| Pueblo Swazi, cantando |
viernes, 6 de marzo de 2026
Cantos, bailes, al agua y a volar
miércoles, 4 de marzo de 2026
Río Blyde
| Quizás Berlín |
| Ya lo he mencionado: todo verde… |
martes, 3 de marzo de 2026
Acceso directo
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Putas guerras
GyS están a vueltas con el viaje previsto para este viernes, a Madrid vía Doha (Qatar), Nosotros también volamos a Doha, pero en dos semanas. A ver cómo evoluciona la cosa. De momento, Qatar cerrado. Nos vemos volviendo por Zimbabue y poquito a poco, quizás a dedo, hasta Melilla. Iremos viendo.
Mientras tanto, vamos de safari a safari, y entre medias paseito por los alrededores del hotel o atardecer junto al río, a ver la puesta de sol. Para completar el menú, hoy nos hemos dado un relajante masaje a media mañana. Otro poco de piscina y de cháchara al buffet. No queda tiempo ni para escribir.
| También estaba en el “pike nike” |
| Y atento a la puesta de sol |
| Ayer, cuando casi el parque cerraba ¡lo vimos! El rey de la selva |
| No os voy a engañar, era el mismo |
| Aunque hemos visto muchos ninguno tan grande como el que está al frente. Ni manada más grande (aquí se ve parte) Esto fue ayer, en un segundo gran safari que hicimos por la tarde. 38 grados. |
| Kudu, se llama kudu. Impresiona. |
| Salíamos ayer pitando del Kruger, casi nos cierran. Lo que ha que arriesgar para ver un león Bueno, y el hipopótamo, y el bisonte que no fotografié… Y las cebras y los ñus huyendo del área leonina. |
| Ahí las tienes corriendo. Pena de vídeo. |
domingo, 1 de marzo de 2026
Pan Africa Safari lodge, en el Parque Marloch
Cuando llegamos al alojamiento tenían preparado el listado de actividades para cada uno de los días que vamos a estar aquí. Llegamos derrotados, habían sido más de treinta horas seguidas de un asiento a otro. La primera sorpresa fue el madrugón del día siguiente. Eran tan amables que les perdonamos todo; también el que la habitación fuese del matrimonio y no doble como habíamos pedido. Pero nos la cambiaron y nos dieron una mucho mejor, con vistas al mar (léase piscina). El lugar acogedor, las instalaciones muy correctas, la comida, tipo buffet, simple pero bien, de vez en cuando algún extra ( mañana por ejemplo, macarrones boloñesa, cortesía para con nosotros del amigo Maximo, Max, del que ya hablaré), agua, café e infusiones gratis, dos piscinas casi olímpicas (largos de a dos brazadas); y de vez en cuando, como está noche, se acercan animalitos a animarnos la velada: hoy ha sido un ñu y un kudu, como si dijésemos vaca y caballo, pero salvajes. Pondré una foto, por si no se me cree.
| Quede claro que de los muchos huéspedes que observaban solo uno se ha aproximado al animalito, el que suscribe. |
Antes de contar las mil y una aventuras de ayer y de hoy he pensado que debo ubicar a los lectores. Lo he dicho, pero por si acaso, estamos en el país más al sur del continente africano, debajo de Namibia, Boswana y Mozambique (de oeste a este). Aterrizamos en Johannesburgo y en autobús llegamos al Parque Marloch donde nos alojamos. Marloch está debajo del Kruger (creo que fue parte del mismo, pero hoy en día es principalmente el área residencial más próximo, pegado, al Parque Nacional). El parque Kruger está cercado, son contados los animales que “pasan” a Marloch, donde entiendo que la protección es menor. El parque es magnífico, más allá de los animales que en él viven, no me atrevo a poner una foto porque, con la calidad que suelen tener, echaría por tierra cualquier expectativa. Venid y lo veis.
Un pequeño anticipo, por situarnos en el mapa: en unos días pensamos volar al sursur, a Ciudad del Cabo; el resto se irá viendo, de momento seguimos en el KNP.
Y con esto, hasta la siguiente. Hoy el que chupa cámara es otro. Junto al Crocodile river(me permito no traducir), que separa Marloch de KNP, valla electrificada incluida. Tomando una cervecita, con su tapita bien servida y disfrutando de la puesta de sol (casi ibicenca).
sábado, 28 de febrero de 2026
El Kruger, casi ná
viernes, 27 de febrero de 2026
¿Leoncitos a mí?
Para el que no lo sepa, el título de esta entrada refiere a lo que dijo Don Quijote cuando se encontró con unos paisanos que trasladaban leones y les obligó a abrir la jaula. El que quiera saber cómo acabó no tiene que leer todo el libro, solo ir al capítulo XVII de la segunda parte y en veinte minutos saldrá de dudas.
Y hoy viene muy a cuento porque hoy, día de safari, tendríamos que habernos cruzado con el rey de la selva… y no ha podido ser. Ahí va lo que sí ha podido ser.
Primero el homo sapiens |
jueves, 26 de febrero de 2026
Cambiamos de continente
JJ y JC
Nos vamos a Sudáfrica
Sí, sí, está bien dicho en plural, este año no voy solo con mis pensamientos, este año viene Javi. El resto no cambia, sabemos el país al que vamos y poco más; el tiempo nos irá llevando de un sitio a otro.
El avión en el que esto escribo nos lleva a Doha(Qatar) y desde allí directos a destino. Dos vuelos de 6/8 horas cada uno y mañana 26 nos desayunaremos a las 9 de la mañana en Johannesburgo (la diferencia horaria con España es de solo una hora). En autobús iremos al Parque Kruger donde haremos safaris diversos, nos bañaremos a 35 grados, beberemos aperoles y planificaremos el resto del viaje.
Johannesburgo es la capital de Sudáfrica pero no parece que tenga mucho interés más allá de Soweto; lo sacrificamos, suficiente con visitar el aeropuerto.
Anticipo: este año habrá más animales “no sapiens” que ningún otro. No me he informado en detalle de todas las especies con las que toparemos pero seguro que vemos cocodrilos, rinocerontes, búfalos y hasta mosquitos. También la flora dibujará un viaje diferente; me han hablado de bosques de acacias y sabanas doradas; solo con nombrarlas siento celos de la naturaleza. Confío en que la cámara del iPad sea mejor que la de mi arcaico iPhone8 y las fotografías mejoren (cosa fácil); otra razón por la que he cambiado ordenador por tableta.
Y poco más por hoy. La foto que acompaña estas líneas es similar a la de otros viajes. Solo que esta vez somos dos… y que hemos intercambiado la chupa.
A la salud de todos 🥂
Si después de la copita te han quedado ganas de lecturas más sesudas vuelve atrás en el tiempo y deléitate con las dos entradas que hice hace un año cuando acabé con Uruguay (o viceversa): ¿Por qué viajo? y ¿Por qué escribo? Está bien eso de pensar en los porqués.
PD. Entre mis escasos seguidores hay dos a los que quiero hacer mención por los consejos que me han dado sobre Sudáfrica y por el reto idiomático que supone leerme: R, sudafricana afincada en Londres y V, un “british” atípico, dos buenas personas a las que siempre vuelvo; gracias amigos.
miércoles, 12 de marzo de 2025
¿Por qué escribo?
A mi me cuesta pensar, quiero decir, pensar de manera ordenada.
Desarrollar un pensamiento, por simple que sea me resulta difícil. Porque de lo que se trata es no solo ser racional en lo que se razona; se trata de cuestionarse esa respuesta inmediata que tenemos los que no podemos estar callados, respuesta llena de prejuicios, de frases hechas y de pensamientos enquistados. Se trata de explorar otras opciones por extrañas que parezcan, de buscar otras salidas, por duras y contradictorias que sean. Pensar no es fácil; al menos, no para mi.
Cuando escribo me obligo a ser coherente y no me conformo con la idea simplista. Me exijo más cuando lo escribo; si poco sentido tiene decir tonterías, escribirlas me es inaceptable.
Por eso escribo, para entender.
Por eso escribo, para pensar.
Por eso escribo, para sentir; porque escribir también me ayuda a sentir (cuántas veces no he reído y llorado cuando escribía)
Y lo que pienso,
y lo que siento,
más lo que hago,
es lo que soy.
Por eso escribo, para ser.
lunes, 3 de marzo de 2025
¿Por qué viajo?
Se viaja para contarlo, decía simplonamente un amigo. A él no le gustaba viajar.
A mí me gusta hablar de mis viajes antes de comenzarlos y mientras los hago; luego no tanto. Lo vivido lo almaceno, lo filtro y al poco lo olvido casi todo; pero siempre me queda el aroma.
Contarlo también ayuda a revivir lo vivido. También a fijarlo mejor en la memoria. Revivir, vivirlo una y otra vez, una tentación a la que no es fácil sustraerse.
Contamos lo que sentimos, pensamos y vivimos. Nos gusta compartir lo nuestro. Y nos gusta lo que otros nos cuentan; cuando reparamos en que no les escuchamos lo lamentamos. Porque hablar y escuchar es vivir y esto es a lo único que no podemos renunciar. También por esto viajamos, para vivir.
Yo viajo por diversión, por "dirigir la atención a otro lado". Viajar, como leer, me ayuda a conocer a otras gentes, entender otras formas de pensar y de sentir, otras formas de vivir. Y me gusta sentirme apreciado por gente que no conozco. Y me gusta ayudarles si puedo y contarles lo que pienso y lo que siento. Viajar me ayuda a entender cómo de diferentes somos siendo como somos todos tan similares. Me ayuda a ponerme en el lugar del otro.
Viajar por lugares diferentes es también viajar por la historia, es volver la vista atrás cien años, o mil, a veces diez mil. Y reconocer en los que encuentro por el camino a aquellos que se fueron hace cien, mil o diez mil años.
Viajar es aprender. Todos queremos aprender, cada uno a su manera; yo viajando, aprendo.
Lo cuento por compartir lo aprendido. Y para divertirme.