tiene un violinista; que hoy es uno y mañana será otro, que el violín seguirá siendo el mismo; pero diverso.  Y también  le pasa lo que a tantos otros con los escritos y otras menudencias: que las fotografías de su infancia y adolescencia se las llevó un incendio y ahora echa mano de los recuerdos; que son más límpidos.

Efímero lo que se esculpe sobre hielo, efímero lo que se escribe y se borra, efímera la foto que se pierde y se recuerda. Efímera la vida.

Y cómo no, un regalito: enlace a concierto de violín y guitarra

miércoles, 16 de enero de 2013

Lo que a diario vemos


No hace mucho oí que una persona, desde el interior del quiosco en el que trabajaba, había hecho una fotografía diaria durante un año. Solo recuerdo que enfocaba a la ventanilla, no sé si era a la misma hora, si era con gente o sin ella, no recuerdo más. Pero me pareció curioso.
Y es que quien más quien menos, todos los días, a las mismas horas y en similares circunstancias sigue rutinas parecidas; que no iguales.
Me apoderé de la idea y pensé en captar mis rutinas matutinas, ir más allá de lo que la retina conserva y así poder explorar con quietud cómo cambia lo que cada día vemos. Y apreciar cómo el transcurrir de un minuto hace que todo sea diferente, siendo lo mismo. Y saber que en un mes todo será completamente diferente; aunque similar.
Y aquí quedan seis estampas de este amanecer londinense de enero, entre 7:30 y 8.











martes, 15 de enero de 2013

La mala reputación

No puedo resistirme a la tentación de colgar no solo la versión española sino también la original, con letra y todo, para practicar francés.

Enlace a "La mala reputación, por Paco Ibañez"

Letra en español

 En mi pueblo, sin pretensión,
tengo mala reputación.
Haga lo que haga es igual
todo lo consideran mal.

Yo no pienso, pues, hacer ningún daño
queriendo vivir fuera del rebaño.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.

Todos, todos me miran mal,
salvo los ciegos, es natural.

En la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual,
que la música militar
nunca me supo levantar.

En el mundo, pues, no hay mayor pecado
que el de no seguir al abanderado.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.

Todos me muestran con el dedo,
salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
y a la zaga va un ricachón
zancadilla pongo al señor
y aplastado el perseguidor.

Esto sí que sí, que será una lata
siempre tengo yo que meter la pata.

No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.

todos tras de mí a correr,
salvo a los cojos, es de creer. 



 Enlace a "La mauvaise reputation, por G.Brassens"

La mauvaise reputation

Au village, sans prétention,
J'ai mauvaise réputation.
Qu'je m'démène ou qu'je reste coi
Je pass' pour un je-ne-sais-quoi!

Je ne fait pourtant de tort à personne
En suivant mon chemin de petit bonhomme.

Mais les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,
Non les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,

Tout le monde médit de moi,
Sauf les muets, ça va de soi.

Le jour du Quatorze Juillet
Je reste dans mon lit douillet.
La musique qui marche au pas,
Cela ne me regarde pas.

Je ne fais pourtant de tort à personne,
En n'écoutant pas le clairon qui sonne.

Mais les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,
Non les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,

Tout le monde me montre du doigt
Sauf les manchots, ça va de soi.

Quand j'croise un voleur malchanceux,
Poursuivi par un cul-terreux;
J'lance la patte et pourquoi le taire,
Le cul-terreux s'retrouve par terre
Je ne fait pourtant de tort à personne,
En laissant courir les voleurs de pommes.

Mais les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,
Non les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,

Tout le monde se rue sur moi,
Sauf les culs-de-jatte, ça va de soi.

Pas besoin d'être Jérémie,
Pour d'viner l'sort qui m'est promis,
S'ils trouv'nt une corde à leur goût,
Ils me la passeront au cou,

Je ne fait pourtant de tort à personne,
En suivant les chemins qui n'mènent pas à Rome,
Mais les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,
Non les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,

Tout l'mond' viendra me voir pendu,
Sauf les aveugles, bien entendu

lunes, 14 de enero de 2013

Pintores ingleses, pintores del mundo

En la Royal Academy of Art  se anuncia una exposión con un buen gancho: "Constable, Gainsboroug, Turner". Lo más valorado de la pintura inglesa. Casi nada. La decepción fue mayúscula. Unos pocos e irrelevantes cuadros y, eso sí, montones de copias de pintores coetáneos.
Creo que poco favor le hacen a la pintura inglesa con este tipo de engaños; el explotar tanto unos nombres nos hace recordar que quizás no hay otros.
Aprovecho para reflexionar sobre los grandes pintores en Europa (inclus del mundo) de todos los tiempos. Mucho español, italiano, de los Paises Bajos, en fin, de la vieja Europa. Pero poco que yo recuerde de las islas. O quizás esté yo equivocado; sí que me gustaría un poco de luz al respecto.
Lo que sí es cierto es que estos tres paisajistas son extraordinarios; una vuelta por la National Gallery lo confirma. De muestra, un botón de Constable.

domingo, 13 de enero de 2013

Metro y dulces

Este es un acceso al metro en la estación de Holland Park. Como se ve, la estación está llena de sabor, seguro que también de historias. Es pequeñita y gastada, diríase mejor que desgastada; es triste pero supongo que entrañable. Toda la elegancia del barrio, con sus comercios escogidos y sus casas decadentes pero impecables por fuera, se desvanece cuando accedes al metro.  Contraste que no contradicción es lo que abunda en esta gran ciudad que es Londres.



Los dulces también  son una nueva prueba de contraste.  Se encuentran por dondequiera que vas; hoy ha sido en un llamado "festival de hielo", por Canary Wharf, donde artistas armados de sierras eléctricas esculpían en hielo incoloras figuras. Efímero arte donde lo haya. Y siempre que hay una congregación de gente se montan numerosos puestecillos de comida y, cómo no, de dulces, maravillosos dulces que uno no aconstumbra a ver por tierras españolas.

sábado, 12 de enero de 2013

Holland Park

De paseo por Holland Park visito una vez más el jardín que Hiro Hito, creo, regaló a la reina Isabel, creo. Buen regalo si lo hubieran mantenido.
Queda la imaginación, nos queda el transportarnos a lo que quiso ser y ya no parece, un remanso de paz, un verso perfecto, una esbozada sonrisa.
Por eso prefiero no poner fotos del jardín sino de la estatua del Lord que da nombre al parque, un parque que para mí será siempre el del jardín japonés.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Londres

Tras casi un año vuelvo a estos cuadernos. Han sido unos meses extraños; difíciles, de mucha actividad. Cambio de vida, cambio de costumbres, cambio de relaciones, cambio de casi todo. Ya son casi seis meses en Londres.

miércoles, 25 de enero de 2012

Mediocridad

Siempre hubo. Y es inevitable, siempre habrá. Es imprescindible que haya.

Convivimos. Reparo en ajenas mediocridades, intento encender la luz que nos guíe pero la necedad es persistente.

Comparamos. Insisto sobre el valor de lo bien hecho; pero el adocenamiento arrolla.

Compartimos. Argumento contra la vulgaridad pero el simplismo decide.

Lo sabemos. Nos ciega la zafiedad y nos guía el egoísmo.

Callamos. Reconocemos ajenas ignorancias; pero nos reafirmamos en nuestra incivilidad.

Siempre hubo mediocridad; cada tiempo tiene las suyas; quisiera poder mantener una oposición firme hasta el final.

Recuerdos

Desde pequeño me han gustado las celebraciones; también los regalos, tanto darlos como recibirlos.

Recuerdo las nocheviejas de mi infancia, primos, tíos, abuelos, entran en casa entre voces, ruido de televisión, interminables partidas de cartas, mi primer cigarro a escondidas.

Recuerdo un primer cumpleaños fuera de casa, invitación de un amigo "pudiente", recuerdo exactamente el lugar, que ya no existe, lo estoy viendo. Recuerdo los cumpleaños, los de mis hermanos, los de mis padres, los de mis muchos primos, los de mis muchos tíos.

Recuerdo las bodas de plata de mis padres, recuerdo el lugar, ya no existe, lo sigo viendo.

Recuerdo bodas, bautizos, aniversarios. La familia, los amigos. Me alegro de no haber sido cicatero, de haberme unido a casi todas. Decenas y decenas de celebraciones, cientos de regalos, miles de besos y abrazos.

Recuerdo las noches de reyes, todas. Recuerdo las de mi infancia; el tapón de corcho beso de baltasar; la pesada bicicleta BH de segunda mano. Recuerdo las de otras infancias, recuerdo todas.

No recuerdo los detalles, confundo unas celebraciones con otras, confundo los años, confundo la gente, mezclo los regalos. No recuerdo cuándo mi pelo cambió de color, no recuerdo cuándo me hice mayor, no recuerdo cuándo envejecieron los que caminaban conmigo. No recuerdo casi nada. Pero todo bulle aquí dentro. Todo un tesoro que guardo con codicia y que crece día a día.

domingo, 22 de enero de 2012

Los sueños de Akira Kurosawa



La poesía surge cuando menos lo esperas. Y confirmas que lo es cuando, tras unos instantes de desconcierto, el corazón se inquieta y la razón se desentiende.

La película de Kurosawa relata sus sueños y lo hace de manera tal que emociona.

De muestra el fotograma que da entrada al mundo de Van Gogh; y uno de los sueños, en Youtube, "la alameda de los melocotones".

http://www.youtube.com/watch?v=g23U0x6_v0g